Psicólogos Princesa - LogotipoOpen menu icon

En un momento en el que las relaciones personales parecen cada vez más rápidas, líquidas e inmediatas, detenerse a pensar qué queremos realmente puede convertirse en un auténtico acto de cuidado personal. En el último episodio de nuestro podcast Entre Divanes, Ana Millán, codirectora de Psicólogos Princesa, directora de la Escuela de Psicología y presidenta de la Asociación Psicólogos Princesa, conversa con Belén Serrano, psicóloga y alumna de la Escuela de Psicología, sobre cómo construir vínculos más coherentes con nuestros valores y necesidades emocionales.

Durante el episodio, ambas reflexionan sobre una idea muy presente en la actualidad: la tendencia a centrarnos únicamente en gustar a la otra persona, olvidándonos de quién queremos ser dentro de una relación. Belén Serrano lo expresa de forma especialmente clara cuando afirma:“Cuando estoy en una relación o cuando estoy conociendo a alguien, no solamente es preguntarme qué hago yo para gustarle a esta persona, sino qué tipo de persona quiero ser yo en una relación”.

Esta reflexión conecta directamente con uno de los pilares fundamentales del bienestar emocional: la coherencia personal. Muchas veces, especialmente en las primeras fases de una relación, podemos actuar desde el miedo al rechazo o la necesidad de validación externa. Sin embargo, cuando dejamos de escuchar nuestras propias necesidades, es fácil alejarnos de aquello que realmente nos hace sentir bien.

La importancia de los límites en las relaciones

Otro de los temas centrales del capítulo es el papel de los límites personales. En palabras de Belén:“Los valores, los límites. Parece que ahora no tenemos que poner límites a nada a la hora de conocer a cualquiera, de tener sexo con cualquiera, de entrar en cualquier tipo de relación y eso no hace nada más que traicionarse a uno mismo”.

Hablar de límites no significa cerrarse emocionalmente ni desconfiar de las demás personas. Al contrario: establecer límites sanos permite crear relaciones más honestas, seguras y equilibradas. Desde la atención psicológica, cada vez más personas consultan por dificultades relacionadas con vínculos afectivos, dependencia emocional o manejo del estrés relacional.

En muchas ocasiones, el malestar aparece precisamente cuando una persona siente que ha dejado de respetarse a sí misma para mantener una conexión afectiva. Aprender a identificar qué necesitamos, qué toleramos y qué no encaja con nuestros valores puede ser clave para construir relaciones más saludables.

Relaciones conscientes y salud mental integral

La psicología actual pone cada vez más el foco en el autoconocimiento y la regulación emocional como herramientas fundamentales para el bienestar. Desde enfoques como la terapia cognitivo conductual (TCC), se trabaja frecuentemente la identificación de pensamientos automáticos relacionados con la autoestima, el miedo al abandono o la necesidad constante de aprobación. Este tipo de intervención ayuda a desarrollar relaciones más conscientes y coherentes con la propia identidad.

En Psicólogos Princesa, abordamos el bienestar emocional desde una perspectiva integral, ofreciendo asesoramiento psicológico tanto presencial como en modalidad online.

Escucharse también es cuidarse

A veces, cuidar una relación empieza por no abandonarse a uno mismo. Preguntarnos quién queremos ser, qué valores queremos sostener y cómo deseamos vincularnos puede marcar una gran diferencia en nuestra salud emocional.

Porque una relación sana no debería alejarnos de nosotros mismos, sino ayudarnos a sentirnos más en calma, más coherentes y más libres.

Si sientes que necesitas apoyo para gestionar tus relaciones, mejorar tu autoestima o trabajar tu bienestar emocional, puedes contactar con nosotros para recibir asesoramiento psicológico personalizado.

Puedes ver el capítulo completo del podcast en YouTube o Spotify

📲 Síguenos en redes sociales:

🔹 Instagram:   / psicologosprincesa

🔹 LinkedIn:   / psic-logos-princesa-81

🔹 Facebook:   / psicologosprincesa

🔹 TikTok:   / psicologosprincesa_

🦋 Psicólogos Princesa – Humanity Needs Psychology 💙

En un momento en el que las relaciones parecen avanzar al ritmo de las redes sociales y la inmediatez, cada vez más personas experimentan dificultades para sostener vínculos afectivos estables. En el último episodio de nuestro podcast Entre Divanes, Ana Millán conversa con Belén Serrano sobre cómo la cultura actual influye en nuestra manera de relacionarnos y en el manejo del malestar emocional.

La conversación parte de una reflexión muy cotidiana. Belén comparte el caso de un amigo que le confesaba sentirse perdido en sus relaciones: “Sé que atraigo a personas maravillosas, pero luego no puedo sostener la relación, enseguida me pierdo o se me baja ese hype inicial que tengo”.

Esta sensación es más frecuente de lo que parece. Muchas personas comienzan una relación con intensidad, ilusión y expectativas muy altas, pero cuando aparecen las primeras diferencias o momentos incómodos, surge la necesidad de escapar o empezar de nuevo. Desde la psicología, esto puede relacionarse con la dificultad para tolerar la frustración, la incertidumbre y el conflicto emocional.

El consumo rápido de las relaciones

Durante el episodio, Ana Millán y Belén Serrano reflexionan sobre cómo el exceso de opciones afecta a nuestra satisfacción emocional. Tal y como explican en el podcast: “Está demostrado que cuantas más opciones supuestas tenemos disponibles, menos conformidad con nuestra elección”.

