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En este episodio de "Entre Divanes", Ana Millán, Codirectora de Psicólogos Princesa, Directora de la Escuela de Psicología y Presidenta de la Asociación, junto a Clara Simal, Psicóloga General Sanitaria y Terapeuta EMDR, nos invitan a reflexionar sobre el verdadero significado del trauma relacional. A menudo se usa el término "trauma" de manera imprecisa, por lo que en esta conversación desmitifican ciertos conceptos y profundizan en cómo estas experiencias impactan en nuestra neurobiología y nuestra forma de relacionarnos.

¿Qué es realmente un trauma?

Clara Simal comienza aclarando que el trauma no es simplemente algo que nos afecta, sino algo que nos rompe: "Últimamente siento que se está desvirtualizando mucho la connotación de la palabra trauma. Estamos llamando trauma a cosas que nos afectan, pero es importante entender que el trauma es algo que desconfigura, algo que impacta directamente sobre nuestra neurobiología y que activa el sistema de amenaza y los mecanismos de supervivencia más primitivos".

El trauma no es solo un evento doloroso o difícil, sino una experiencia que afecta nuestra configuración emocional y cerebral. Se trata de una ruptura que puede alterar la percepción de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.

Clasificación del trauma: tipos y dimensiones

Para comprender mejor el impacto del trauma, Clara propone una clasificación en tres niveles:

Trauma de tipo 1 (T mayúscula): Son eventos que impactan directamente en la integridad de una persona. "Lo explico así: impacta de fuera hacia dentro", señala Clara. Ejemplos incluyen accidentes, pérdidas significativas o abusos.

Trauma de tipo 2 (t minúscula): Se refiere a experiencias que afectan la identidad de una persona, como humillaciones, abandonos o rechazos. Estos eventos no son necesariamente catastróficos, pero generan heridas profundas en la autoestima y en la forma en que nos percibimos en nuestras relaciones.

Trauma relacional: Se diferencia de los anteriores porque es un proceso prolongado en el tiempo y suele estar vinculado a las figuras de apego. "Son experiencias que han tenido que ver con nuestras figuras de confianza. Estas personas que se supone que nos tendrían que proteger, han vulnerado o han impactado en nuestra configuración de personalidad", explica Clara.

Desmitificando el trauma relacional

Uno de los puntos clave de la conversación es la necesidad de redefinir cómo entendemos el trauma relacional. No todas las experiencias difíciles generan un trauma, y es fundamental diferenciar entre una situación dolorosa y una que realmente desconfigura nuestra forma de ser.

Ana Millán subraya la importancia de esta distinción: "Vivimos en una sociedad donde el término trauma se usa con demasiada facilidad. No todo lo que nos duele nos rompe". Clara complementa esta idea explicando que muchas de las experiencias cotidianas pueden ser difíciles, pero no necesariamente traumáticas en el sentido clínico.

¿Cómo sanar el trauma relacional?

Dado que el trauma relacional surge en el contexto de vínculos dañinos, su sanación también se da en el marco de nuevas relaciones saludables. Clara enfatiza: "El trauma puede rompernos, pero también podemos repararnos a través del trabajo personal y las conexiones humanas".

Algunas claves para la recuperación incluyen:

Conciencia y comprensión: Entender cómo nuestras experiencias pasadas influyen en nuestra forma de vincularnos.

Terapia y acompañamiento profesional: Procesar estas heridas en un espacio seguro con la guía de un especialista.

Construcción de relaciones seguras: Rodearse de personas que fomenten la confianza y la estabilidad emocional.

Te invitamos a escuchar este fragmento del episodio de "Entre Divanes" para profundizar en estos valiosos conceptos y reflexionar sobre cómo nuestras experiencias pasadas han moldeado nuestra manera de vincularnos con los demás.

En este capítulo de “Entre divanes”, Ana Millán, Codirectora de Psicólogos Princesa, Directora de la Escuela de Psicología y Presidenta de la Asociación, junto a Clara Simal, Psicóloga General Sanitaria y Terapeuta EMDR, abordan el mundo de las relaciones humanas, el apego y los traumas. Ambas nos invitan a reflexionar sobre cómo nuestras experiencias tempranas y vínculos moldean nuestra manera de ser y de relacionarnos con los demás. Además, comparten sus perspectivas profesionales sobre cómo el trabajo terapéutico puede ayudarnos a sanar y construir relaciones más saludables.