En una sociedad hiperconectada, donde constantemente aparecen nuevas posibilidades, personas, planes, estímulos o experiencias, resulta más complicado comprometerse con una decisión. Esto no solo afecta a las relaciones de pareja, sino también a la amistad, al trabajo o incluso a la percepción de nuestra propia identidad.

Belén Serrano resume esta idea con una frase especialmente significativa: “Entramos en un bucle de rapidez, de inmediatez, de alivio del malestar con cosas que no tienen sentido”.

Muchas veces buscamos aliviar emociones incómodas de manera inmediata: distraernos, cambiar de vínculo o evitar conversaciones difíciles. Sin embargo, el bienestar emocional suele construirse justamente en el proceso contrario: aprendiendo a sostener la incomodidad, comunicarnos y entender qué necesitamos realmente.

¿Sabemos qué queremos?

A menudo esperamos encontrar relaciones estables sin haber dedicado tiempo a conocernos, identificar nuestros límites o comprender nuestras necesidades afectivas.

Cada vez más personas acuden a consulta buscando orientación para mejorar sus relaciones, fortalecer su autoestima y aprender herramientas de manejo emocional. En muchos casos, la intervención psicológica ayuda a identificar patrones repetitivos y a desarrollar vínculos más conscientes y saludables.

Relaciones más humanas y menos inmediatas

En otro momento del podcast, Ana y Belén señalan una idea clave: “Consumimos a las personas y no proyectamos algo que, en principio, supuestamente querríamos”.

Esta reflexión invita a pensar cómo construimos nuestras relaciones hoy. Frente a la lógica del consumo rápido, quizá el verdadero desafío sea aprender a conectar desde la calma, la autenticidad y el compromiso emocional.

Cuidar nuestra salud mental integral también implica revisar cómo nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos. A veces, detenernos a entender qué sentimos y qué buscamos puede ser el primer paso para construir relaciones más satisfactorias y un mayor bienestar emocional.

Si sientes que te cuesta sostener vínculos, gestionar conflictos o comprender tus emociones, pedir asesoramiento psicológico puede ayudarte a desarrollar relaciones más conscientes y saludables. Desde Psicólogos Princesa ofrecemos atención psicológica presencial y modalidad online adaptada a las necesidades de cada persona.

Puedes ver el capítulo completo del podcast en YouTube o Spotify

📲 Síguenos en redes sociales:

🔹 Instagram:   / psicologosprincesa

🔹 LinkedIn:   / psic-logos-princesa-81

🔹 Facebook:   / psicologosprincesa

🔹 TikTok:   / psicologosprincesa_

🦋 Psicólogos Princesa – Humanity Needs Psychology 💙

En muchas ocasiones, las relaciones afectivas no empiezan desde la calma o la libertad emocional, sino desde necesidades internas no resueltas. El miedo a la soledad, la necesidad de validación o el deseo de sentirnos acompañados pueden influir profundamente en cómo elegimos vincularnos con otras personas. Este fue uno de los temas abordados en nuestro podcast Entre Divanes, presentado por Ana Millán junto a la psicóloga Belén Serrano.

Durante la conversación, Belén compartió una reflexión muy humana y cercana sobre cómo, a veces, conectamos emocionalmente desde nuestras heridas y no desde un lugar de bienestar emocional real: “Llegar a la conclusión de que yo misma estaba conectando desde mi herida, desde ese miedo a la soledad. Y al final cuando eliges desde ahí cualquier cosa te vale para tapar el vacío”.

Esta idea conecta con algo que muchas personas experimentan, aunque no siempre logren identificarlo: cuando existe un vacío emocional interno, cualquier vínculo puede convertirse en un intento de aliviarlo momentáneamente. Sin embargo, eso no significa necesariamente que la relación esté construida desde la compatibilidad, la autenticidad o el conocimiento mutuo.

¿Por qué elegimos desde la necesidad emocional?

Desde la psicología, sabemos que las experiencias emocionales previas influyen en nuestra manera de relacionarnos. Cuando una persona siente miedo intenso al rechazo, a la soledad o al abandono, puede desarrollar patrones de apego basados en la necesidad constante de validación externa.

Belén Serrano lo explicaba de forma muy clara en el episodio: “No estamos eligiendo realmente desde la libertad de conocernos, sino desde la necesidad de tapar, de parchear, de que me validen, de que me calmen”.

Esta reflexión pone sobre la mesa un aspecto importante dentro de la atención psicológica: aprender a identificar desde dónde estamos construyendo nuestras relaciones.

En muchos procesos de intervención psicológica relacionados con la ansiedad relacional o la autoestima, aparece esta misma dificultad. La persona siente que necesita estar acompañada para sentirse suficiente o tranquila, lo que puede generar relaciones desequilibradas emocionalmente.

El vacío emocional no se resuelve solo con compañía

Una de las ideas más relevantes que dejó este fragmento del podcast es que el vacío emocional no desaparece automáticamente al estar con alguien. De hecho, cuando la relación se convierte en una forma de “parchear” emociones difíciles, es frecuente que aparezca dependencia emocional, inseguridad o frustración.

Por eso, gran parte del trabajo terapéutico consiste en revisar qué estamos proyectando sobre la otra persona y qué necesidades estamos intentando cubrir a través del vínculo.

Diversos estudios en el ámbito de la salud mental integral señalan que fortalecer el autoconocimiento y la regulación emocional mejora significativamente la calidad de las relaciones interpersonales y el bienestar emocional.

Aprender a relacionarnos desde la libertad emocional

Construir relaciones sanas implica poder elegir desde la calma y no desde la urgencia emocional. Esto no significa no necesitar a nadie, sino aprender a diferenciar entre compartir desde el afecto y buscar constantemente que otra persona calme nuestro malestar interno.

Reconocer estos patrones no siempre es fácil, pero puede ser el primer paso para generar vínculos más conscientes y satisfactorios.

En Psicólogos Princesa trabajamos desde una mirada cercana, humana y basada en la evidencia científica para acompañar procesos relacionados con autoestima, relaciones afectivas, ansiedad y bienestar emocional, tanto de forma presencial como en modalidad online.

Si sientes que tus relaciones están marcadas por el miedo a la soledad o la necesidad constante de validación, buscar asesoramiento psicológico puede ayudarte a comprender qué hay detrás de esos patrones y desarrollar una forma más saludable de vincularte contigo y con los demás.

Puedes ver el capítulo completo del podcast en YouTube o Spotify

📲 Síguenos en redes sociales:

🔹 Instagram:   / psicologosprincesa

🔹 LinkedIn:   / psic-logos-princesa-81

🔹 Facebook:   / psicologosprincesa

🔹 TikTok:   / psicologosprincesa_

🦋 Psicólogos Princesa – Humanity Needs Psychology 💙

Vivimos en una época en la que todo parece ir demasiado rápido: las conversaciones, las decisiones y también las relaciones. En el último episodio de nuestro podcast Entre Divanes, Ana Millán, codirectora de Psicólogos Princesa y directora de la Escuela de Psicología, conversa con Belén Serrano, psicóloga y alumna de la Escuela, sobre cómo la inmediatez y la sobreestimulación están transformando nuestra forma de vincularnos.

Durante el episodio, Belén Serrano reflexiona sobre una idea que muchas personas reconocen en su día a día: la necesidad constante de estímulos rápidos y gratificantes. Tal y como comenta en el podcast: “Creo que gran parte de lo que nos encontramos es esa dopamina, ¿no?, que enseguida nos da ese hype y ese chute.”

Esta frase resume muy bien uno de los fenómenos psicológicos más frecuentes en consulta actualmente. Vivimos rodeados de estímulos inmediatos: redes sociales, mensajes instantáneos, aplicaciones de citas o contenido diseñado para captar nuestra atención durante segundos. Nuestro cerebro se acostumbra a recompensas rápidas y eso puede dificultar la construcción de relaciones profundas y sostenidas en el tiempo.

La sobreestimulación y el miedo a la soledad

En el episodio también se aborda cómo esta dinámica puede alejarnos de nosotros mismos. Belén Serrano señala que detrás de estas relaciones rápidas y superficiales existe: “mucha sobreestimulación, mucha desconexión de nosotros mismos, mucho miedo a la soledad, mucho miedo al dolor”.

Desde la psicología, sabemos que evitar el malestar emocional puede llevarnos a buscar distracciones constantes o vínculos intensos pero poco estables. Sin embargo, conectar emocionalmente con otra persona requiere tiempo, presencia y capacidad para sostener la incomodidad que a veces aparece en las relaciones humanas.

Bauman y el concepto de “amor líquido”

Durante la conversación, Ana Millán y Belén Serrano mencionan también el concepto de “modernidad líquida”, desarrollado por el sociólogo Zygmunt Bauman. Según esta idea, vivimos en un mundo cambiante y acelerado donde cuesta mantener estructuras sólidas, incluidas las relaciones afectivas.

Como explica Belén en el podcast: “¿Cómo vamos a llegar a conectar con otras personas si todo es efímero, es rápido, es dinámico, es cambiante?” Esta reflexión conecta con una realidad que observan muchos profesionales de la salud mental integral: la dificultad para parar, reflexionar y construir relaciones desde la autenticidad. Cuando vivimos desde la inmediatez, resulta más complicado identificar qué necesitamos emocionalmente y qué tipo de vínculo queremos crear.

Recuperar la conexión emocional

Frente a esta dinámica, la intervención psicológica puede ayudar a desarrollar una relación más consciente con uno mismo y con los demás. Herramientas como la terapia cognitiva conductual (TCC), el trabajo emocional o las técnicas de regulación emocional permiten comprender mejor nuestros patrones relacionales y fortalecer el bienestar emocional.

Además, distintos estudios psicológicos han señalado que la conexión social profunda y el apoyo emocional actúan como factores protectores frente al estrés y la ansiedad. Dedicar tiempo a cultivar vínculos sanos no solo mejora nuestras relaciones, sino también nuestra salud mental.

En Psicólogos Princesa, trabajamos desde una perspectiva integradora ofreciendo atención psicológica presencial y modalidad online para acompañar a personas que desean mejorar sus relaciones y su bienestar emocional.

¿Te has sentido identificado con esta sensación de desconexión o superficialidad en los vínculos? Buscar asesoramiento psicológico puede ser un primer paso para entender qué hay detrás de esas dificultades y aprender a construir relaciones más conscientes y saludables.

Puedes ver el capítulo completo del podcast en YouTube o Spotify

📲 Síguenos en redes sociales:

🔹 Instagram:   / psicologosprincesa

🔹 LinkedIn:   / psic-logos-princesa-81

🔹 Facebook:   / psicologosprincesa

🔹 TikTok:   / psicologosprincesa_

🦋 Psicólogos Princesa – Humanity Needs Psychology 💙

En un momento en el que la conversación sobre salud mental integral y bienestar emocional ocupa cada vez más espacio en nuestra sociedad, comprender conceptos relacionados con la identidad de género resulta fundamental para fomentar espacios más seguros, respetuosos y humanos. En un episodio de nuestro podcast Entre Divanes, presentado por Ana Millán, el psicólogo y autor Rafael San Román abordó de forma clara y cercana una cuestión que todavía genera muchas dudas: qué es exactamente la identidad de género.