El poder de los vínculos

Ana,  comienza subrayando la importancia del apego en nuestra configuración emocional: "Las relaciones, aunque ahora vivimos en una sociedad individualista, son la base de nuestra personalidad". Desde los vínculos con nuestros padres hasta nuestras relaciones de pareja, todos dejan una huella que nos acompaña.

Por su parte, Clara Simal resalta la dimensión reparadora de los vínculos: "Todo se crea a partir de los vínculos y todo se repara a través del vínculo". Según explica, el apego no nos determina completamente, pero sí condiciona nuestra manera de entender y vivir nuestras relaciones.

Desapego e interdependencia: un delicado equilibrio

El desapego, muchas veces malinterpretado como una invitación al individualismo extremo, tiene en realidad un papel esencial en el desarrollo emocional. Clara explica: "El desapego no significa falta de compromiso, sino la capacidad de aceptar y soltar lo que ya no está".

Ana complementa esta idea proponiendo un modelo de interdependencia: "Entre la dependencia y la independencia está la interdependencia. Necesitamos a los demás, no a una persona en concreto, pero sí a los demás". En este equilibrio, somos capaces de reconocer nuestras necesidades y buscar apoyo mientras mantenemos nuestra autonomía.

Trauma relacional: una herida invisible

El trauma, según Clara, es algo que nos rompe, no simplemente algo que nos afecta. Describe el trauma relacional como: "Experiencias con nuestras figuras de confianza que impactan en nuestra configuración emocional y personalidad".

A menudo, este tipo de trauma no proviene de eventos catastróficos, sino de pequeñas experiencias acumulativas como rechazos o humillaciones. "El trauma relacional suele estar vinculado a nuestras figuras de apego y afecta profundamente nuestra manera de vincularnos en el futuro", añade Clara.

Relaciones sanas: claves para construirlas y mantenerlas

Cuando se trata de elegir pareja, Clara propone:

  1. Conocerse a uno mismo: "Entender cuáles son mis límites, mis necesidades y mi proyecto personal".
  2. Buscar sintonía vital: "Saber si esa persona y tú compartís proyectos e inquietudes similares".
  3. Estar atento a las señales de alerta: "Detectar patrones dañinos desde el principio para tomar decisiones conscientes".

En cuanto a mantener una relación, Ana enfatiza la importancia de la confianza y el compromiso mutuo: "La relación de pareja debe prevalecer incluso sobre nuestra familia de origen; es nuestro proyecto común". Clara añade que la paciencia y la capacidad de mentalización —entender la perspectiva del otro— son fundamentales: "Las relaciones se construyen y requieren esfuerzo constante".

En este capítulo coinciden en que las relaciones humanas son complejas, pero profundamente enriquecedoras. Clara concluye con una afirmación poderosa: "Aunque el trauma rompe, también podemos repararnos a través del trabajo personal y las conexiones humanas".

Ana, por su parte, nos recuerda: "La terapia es un espacio para conectar con la realidad, entendernos mejor y construir relaciones más saludables".

Te invitamos a reflexionar sobre tus propias relaciones y a considerar cómo tus experiencias han moldeado tu manera de vincularte. Escucha este fragmento del episodio de "Entre Divanes" para profundizar en estas valiosas perspectivas sobre el apego, el trauma y las relaciones humanas.

Julieta García Canales, Psicóloga y Orientadora Vocacional, comparte su perspectiva sobre uno de los momentos más desafiantes en la vida laboral: decidir cambiar de trabajo. Según Julieta, este proceso no solo implica buscar nuevas oportunidades, sino también realizar un trabajo interno y externo para garantizar que el cambio sea positivo y sostenible.

1. Busca ayuda para mirar hacia adentro

"Lo primero que le recomendaría a alguien en esta situación es que busque ayuda. Eso siempre es interesante, porque permite abrir un espacio donde alguien te ayude a mirar hacia adentro."

Julieta enfatiza la importancia de reflexionar sobre el origen del malestar: "Es necesario preguntarte si tu incomodidad tiene realmente que ver con el trabajo o con otras áreas de tu vida. Muchas veces, no se trata solo del empleo, sino de algo más profundo que estás viviendo. Este espacio de reflexión también te permite sacar aspectos positivos de tu experiencia laboral."

Antes de tomar una decisión impulsiva, Julieta recomienda elaborar cuidadosamente el cierre de este ciclo: "Romper con todo de manera abrupta, puede ser perjudicial. Es importante transicionar y cerrar esa etapa de manera consciente, tanto a nivel práctico como psicológico."

2. Reelabora tu perfil profesional

"El segundo paso sería buscar ayuda para reconstruir tu perfil profesional. Es muy probable que, a lo largo de tu experiencia laboral, hayas desarrollado habilidades que ni siquiera habías considerado."

Julieta sugiere trabajar en una nueva visión de ti mismo como profesional:"Tu perfil seguramente ha cambiado, pero puede que no seas plenamente consciente de ello porque nadie te lo ha señalado. Al reelaborar tu experiencia y competencias, puedes darte cuenta de todo lo que has aprendido y cómo puedes aportar valor en otros contextos."

Este proceso no solo te ayuda a reconocer tu crecimiento, sino que también te prepara para presentarte de manera más efectiva en el mercado laboral.

3. Mira hacia afuera con un propósito claro

"Una vez que has reelaborado tu perfil, el siguiente paso es mirar afuera y preguntarte: ¿qué está pasando en el mercado? ¿Dónde puedo aportar valor?"

Julieta destaca la importancia de salir al mundo laboral con una perspectiva renovada: "Ya no eres solo la persona que empezó en tu empleo actual, sino alguien con nuevas habilidades y aprendizajes. Es fundamental identificar cómo esos cambios encajan en lo que el mercado laboral necesita."

Este enfoque no solo te permite encontrar un empleo que se alinee con tus habilidades, sino también con tus intereses y valores personales.

Un cambio laboral consciente y estratégico

Para Julieta, cambiar de trabajo no es solo cuestión de buscar algo nuevo, sino de hacerlo de manera consciente y estratégica: "El cambio laboral no debe ser una decisión impulsiva. Es un proceso que requiere mirar hacia adentro, reelaborar tu perfil y luego mirar hacia afuera con un propósito claro. Solo así puedes garantizar que el cambio sea una experiencia enriquecedora y no solo una forma de escapar del malestar."

Con estos tres consejos, Julieta invita a quienes se sienten insatisfechos en su trabajo a transformar una etapa de incertidumbre en una oportunidad para el crecimiento personal y profesional. Puedes ver este fragmento del podcast aquí. 

En una conversación entre Ana Millán, Codirectora de Psicólogos Princesa, Directora de la Escuela de Psicología y Presidenta de la Asociación, y Julieta García Canales, Psicóloga y Orientadora Vocacional, surge un tema que toca a todos en algún momento de su vida laboral: ¿qué motiva a las personas a cambiar de empleo?

Mientras Ana plantea las principales razones que escuchamos en las empresas, Julieta profundiza en los matices emocionales y psicológicos que influyen en esta decisión.

¿Por qué cambiamos de empleo? Una reflexión desde el bienestar emocional

"Cuando las empresas analizan los motivos principales por los que la gente cambia de empleo, suelen mencionar el salario como el primer factor. Sin embargo, el salario emocional tiene un peso enorme. Este concepto está relacionado con el bienestar, la conciliación y las oportunidades de desarrollo de carrera."

Julieta señala que muchas personas no solo buscan un buen sueldo, sino que también quieren sentir que están creciendo y proyectándose profesionalmente: "A veces, las personas se van porque no crecen o porque no hay una proyección que les interese. También sucede que los objetivos o estrategias de la compañía no encajan con sus valores, y eso genera incomodidad."

El impacto del salario emocional y su subjetividad

Para Julieta, el salario emocional no es igual para todos, y esa subjetividad lo convierte en un factor determinante: "Lo que para mí es bienestar emocional, para ti puede ser otra cosa, porque tus cargas son diferentes a las mías. Eso cambia mucho, y es lo que da un matiz tan personal a la forma en que vivimos el trabajo."