A menudo, cuando hablamos de género, pensamos únicamente en categorías visibles o sociales. Sin embargo, como explicó Rafael San Román durante la conversación, “la identidad de género es quién digo yo que soy, no lo que se ve desde fuera que yo soy”. Esta frase resume una idea esencial: la identidad de género tiene que ver con la vivencia interna de cada persona y con cómo se reconoce a sí misma, independientemente de su apariencia física.

Durante el episodio, el especialista recordó que “hace algunos años, se conocía como identidad sexual, pero que actualmente se llama identidad de género”. Además, explicó que esta realidad no es algo simple ni uniforme, sino un espectro amplio y diverso. En sus palabras: “las personas cisgénero son aquellas en las que la identidad de género y el cuerpo se corresponde. Personas trans, aquellas personas en las que esta correspondencia no se da”.

Más allá de lo binario: comprender la diversidad de género

Uno de los puntos más interesantes del episodio fue la explicación sobre las identidades no binarias. Rafael San Román describió este concepto como “un universo dentro del universo”, haciendo referencia a la enorme diversidad de experiencias que existen.

Según explicó en Entre Divanes, hay personas que “no se identifican con ninguno de los géneros tradicionales, hombre, mujer”, mientras que otras pueden sentirse identificadas “con los dos, con ninguno o con algún punto intermedio”. Esta perspectiva ayuda a entender que el género no siempre funciona como una categoría cerrada, sino como una experiencia personal compleja.

El impacto social de la identidad de género

Rafael San Román recordó en el podcast que “no es tan previsible y tan simple como puede aparecer”. Y es que la identidad de género puede tener importantes implicaciones psicológicas, sociales y sanitarias en la vida cotidiana.

Diversas investigaciones han señalado que las personas que encuentran entornos de aceptación y validación suelen experimentar mayores niveles de bienestar emocional y menor malestar psicológico. Por el contrario, el rechazo social o la invisibilización pueden generar elevados niveles de estrés emocional.

Por ello, desde centros especializados en psicología en Madrid y atención psicológica integral, se insiste cada vez más en la importancia de un enfoque respetuoso, inclusivo y centrado en la persona. La intervención psicológica no busca etiquetar, sino acompañar y ofrecer herramientas para que cada persona pueda comprenderse mejor y vivir con mayor autenticidad.

Si estás buscando apoyo profesional, asesoramiento psicológico o un espacio seguro donde hablar sobre identidad, relaciones o bienestar emocional, contacta con nosotros.

Puedes ver el capítulo completo del podcast en YouTube o Spotify

📲 Síguenos en redes sociales:

🔹 Instagram:   / psicologosprincesa

🔹 LinkedIn:   / psic-logos-princesa-81

🔹 Facebook:   / psicologosprincesa

🔹 TikTok:   / psicologosprincesa_

🦋 Psicólogos Princesa – Humanity Needs Psychology 💙

Las relaciones de pareja ocupan un lugar central en la vida emocional de muchas personas. No es casualidad que, en consulta, gran parte de las conversaciones giren en torno a vínculos afectivos, rupturas, inseguridades o dificultades para construir relaciones sanas. En el episodio de nuestro podcast Entre Divanes,en el que tuvimos a Rafael San Román como invitado, reflexionamos junto a Ana Millán precisamente sobre cómo las relaciones, la identidad y la libertad impactan directamente en nuestro bienestar emocional y nuestra salud mental integral.

Tal y como comenta Rafael San Román en el episodio: “yo te diría que un porcentaje altísimo […] de las consultas van sobre relaciones de pareja”. Una afirmación que conecta con la experiencia habitual de muchos profesionales de la atención psicológica. Las relaciones afectivas son uno de los espacios donde más se activan nuestras inseguridades, expectativas, miedos y necesidades emocionales.

La pareja como espejo emocional

Las relaciones de pareja no solo tienen que ver con el amor romántico. También funcionan como un espejo de cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con el mundo. En muchas ocasiones, los conflictos de pareja revelan dificultades relacionadas con la autoestima, la dependencia emocional o la necesidad de validación externa.

Desde enfoques como la terapia cognitiva conductual (TCC), se trabaja precisamente en identificar patrones de pensamiento y conductas que pueden generar sufrimiento en las relaciones. La evidencia científica respalda que este tipo de intervención psicológica resulta eficaz para mejorar la regulación emocional y la comunicación interpersonal.

Según explica Ana en el podcast, vivimos en una época marcada por una gran sensación de libertad, aunque esa libertad tiene diferentes dimensiones. En sus palabras:“estaría la libertad de liberarse […] de estructuras externas, de cosas impuestas, de convenciones sociales y luego está la libertad para decidir lo que es importante para ti”.

Esta reflexión resulta especialmente relevante en el contexto actual. Hoy existen más posibilidades para definir cómo queremos vivir, relacionarnos o construir nuestra identidad. Sin embargo, esa amplitud de opciones también puede generar incertidumbre, ansiedad o sensación de desorientación.