Este enfoque pone en evidencia que las empresas no pueden ofrecer un enfoque único para todos, sino que deben adaptarse a las necesidades y valores de sus empleados.

La importancia de integrar el trabajo en nuestra vida

Aunque el trabajo puede ser una fuente de realización personal, Julieta advierte sobre los riesgos de proyectar todo en él: "Si el trabajo es el espejo en el que te proyectas para los demás, es decir, quiero que se vea que soy esto, estás poniendo un peso muy peligroso sobre él. Es importante integrarlo de otra manera, para encontrar ese equilibrio y poder disfrutarlo, sabiendo que no existe el trabajo perfecto."

Julieta insiste en que idealizar el empleo como fuente de felicidad absoluta puede llevar a frustraciones, especialmente cuando se presentan desafíos o cambios inesperados.

Conclusión: El equilibrio como clave del bienestar laboral

Julieta finaliza con una reflexión que resume su visión sobre el tema: "El cambio de empleo depende del valor que tú le des al trabajo. No se trata de buscar la felicidad absoluta, sino de encontrar un balance entre lo que esperas del trabajo y lo que realmente puede ofrecerte. Si logras ese equilibrio, es más fácil disfrutar del camino."

Este enfoque invita a las personas y a las empresas a replantearse su relación con el trabajo, integrándolo de manera equilibrada en la vida para fomentar un bienestar auténtico y sostenible. Puedes ver este fragmento del podcast aquí. 

El teletrabajo ha transformado profundamente la manera en que trabajamos y nos relacionamos. En una conversación entre Ana Millán, Codirectora de Psicólogos Princesa, Directora de la Escuela de Psicología y Presidenta de la Asociación, y Julieta García Canales, Psicóloga y Orientadora Vocacional, se exploran los beneficios, retos y posibilidades que ofrece esta modalidad laboral.

Teletrabajo y conciliación: Una nueva perspectiva

Ana destaca cómo el teletrabajo ha facilitado la conciliación para muchas personas, permitiéndoles gestionar mejor su tiempo. Sin embargo, también señala un efecto secundario importante: "Hay personas que se atrincheraron en el teletrabajo, lo que ha generado problemas de inseguridad social y dificultades para regresar al entorno laboral presencial".

Esto pone de manifiesto una dualidad inherente al teletrabajo: por un lado, la flexibilidad y autonomía; por otro, la posibilidad de aislamiento y pérdida de vínculos sociales.

El modelo híbrido: Una solución intermedia

Julieta coincide en que el teletrabajo puede debilitar los lazos sociales entre compañeros, un aspecto esencial en cualquier entorno laboral. Por eso, considera que el modelo híbrido es ideal: "El modelo híbrido es casi la preferencia de la mayor parte de la población, porque mantienes ese contacto social que también es importante".

Este modelo permite equilibrar las ventajas del teletrabajo con los beneficios de la interacción presencial, ofreciendo a las personas la posibilidad de adaptarse a lo mejor de ambos mundos.

Teletrabajo e inclusión laboral

Un aspecto interesante que Julieta resalta es cómo el teletrabajo ha abierto puertas a personas con perfiles psicológicos más complejos: "He tenido pacientes que han podido insertarse socialmente porque la forma de trabajo era de menos contacto con el otro".

Esto demuestra que el teletrabajo no solo favorece la conciliación, sino que también actúa como una herramienta de inclusión para aquellos que, encuentran en esta modalidad una forma más accesible de integrarse al mercado laboral.

Flexibilidad y personalización: Claves para un trabajo equilibrado

Julieta subraya que la efectividad del teletrabajo depende de muchos factores: el tipo de tarea, las funciones específicas y el perfil psicológico de la persona. "El trabajo debería ser una parte más de tu existencia, no algo que consuma toda tu energía", reflexiona.

Esta visión promueve la importancia de la flexibilidad en las modalidades laborales, permitiendo que las personas encuentren un equilibrio que se ajuste a sus necesidades y capacidades individuales.

Adaptando el trabajo al ser humano

La conversación entre Ana y Julieta pone en evidencia que el teletrabajo no es una solución única, sino una herramienta que, cuando se utiliza con equilibrio, puede beneficiar tanto a las personas como a las organizaciones. El modelo híbrido surge como una opción preferida, combinando interacción social y flexibilidad.

Asimismo, el teletrabajo ha demostrado ser una vía para incluir a personas con necesidades específicas en el ámbito laboral, ampliando las posibilidades de integración y desarrollo profesional.

En última instancia, lo esencial es diseñar un entorno laboral que permita a cada persona adaptarse y crecer, asegurando que el trabajo sea un elemento que aporte bienestar en lugar de restarlo. Si quieres ver el fragmento, pincha aquí. 

Trabajar en algo que apasiona es una idea que inspira a muchos, pero también plantea desafíos y malentendidos. En una conversación entre Ana Millán, Codirectora de Psicólogos Princesa, Directora de la Escuela de Psicología y Presidenta de la Asociación, y Julieta García Canales, Psicóloga y Orientadora Vocacional, se aborda la importancia de la flexibilidad y la adaptación como claves para enfrentar los constantes cambios del mercado laboral.

El mito de la profesión perfecta

Ana introduce el tema cuestionando la popular frase: "Trabaja en lo que te gusta y no tendrás que trabajar ni un día más en tu vida". Para Julieta, esta idea está sobrevalorada:
"No existe la profesión perfecta, ni el trabajo perfecto", afirma. Julieta explica que lo que realmente genera bienestar en la experiencia laboral es la apertura al cambio y la capacidad de adaptarse a las transformaciones del entorno.

En este sentido, señala cómo eventos globales recientes, como la pandemia y los conflictos internacionales, han impactado profundamente en la economía, la cultura y las profesiones. Ser psicólogo, por ejemplo, no significa lo mismo ahora que hace unos años, y probablemente cambiará aún más en el futuro.

La importancia de imaginar el futuro sin encasillarse

Julieta reflexiona sobre cómo la elección de una profesión debe estar más orientada a identificar lo que se puede y no se desea hacer, en lugar de buscar una idea de perfección inalcanzable. "El trabajo perfecto no existe porque nosotros mismos cambiamos. Lo que soñamos de niños no siempre encaja con lo que somos como adultos y con lo que seremos en el futuro", comenta.

Esto refuerza la necesidad de mantenerse versátil y flexible para prepararse ante los cambios rápidos que caracterizan el mercado laboral actual.

Adaptarse a un mundo en constante cambio

Julieta enfatiza la rapidez con la que evolucionan las tecnologías, los contenidos, las formas de comunicación y las oportunidades de negocio. Apunta que muchas familias aún enfrentan desafíos para aceptar profesiones emergentes, como la animación de videojuegos, cuando contrastan con trayectorias tradicionales, como la ingeniería.

"Hay nuevas profesiones que no existían antes. La flexibilidad y la adaptación son claves para enfrentarlas", destaca. La capacidad de adaptarse no solo al cambio externo, sino también al propio crecimiento personal, es fundamental para reducir expectativas irreales y evitar el sufrimiento.

La flexibilidad como motor de éxito

La conversación entre Ana y Julieta subraya que no se trata de encontrar una profesión perfecta, sino de aprender a crecer y evolucionar con los constantes cambios del entorno laboral y personal. Como Julieta afirma, "No existe una profesión que cierre el círculo y complete lo que soñábamos. Cambiamos, y nuestra profesión debe adaptarse a esos cambios también".

En definitiva, la capacidad de adaptación y la apertura a nuevas oportunidades son las claves para encontrar satisfacción y éxito en un mundo profesional que avanza a gran velocidad. Mira este fragmento del episodio aquí.

En una conversación entre Ana Millán, Codirectora de Psicólogos Princesa, Directora de la Escuela de Psicología y Presidenta de la Asociación, y Marta Perandones, Fundadora y Codirectora de Psicólogos Princesa y Directora de la Unidad de Psicología Integrativa, se abordan los retos y aprendizajes de gestionar relaciones humanas dentro de una organización. Desde colaboradores y socios hasta alumnos y clientes, manejar la complejidad de las personas es tanto un desafío como una oportunidad para el crecimiento.