La libertad de ser y la libertad para ser

Uno de los conceptos más interesantes que aparece en la conversación es la diferencia entre “la libertad de ser” y “la libertad para ser”. Rafael San Román lo expresa así: “Ser es a qué bares voy, con qué personas tengo relaciones sexuales, cómo me defino explícitamente delante de los demás […] y eso por supuesto repercute en cómo me siento, cómo me defino, cuál es mi estado de ánimo, cuál es mi bienestar”.

Esta idea conecta con algo fundamental en psicología: la identidad no es únicamente algo interno o abstracto. También se construye a través de nuestras decisiones cotidianas, nuestros vínculos y la manera en la que nos mostramos ante otras personas.

En consulta, muchas personas llegan precisamente con el malestar de sentir que viven alejadas de quienes realmente son. A veces por miedo al rechazo, otras por presión social o por expectativas familiares. Esto puede traducirse en ansiedad, bloqueo emocional o dificultades en las relaciones.

Por eso, espacios de asesoramiento psicológico y acompañamiento emocional pueden ayudar a explorar estas preguntas desde un lugar seguro y libre de juicio.

Bienestar emocional en una sociedad llena de opciones

Vivimos en un contexto donde las posibilidades parecen infinitas: aplicaciones de citas, nuevas formas de relacionarse, cambios sociales constantes y una exposición permanente en redes sociales. Aunque esto amplía la libertad individual, también puede generar una sensación de exigencia continua: elegir bien, definirse constantemente y encontrar una identidad estable.

En muchas ocasiones, el problema no es la falta de libertad, sino la presión de tener que construir una versión perfecta de uno mismo. Ahí es donde la intervención psicológica puede ser especialmente útil para aprender a tomar decisiones más alineadas con nuestros valores personales y desarrollar relaciones más auténticas.

Desde Psicólogos Princesa, centro psicológico en Princesa 81, trabajamos precisamente desde una perspectiva de salud mental integral, ofreciendo atención psicológica presencial y modalidad online para terapia adaptada a las necesidades de cada persona.

Puedes ver el capítulo completo del podcast en YouTube o Spotify

📲 Síguenos en redes sociales:

🔹 Instagram:   / psicologosprincesa

🔹 LinkedIn:   / psic-logos-princesa-81

🔹 Facebook:   / psicologosprincesa

🔹 TikTok:   / psicologosprincesa_

🦋 Psicólogos Princesa – Humanity Needs Psychology 💙

Un artículo de Rodrigo Andrés Jiménez

Vivimos en una sociedad que premia la rapidez, la disponibilidad constante y la sensación de estar siempre “haciendo algo”. Contestamos mensajes mientras atendemos una reunión, revisamos el correo mientras comemos y escuchamos un podcast mientras organizamos mentalmente el resto del día. La multitarea no solo está normalizada, sino que se ha convertido en una cualidad deseable.

Ser “multitarea” se asocia con eficiencia, competencia y éxito. Pero ¿es realmente una fortaleza cognitiva o estamos ante una creencia socialmente reforzada? Para responder a esta pregunta, primero debemos entender qué ocurre en nuestro cerebro cuando intentamos hacer varias cosas a la vez.

¿Multitarea real o cambio constante de tareas?

En términos generales, la multitarea se define como la capacidad de realizar más de una actividad simultáneamente. Sin embargo, desde la Psicología Cognitiva es necesario matizar esta idea. Nuestro cerebro no puede procesar de manera paralela dos tareas complejas que requieren atención consciente. Lo que realmente hacemos, en la mayoría de los casos, es alternar rápidamente el foco atencional entre una tarea y otra. Este proceso se conoce como cambio de tareas (task switching).

Puede parecer un detalle técnico, pero no lo es, porque cada vez que cambiamos de tarea, nuestro cerebro necesita reajustarse. Y ese reajuste tiene un coste.

El coste oculto de cambiar de tarea

La investigación en Psicología Experimental ha demostrado que alternar entre tareas aumenta el tiempo necesario para completarlas y eleva la probabilidad de cometer errores. Rubinstein, Meyer y Evans (2001) observaron que este “coste de cambio” implica un esfuerzo adicional del sistema ejecutivo del cerebro. Es decir, aunque subjetivamente sintamos que estamos siendo productivos, objetivamente estamos perdiendo eficiencia.

Además, en un contexto más actual, caracterizado por la sobreestimulación digital, diversos estudios han señalado que las personas que realizan multitarea de forma habitual con dispositivos electrónicos muestran mayores dificultades para filtrar información irrelevante y mantener la atención sostenida (Ophir, Nass y Wagner, 2009).

Si cambiar constantemente de tarea implica un desgaste cognitivo, la siguiente pregunta es inevitable: ¿por qué seguimos creyendo que funciona?

La ilusión de productividad

La multitarea produce una sensación inmediata de avance. Cada mensaje respondido, cada notificación atendida o cada pequeña tarea completada genera una micro-recompensa. Esa activación constante puede interpretarse como eficacia.

Sin embargo, esta sensación no siempre se corresponde con un mejor rendimiento. De hecho, la sobrecarga de estímulos y la fragmentación atencional pueden dificultar la concentración profunda y sostenida. Diversas investigaciones sobre atención y rendimiento han subrayado cómo la interferencia constante y la sobrecarga cognitiva afectan negativamente a la ejecución de tareas complejas (García-Sevilla, 1997). Cuando la atención se fragmenta, también lo hace la calidad del procesamiento.

Así, lo que percibimos como productividad puede ser, en realidad, estar a muchas cosas al mismo tiempo sin profundizar en ninguna. Y esta dispersión no solo afecta al rendimiento, sino también al bienestar emocional.