La complejidad de las relaciones humanas en el ámbito profesional

Ana destaca que gestionar relaciones en el ámbito profesional puede ser incluso más complicado que las relaciones personales. "Si ya nos es difícil y todo el mundo viene a consulta con que no sabe gestionar una relación de pareja, pues gestionar una relación de socios, colaboradores, alumnos, clientes, pacientes, al final es muy complejo, pero también es muy rico." Este proceso implica entender las dinámicas individuales y colectivas, adaptándose a cada situación sin perder el enfoque en los objetivos comunes.

Por su parte, Marta enfatiza que las personas son el mayor desafío en una empresa debido a la diversidad que aportan. "Cada persona trae su historia, sus necesidades, su momento vital, y al final que haya una armonía con tanta diferencia a veces es muy complicado." Esta diversidad, aunque enriquecedora, requiere de un enfoque continuo para crear un ambiente de trabajo equilibrado y armónico.

Cooperación vs. competencia: El dilema humano

Ana introduce una reflexión sobre el equilibrio entre el instinto de cooperación y el de supervivencia. Basándose en sus lecturas, señala que "no hay que competir, hay que cooperar para que todo funcione." Sin embargo, lograr este equilibrio es un reto inherente a la naturaleza humana. Como seres sociales e individuales al mismo tiempo, las personas deben aprender a armonizar sus necesidades personales con las del colectivo.

La cooperación, más que un instinto natural, se convierte en una práctica que debe cultivarse dentro de las organizaciones. Este enfoque fomenta la colaboración, reduce los conflictos y permite que los equipos trabajen con mayor cohesión. Sin embargo, también exige un esfuerzo consciente para superar las barreras individuales y grupales que puedan surgir.

Vibrar en el amor: Un cambio de perspectiva

Marta aporta una perspectiva única al hablar sobre la importancia de cambiar la vibración emocional dentro de las empresas. "Cuando vibramos o los colaboradores vibran en el amor, o los alumnos, todo fluye y es fácil. Tenemos esa actitud más colaborativa y más sociable." Sin embargo, reconoce que sacar a las personas de sus miedos y ayudarlas a adoptar una actitud más positiva es un desafío constante.

Este cambio de perspectiva no solo beneficia al ambiente laboral, sino que también impulsa el bienestar individual y colectivo. Promover una cultura empresarial basada en el respeto, la empatía y el amor puede marcar una gran diferencia en la dinámica diaria y en el éxito general del equipo.

Las relaciones como eje de la empresa

La conversación entre Ana y Marta subraya que gestionar las relaciones humanas es uno de los pilares más complejos pero enriquecedores de cualquier empresa. Desde fomentar la cooperación hasta ayudar a los equipos a superar sus miedos, este trabajo no solo define la dinámica interna, sino también el impacto externo de la organización.

En última instancia, las empresas que logran equilibrar las necesidades individuales y colectivas, y que promueven un entorno de colaboración y confianza, están mejor posicionadas para enfrentar los desafíos del mercado y construir relaciones duraderas con sus colaboradores, clientes y socios. Este enfoque no solo fortalece a la organización, sino que también enriquece a las personas que forman parte de ella. Visíta nuestro canal de youtube y mira este fragmento. 

La pandemia de 2020 puso a prueba a innumerables empresas y proyectos. Psicólogos Princesa no fue la excepción. En una conversación entre Ana Millán, Codirectora de Psicólogos Princesa, Directora de la Escuela de Psicología y Presidenta de la Asociación, y Marta Perandones, Fundadora y Codirectora de Psicólogos Princesa y Directora de la Unidad de Psicología Integrativa, reflexionaron sobre cómo enfrentaron este desafío sin precedentes, logrando no solo adaptarse, sino crecer en medio de la adversidad.

Un inicio prometedor interrumpido por la pandemia

A finales de 2019, Psicólogos Princesa inauguró un nuevo centro, todo iba según lo planeado pero, a principios de 2020, la llegada de la pandemia representó su primera gran dificultad. Con dos centros y una serie de gastos fijos, la incertidumbre amenazaba el futuro del proyecto. Ana describe el momento como un desafío inesperado: "¿Y ahora qué hacemos con dos centros?”

La clave del éxito: Adaptación rápida

Para Marta, la respuesta fue clara: la adaptación. Frente a la incertidumbre, Psicólogos Princesa reaccionó rápidamente. "Yo creo que fuimos muy rápidos en adaptarnos a esa nueva circunstancia", explica Marta. En lugar de dejar que la pandemia los debilitara, el equipo de Psicólogos Princesa encontró una oportunidad en la virtualidad. Pasaron de tener clases y talleres presenciales a ofrecerlos en línea, lo que no solo permitió la continuidad del proyecto, sino que también amplió su alcance. "De repente teníamos el triple de alumnos porque todo era online y en esa sala sí que cabe mucha gente", añade Marta.

La transición al entorno virtual no fue solo una solución temporal, sino una oportunidad para optimizar la estructura organizativa y aprovechar las posibilidades del espacio virtual. Gracias a una planificación eficiente y una estructura bien organizada, pudieron acoger a más personas y mantener la calidad de sus servicios.

Lecciones de resiliencia empresarial

El caso de Psicólogos Princesa ilustra cómo la resiliencia y la capacidad de adaptación son fundamentales en tiempos de crisis. La rapidez con la que el equipo tomó decisiones permitió no solo superar la dificultad inicial, sino también expandir su impacto en un contexto completamente nuevo. Este enfoque demuestra que incluso en momentos de incertidumbre extrema, es posible encontrar oportunidades para crecer y prosperar. Visítanos en nuestro canal de youtube para ver el este fragmento. 

En esta conversación entre Marta Perandones, Fundadora y Codirectora de Psicólogos Princesa y Directora de la Unidad de Psicología Integrativa, y Ana Millán, Codirectora de Psicólogos Princesa, Directora de la Escuela de Psicología y Presidenta de la Asociación, se abordan temas esenciales sobre la práctica de la psicología, sus retos y el impacto que esta profesión tiene en la vida de quienes la ejercen y de las personas que buscan su ayuda.

El deseo de compartir el éxito

Marta reflexiona sobre un punto crucial en su vida profesional: la necesidad de trascender el éxito personal para compartirlo con otros. "En la vida llega un momento en el que no solo quieres que te vaya bien a ti, quieres que también le vaya bien a otros y, de alguna manera, devolver a la vida o al mundo lo que la vida te ha dado", comenta. Este pensamiento nace de un deseo genuino de ofrecer a otros psicólogos la posibilidad de disfrutar y crecer dentro de una profesión que, a pesar de su nobleza, muchas veces no recibe el reconocimiento merecido.

Para Marta, su experiencia como psicóloga le ha mostrado una realidad dolorosa: dentro del propio mundo de la psicología, los profesionales suelen ser tratados injustamente. En muchos casos, los psicólogos enfrentan condiciones laborales adversas incluso dentro de organizaciones dirigidas por compañeros de la misma profesión. Este trato desmerecido contrasta con el valor que la psicología aporta a las vidas de tantas personas.

Reivindicando el valor de la psicología

Ana, por su parte, complementa esta reflexión al señalar que las profesiones relacionadas con la ayuda y el servicio suelen ser infravaloradas. Existe la percepción de que, por ser vocacionales, estas actividades son menos exigentes o demandantes. "Muchas veces a los psicólogos se nos trata mal porque todas las profesiones que están relacionadas con la ayuda, con el servicio, se presupone que como son vocacionales, nos cuesta menos", explica Ana.

Sin embargo, ambas coinciden en que la implicación emocional y energética que conlleva la psicología es inmensa. Los psicólogos no solo trabajan con problemas y conflictos ajenos, sino que también invierten gran parte de su energía en el bienestar de los demás. Esta realidad exige una revalorización de su trabajo y una mejora en las condiciones laborales que enfrentan.