Multitarea y desgaste psicológico

El cambio continuo de foco atencional mantiene al cerebro en un estado de activación constante. A corto plazo puede pasar desapercibido, pero a medio y largo plazo suele traducirse en:

En consulta es frecuente encontrar personas que refieren agotamiento sin una causa claramente identificable. Cuando miramos de cerca su día a día en un contexto terapéutico, descubrimos una rutina marcada por interrupciones constantes y por la sensación de tener que estar siempre disponibles y ser productivos.

No se trata solo de hacer muchas cosas, sino de no permitir que la mente permanezca en una sola. Sin embargo, esto no significa que cualquier combinación de tareas sea perjudicial.

¿Hay situaciones en las que sí es posible?

Sí, pero con una condición importante: que al menos una de las tareas esté automatizada.

Podemos caminar mientras escuchamos música o doblar la ropa mientras vemos una serie porque una de esas actividades no requiere un control atencional intenso. El problema surge cuando ambas tareas exigen procesamiento consciente: redactar un informe mientras respondemos mensajes o estudiar mientras revisamos redes sociales.

Cuanto mayor es la demanda cognitiva de ambas actividades, mayor será la interferencia. Comprender esta diferencia es clave, porque nos permite pasar de la creencia de “soy multitarea” a una pregunta más ajustada: “¿qué nivel de atención requiere esta actividad?”.

Y quizá ahí esté el verdadero cambio: dejar de intentar estar en todo al mismo tiempo y empezar a elegir con mayor conciencia dónde ponemos nuestra atención.

Referencias

García-Sevilla, J. (1997). Psicología de la atención. Síntesis.

Ophir, E., Nass, C., & Wagner, A. D. (2009). Control cognitivo en personas que realizan multitarea con medios digitales. Proceedings of the National Academy of Sciences, 106(37), 15583–15587.

Rubinstein, J. S., Meyer, D. E., & Evans, J. E. (2001). Control ejecutivo de los procesos cognitivos en el cambio de tareas. Journal of Experimental Psychology: Human Perception and Performance, 27(4), 763–797.

Un artículo de Amaya Lillo

La vejez no es un punto final, ni una etapa tenue en el recorrido de la vida. Es el periodo que, aunque vendrá acompañado de desafíos, como cambios físicos, pérdidas o transformaciones sociales, también puede convertirse en un territorio fértil de serenidad, creatividad y sabiduría. Hablar de bienestar emocional en esta estaba de la vida, no solo es hablar de salud mental, sino hablar de cómo las personas mayores se reconcilian con el paso del tiempo y se reinventan para disfrutar del presente.

El significado del bienestar emocional en la vejez

El bienestar emocional se entiende como la capacidad para experimentar emociones positivas y afrontar adecuadamente las negativas. En la vejez, este equilibrio se redefine. Habrá quien sienta miedo ante la dependencia, la soledad o el deterioro y habrá quien encuentre alivio al haber sido capaz de superar muchas de las presiones que ocuparon la juventud y la vida laboral.

Los estudios de psicología del envejecimiento apuntan que, lejos del tópico de la “decadencia”, muchas personas mayores logran niveles más altos de satisfacción en la vida. La “paradoja del bienestar” describe cómo, a pesar de la pérdida de capacidades o de relaciones sociales, el bienestar subjetivo suele mantenerse o puede incluso aumentar.

¿Por qué? Con la edad aprendemos a relativizar, valoramos lo esencial y dejamos de luchar contra lo que no depende de nosotros.

Aceptar el cambio como proceso

Ninguna etapa vital estará libre de cambios, pero en la vejez, los cambios se hacen más visibles y pueden generar cierta incertidumbre. El cuerpo envejece, la rutina se transforma y también nuestra manera de entender el mundo que nos rodea. Afrontar estos cambios con una actitud flexible será la clave.

La aceptación no consiste en resignarse, sino en reconocer la realidad y usar la capacidad de actuar en ella. Algunas estrategias son:

Reevaluar metas personales: ya no se trata de lograr grandes objetivos, sino de disfrutar de pequeñas experiencias cotidianas: una conversación agradable, un paseo sin prisa, un recuerdo compartido.

Cultivar vínculos afectivos: mantener relaciones sociales reduce la aparición de depresión y ansiedad. Conservar vínculos significativos y sentirse parte de una comunidad.

Cuidar la salud mental y física: un enfoque integral que combine actividad física, una alimentación equilibrada y estimulación cognitiva, genera bienestar global.

Mantener proyectos personales: como tener un propósito, colaborar en una asociación o cuidar de un jardín, mantiene activo el sentido vital y la autoestima.

Buscar apoyo profesional cuando sea necesario: pedir ayuda psicológica no es signo de debilidad, sino una buena forma de autocuidado. A través de la terapia, se puede aprender a reformular pensamientos y emociones ante los cambios de esta etapa.

El valor de la experiencia y la gratitud

La vejez puede regalarnos una mirada más compasiva y amplia hacia la vida. Quien ha vivido mucho tiene una perspectiva más amplia, y esa experiencia puede ser una fuente de bienestar si se acompaña de gratitud. Practicar la gratitud —reconocer lo vivido, lo aprendido y lo compartido— mejora el estado emocional en la vejez y favorece una mejor resiliencia.

También hay espacio para la creatividad. Muchas personas mayores redescubren talentos olvidados, como la pintura, la música o la escritura. Estas actividades no solo ofrecen placer, también refuerzan la sensación de utilidad e identidad.

Aprender a envejecer

Envejecer bien no significa “no parecer mayor”, sino hacerlo con serenidad. Este aprendizaje requiere tiempo y cariño. Aprender a pedir ayuda, a delegar, a disfrutar del silencio, y a seguir curioseando son formas de mantener la mente con vida. Como decía el psicólogo Viktor Frankl, quien tiene un “por qué” para vivir puede soportar casi cualquier “cómo”. En la vejez, ese “porqué” puede ser tan simple y poderoso como compartir tiempo con quienes se ama.

Podríamos concluir que el bienestar emocional en la vejez se construye día a día, en la aceptación y el disfrute del presente. No se trata de negar los cambios, sino de aprender a convivir con ellos desde una perspectiva más compasiva hacia uno mismo. Y en ese camino, profesionales de la psicología desempeñan un papel esencial: fomentar la autonomía, acompañar emocionalmente y ayudar a redescubrir ese valor del propio recorrido vital. 

La vejez, entendida así, se convierte en una oportunidad para seguir creciendo, conectando y sintiendo. No es una etapa de pérdida, sino de transformación.

Referencias

García, M. (2020). Psicología del envejecimiento. Editorial Síntesis.

Frankl, V. E. (1992). El hombre en busca de sentido. Herder.

Un artículo de Raquel Mula

A veces la vida nos devuelve escenas repetidas. Un comentario que nos enciende, una mirada que encoge el pecho, una discusión que siempre empieza en el mismo punto... Y justo ahí aparece ese “clic”: ¿por qué reaccioné así?, ¿por qué me pasa siempre lo mismo?, ¿por qué algo tan pequeño me duele tanto?

La respuesta, casi siempre, está en un lugar muy íntimo y silencioso: nuestra herencia emocional.

La herencia emocional no siempre son traumas evidentes. A veces es como un idioma aprendido antes de saber hablar que se nos quedó grabado en gestos, tonos y silencios, mucho antes de entender lo que significaban.

En consulta lo vemos a diario. Personas que llegan diciendo: “no entiendo por qué me afecta tanto”, “sé que no debería dolerme”, “siempre elijo parejas iguales”, “sé poner límites en el trabajo… pero en casa…”. Y cuando rascamos un poquito, lo que aparece no es debilidad, ni exageración, ni inmadurez. Es historia. Y también es memoria emocional.

Como explica Muñoz (2020), nuestras primeras experiencias establecen patrones que luego se filtran en la vida adulta como una música de fondo que no siempre escuchamos. Esa melodía emocional puede convertirse en la brújula con la que sobrevivimos, incluso mucho después de que las circunstancias hayan cambiado.

Lo que heredaste de tus padres… incluso sin que lo dijeran

Cuando hablamos de herencia emocional hablamos tanto de lo que ocurrió… como de lo que faltó. Porque no se heredan solo las palabras, sino también los silencios, las ausencias y los miedos.

Barudy y Dantagnan (2019) lo explican con claridad: nuestras figuras de referencia nos transmiten modelos implícitos de cómo amar, cómo calmarnos, cómo resolver conflictos y cómo pedir ayuda. Cada abrazo dado (o negado) deja una huella. Y esas huellas, ya sean felices o dolorosas, son las que luego escriben nuestras relaciones adultas.

Por eso hay quien ama con prisa, quien huye cuando se siente querido, quien confunde intensidad con afecto, quien cede por miedo a perder, quien explota porque nunca aprendió a ser escuchado, quien se congela porque el conflicto siempre fue peligro…

No son rasgos de personalidad. Son adaptaciones. De niños sobrevivimos como podemos, y de adultos intentamos amar como sabemos. Y en ese puente, muchas veces, es donde se rompen nuestras relaciones.

Cuando la historia se cuela en la pareja

“No entiendo por qué en pareja soy diferente” es uno de los grandes motivos por los que muchas personas acuden a terapia. Y tiene sentido, ya que las relaciones son un espejo psicológico, y no muestran solo quién eres hoy, sino también quién fuiste cuando aprendiste a vincularte.

La pareja activa los patrones más antiguos que tenemos. Los que aprendimos antes de saber que existían.

Bowlby (2020) lo planteaba así: los patrones de apego no son una camisa de fuerza, pero sí un mapa que tendemos a repetir hasta que algo (una crisis, un insight, una terapia…) nos invita a mirarlo con honestidad.

Por eso, en pareja solemos discutir como vimos discutir, callar como nos enseñaron a callar, ceder como aprendimos a sobrevivir, o pedir lo que un día no pudimos pedir. Y esto no es culpa de nadie, ni es destino; es historia. Y la historia, por suerte, puede reescribirse.

El cuerpo también recuerda

A veces identificamos una herida por sus síntomas, no por su origen.

Ese nudo en el pecho cuando alguien sube la voz. Esa urgencia por explicarlo todo, por miedo a ser malinterpretado. Esa sensación de abandono cuando la pareja tarda en contestar. Ese bloqueo cuando algo requiere un límite claro. Ese impulso de disparar antes de ser herido…

La memoria emocional no habla en frases, habla en reacciones. Y el cuerpo, que es más sincero que la mente, suele avisar antes de que entendamos qué ocurre. Lo que aprendimos para protegernos sigue funcionando… incluso cuando ya no lo necesitamos.

Entender esto da paz y da permiso. Para dejar de pelear contigo mismo. Para mirar atrás sin quedarte a vivir allí. Para decirte: “esto ya no me sirve”.