Transformar la psicología en una profesión disfrutable

Marta añade que su motivación principal es demostrar que la psicología no solo puede ejercerse con pasión, sino también con disfrute. Para ella, la clave está en crear espacios laborales que liberen a los psicólogos de las cargas innecesarias, permitiéndoles enfocarse en lo que realmente importa: ayudar a los demás. "Quiero hacer que otros psicólogos también puedan disfrutar de este trabajo tan bonito", dice Marta.

La conversación entre Marta y Ana subraya la importancia de valorar a los psicólogos no solo por su vocación, sino por el esfuerzo, la energía y la dedicación que ponen en su trabajo. Reivindicar la dignidad de esta profesión es esencial para garantizar que los psicólogos puedan ejercer su labor en condiciones justas, disfrutando de su trabajo y multiplicando el impacto positivo en la sociedad.

Al final, tanto Marta como Ana demuestran que la psicología no solo es una profesión de ayuda, sino también una oportunidad para transformar vidas, empezando por la de quienes la practican. Revalorar el papel del psicólogo es un paso fundamental para construir un futuro más justo, tanto para los profesionales como para quienes se benefician de su trabajo. Mira el este fragmento y conoce más sobre esta apasionante profesión. 

Emprender es un acto de valentía y visión, un camino lleno de incertidumbres, pero también de oportunidades. En una conversación entre Marta Perandones, Fundadora y Codirectora de Psicólogos Princesa y Directora de la Unidad de Psicología Integrativa, y Ana Millán, Codirectora de Psicólogos Princesa, Directora de la Escuela de Psicología y Presidenta de la Asociación, se exploran las claves para dar vida a una empresa y transformarla en un proyecto significativo.

El primer paso: Decir "Sí" y luego encontrar el "Cómo"

Para Marta, el inicio de cualquier empresa exige valentía. "Si montas una empresa tienes que ser valiente y muchas veces es un sí y luego ya ves el cómo, ¿no? Pero te tienes que arriesgar, si no, yo creo que una empresa no crece ni vive", comenta. Este enfoque destaca la importancia de tomar decisiones y aceptar los riesgos inherentes al emprendimiento. El progreso empresarial no siempre depende de tener un plan perfecto desde el principio, sino de la disposición para avanzar y adaptarse en el camino.

El proceso de evolución: Del autoempleo a una empresa consolidada

Ana aporta una perspectiva que conecta la práctica del emprendimiento con la experiencia en el mundo de la psicología. Según ella, muchas empresas comienzan desde el autoempleo, con colaboraciones y pequeños proyectos que eventualmente evolucionan hacia algo más grande. "Montar una empresa a veces sí, es como lo venden en los cursos de emprendimiento: tengo un proyecto, lo proyecto y empiezo a dar pasos", explica.

En este sentido, la transición de un esfuerzo individual a una empresa consolidada implica crear métodos, protocolos y sistemas que permitan delegar responsabilidades. Una empresa bien estructurada no depende exclusivamente de su fundador para funcionar. Esto libera tiempo para que los emprendedores se enfoquen en la supervisión y el crecimiento estratégico, mientras equilibran sus responsabilidades técnicas.

La dinámica del emprendimiento: Una rueda en movimiento

Ana también describe el emprendimiento como una "rueda en la que tú vas haciendo". Cada paso abre nuevas oportunidades y desafíos. No se trata de alcanzar un punto final, sino de mantener un movimiento constante que permita aprender, evolucionar y adaptarse a las necesidades cambiantes del mercado.

Conclusión: El coraje como motor del emprendimiento

La conversación entre Marta y Ana destaca que el emprendimiento no es solo una cuestión de habilidades técnicas o planificación, sino de valentía, adaptabilidad y visión. Decir "sí" a una idea, incluso sin tener todas las respuestas, es el primer paso para construir algo significativo. Y a medida que las empresas evolucionan, es esencial establecer estructuras y procesos que permitan crecer sin perder de vista el propósito inicial.

En última instancia, el éxito empresarial no se define únicamente por los resultados, sino por la capacidad de los emprendedores para aprender, adaptarse y mantener la rueda en movimiento. Como Marta señala, sin valentía, "una empresa no crece ni vive". Y es esa valentía la que transforma ideas en proyectos y proyectos en realidades. Te invitamos a ver el fragmento aquí. 

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