La parte más bonita: también heredamos fuerza

No todo lo que recibimos son heridas. También heredamos resistencia, humor, intuición, ternura, capacidad de amar. Heredamos gestos, frases que consuelan, modos de mirar que sostienen. Y heredamos el deseo profundo de ser mejores que aquello que nos dolió.

Tu historia no solo explica tus dificultades, sino también tus recursos. Y todo ello también forma parte de tu herencia, y también es digno de ser honrado.

Reescribir tu historia (aunque al principio de vértigo)

Llegar a terapia es un acto de valentía. Es decirle a tu historia: “hasta aquí”, y decidir que el pasado te explique, pero no te limite. En consulta trabajamos justo en esto, en dar sentido a tu trayectoria, identificar qué patrones siguen activos y comprender qué necesitas hoy, no lo que necesitaste entonces.

Como señala Muñoz (2020), el cambio real ocurre cuando dejamos de culparnos por lo que aprendimos en modo supervivencia y empezamos a relacionarnos desde un lugar más adulto y compasivo.

Si algo te ha resonado, si alguna frase te ha tocado por dentro, probablemente no es casualidad. Son esas pequeñas grietas por donde empieza a entrar la luz.

Conclusión: lo que heredaste no define lo que mereces

La herencia emocional no es una sentencia. Es un mapa. Y tú eliges el camino.

Si estás leyendo esto con un nudo en el pecho… Si llevas años pidiendo poco, conformándote con migajas, repitiendo patrones que te cansan… Si has pensado demasiadas veces que “el problema eres tú”… No lo eres. Nunca lo fuiste. Y no, no es falta de amor. Es falta de seguridad aprendida. Y lo maravilloso —de verdad maravilloso— es que se puede aprender ahora.

Si necesitas un espacio para entenderlo, sentirlo o sanarlo, en Psicólogos Princesa estamos aquí. Porque nadie merece vivir toda la vida en modo supervivencia. Ni tú tampoco. Porque la herencia emocional puede doler… pero también puede transformarse en tu mayor fortaleza. Y aunque no elegiste tu historia, sí puedes elegir cómo seguir escribiéndola.

Referencias

Barudy, J., & Dantagnan, M. (2019). Los desafíos invisibles de ser madre o padre. Gedisa.

Bowlby, J. (2020). Una base segura: Aplicaciones clínicas del apego. Paidós.
Muñoz, M. (2020). Psicología del desarrollo emocional: Una mirada relacional. Síntesis.

Las relaciones de pareja ya no responden a un único modelo. Cada vez más personas que buscan atención psicológica llegan a consulta con dudas, inseguridades o conflictos relacionados con formas de vínculo no monógamas. En nuestro podcast “Entre Divanes”, Ana Millán conversó con Rafael San Román sobre esta realidad, aportando claridad y matices a dos conceptos que a menudo se confunden: las relaciones abiertas y el poliamor.

¿Qué son las relaciones abiertas?

Tal y como explicó Rafael en el episodio, las relaciones abiertas se definen por una estructura afectiva concreta: “Relaciones abiertas, en lo sexual. Es una pareja formada habitualmente por dos personas (…) solo ellas forman la pareja, solo ellas mantienen un vínculo afectivo romántico, pero se abren a mantener relaciones sexuales de manera consensuada, pactada, acordada con otras personas que no forman parte de la relación”.

Este tipo de acuerdos requieren comunicación clara, negociación constante y una revisión periódica de los límites, aspectos que desde Psicólogos Princesa solemos trabajar en procesos de asesoramiento psicológico orientados al bienestar emocional.

Poliamor: un universo relacional diverso

Cuando hablamos de poliamor, el escenario cambia de forma significativa. Rafael lo define de manera pedagógica, reconociendo la amplitud del concepto: “Poliamor, todo un universo, todo un espectro nuevamente (…) lo que yo entiendo por poliamor es que son parejas cuya estructura está formada por más de dos personas”.

Estas configuraciones pueden adoptar múltiples formas. Desde una trieja hasta redes relacionales más amplias, donde los vínculos afectivos se entrelazan. Como comentó Rafael: “Pueden ser relaciones cerradas aunque sean poliamorosas (…) o relaciones abiertas”. Esto pone de manifiesto que no existe un único modo “correcto” de vincularse, sino acuerdos construidos desde el consenso y la responsabilidad afectiva.

Acompañamiento psicológico en diversos modelos relacionales

Desde una perspectiva de salud mental integral, lo importante no es la estructura de la relación, sino cómo se vive. La gestión de los celos, la comunicación de necesidades o el manejo del estrés emocional son motivos habituales de consulta.

En Psicólogos Princesa, entendemos que cada persona y cada relación es única. Ofrecemos intervención psicológica y asesoramiento especializado para quienes desean reflexionar sobre su manera de relacionarse, ya sea desde modelos monógamos o no monógamos.

¿Te surgen dudas sobre tus vínculos afectivos o acuerdos de pareja? Contacta con nosotros y solicita una primera cita de valoración psicológica. Estamos aquí para acompañarte, sin juicios, hacia un mayor bienestar emocional.

Puedes ver el capítulo completo del podcast en YouTube o Spotify

📲 Síguenos en redes sociales:

🔹 Instagram:   / psicologosprincesa

🔹 LinkedIn:   / psic-logos-princesa-81

🔹 Facebook:   / psicologosprincesa

🔹 TikTok:   / psicologosprincesa_

🦋 Psicólogos Princesa – Humanity Needs Psychology 💙

magnifier