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¿En qué consiste un estudio neuropsicológico?

La Neuropsicología es una parte de la psicología que se encarga de la relación entre las diferentes funciones cognitivas y las áreas cerebrales implicadas.

Un estudio neuropsicológico consiste en una batería de pruebas que miden diferentes dominios cognitivos, y comparando los resultados obtenidos con unos valores de referencia nos permite determinar si hay alguna función afectada.

Podemos realizar un estudio de la memoria, de la atención, de la planificación y la capacidad de secuenciación de una tarea determinada, por ejemplo. Podemos medir la inteligencia global o por capacidades específicas. Podemos valorar si existe un déficit en alguna función específica y crear un protocolo de entrenamiento específico de esa capacidad.

Esto es muy habitual en personas mayores. Se realiza un estudio para valorar la situación basal, en el momento de la primera evaluación, y después se prepara si procede un protocolo de acción para preservar y mejorar las funciones deterioradas. Además, se realiza un seguimiento para controlar la evolución.

También son muy habituales los estudios neuropsicológicos infantiles para identificar o descartar la presencia del famoso TDAH (Trastorno por Déficit de Atención y/o Hiperactividad) que a día de hoy presenta un diagnóstico a veces en exceso, y puede ser muy interesante pedir una segunda opinión en caso de duda antes de medicar.

Marta Galindo Fuentes, Neuropsicóloga en Psicólogos Princesa

Marta Galindo Fuentes es la Neuropsicóloga y psicóloga especializada en la intervención en adultos mayores del centro de psicología.  Su formación como neuropsicóloga le ha permitido tener un conocimiento más amplio del funcionamiento de la psique humana.

¿Qué es estrés postraumático?

Cuando una persona se ve expuesta a un evento traumático (p.e.: accidentes de tráfico, robos, experiencia donde peligra la vida…etc.) su cuerpo pone en marcha reacciones emocionales como la ansiedad. En un primer momento, concretamente si estas reacciones permanecen hasta un mes, clasificamos esa manifestación como Trastorno de estrés agudo. Si por el contrario esta respuesta emocional persiste un periodo mayor y aumenta la severidad de los síntomas, puede que la persona esté sufriendo de Trastorno de estrés postraumático (TEPT).

¿En qué situaciones se puede desarrollar el Trastorno de estrés postraumático?

Este trastorno de estrés postraumático se debe a una exposición a una situación extrema de ansiedad, sin embargo dicha situación puede haber estado presente tanto en un momento puntual como en una serie de eventos a lo largo de la vida de la persona, tales como:

¿De dónde vienen los síntomas del estrés postraumático?

Si bien no existe consenso en el porqué de las reacciones tras el evento traumático, parece que estas representan la estrategia de afrontamiento que pone en marcha nuestro cuerpo para lidiar con el estrés de ese momento:

Los flashbacks estarían ayudando al cerebro a estar preparado en caso de que se volviese a dar la situación y parecen estar relacionado con un incorrecto funcionamiento del hipocampo (región crucial de nuestro cerebro para la memoria) debido a la presencia de altos niveles de adrenalina

El aumento de la adrenalina, junto con la sensación de “estar al límite” estaría preparándonos para «luchar o huir» si esa situación se repite

El entumecimiento y la evitación podrían ser mecanismo para que nuestro cuerpo descanse de su activación constante

¿Cuáles son los síntomas del estrés postraumático?

Si bien podrían pasar años hasta su manifestación, y esta dependerá del individuo, la mayoría de personas con Trastorno de estrés postraumático  presentarán los siguientes síntomas entre los tres y seis meses posteriores al evento:

Intervención en el Estrés postraumático

Si bien la exposición al evento traumático no asegura el desarrollo del trastorno y a pesar de que el trastorno de estrés agudo puede desaparecer naturalmente, aproximadamente una de cada tres personas desarrollará sus síntomas.

Si bien la medicación puede llegar a ayudar en el alivio de síntomas de depresión o ansiedad, son los abordajes de la terapia cognitivo-conductual y la terapia familiar, apoyadas en técnicas como las de EMDR, los que parecen ayudar al individuo a hacer frente a su problemática, aceptar el evento y desarrollar mecanismos de afrontamiento adaptativos.

Nuestros psicólogos especialistas en estrés postraumático en Madrid pueden ayudarte.

El estrés intenso o crónico puede ser perjudicial para la salud y nuestros psicólogos especialistas en estrés en Madrid pueden ayudarte.

Se conoce como estrés a una relación particular entre la persona y el entorno que es valorada como desbordante o que excede en recursos y pone en peligro el bienestar.

¿Qué es el estrés?

El estrés puede ser beneficioso cuando deriva en un desarrollo de habilidades y competencias, pero si llega a un nivel muy intenso o duradero puede perjudicarnos. El estrés puede llevarnos a un punto máximo de rendimiento, pero si este sigue aumentando se produce un punto de inflexión en el rendimiento que nos puede llevar al agotamiento.

¿Cuáles son los síntomas del estrés?

El estrés puede provocar cambios en el individuo dando lugar a una respuesta de estrés a nivel fisiológico, emocional y psicológico que prepara al cuerpo para responder a una situación percibida como peligrosa.

Síntomas fisiológicos

En cuanto a los cambios fisiológicos podemos observar:

Síntomas psicológicos

Entre los cambios psicológicos:

Síntomas emocionales

Y por último, desde el punto de vista emocional destaca:

¿Cómo reacciono ante el estrés?

Esta respuesta de estrés puede llevarse a cabo a través de diferentes conductas:

¿Es peligroso el estrés?

Como se ha mencionado anteriormente, el problema con el estrés surge cuando este es intenso o crónico. Por un lado, puede desembocar en problemas mentales graves como depresión o trastornos de ansiedad debido a su influencia a nivel hormonal, ya que la respuesta de estrés va asociada al aumento de cortisol y adrenalina en sangre, lo cual hace disminuir la presencia de otras hormonas, como la serotonina y la dopamina, que intervienen en la aparición de dichos trastornos. Por otro lado, una presencia duradera de estas sustancias, cortisol y adrenalina, puede afectar al funcionamiento de diversos órganos produciendo otros problemas de salud.

¿Por qué surge el estrés?

Las demandas a las que nos vemos sometidos en el día a día pueden ser muy variables, entre las que podemos diferenciar las demandas internas, aquellos pensamientos y emociones que pueden ser intrusivos, poco realistas, irracionales…, y las externas, es decir, aquellas que ocurren en el ambiente en el que vivimos. Son eventos de nuestra vida como duelos, divorcios, mudanzas, cambios de trabajo, nuevas relaciones…

Las áreas que pueden verse influidas por el estrés son diversas: familiares, sociales, personales, laborales, académicas…, es decir, afecta de manera holística al individuo.

¿Cómo se trata el estrés?

Las técnicas que se han desarrollado para abordar el estrés se centran en dotar a las personas de habilidades de afrontamiento en búsqueda del equilibrio entre los dos factores: las demandas y los recursos.

Los procedimientos de afrontamiento tienen que ser métodos activos que puedan ser empleados ante los primeros signos de ansiedad y diseñados para poder llevarlos a cabo en situaciones reales. Entre las estrategias de afrontamiento destacan:

Nuestros psicólogos especialistas en estrés en Madrid pueden ofrecerte una intervención psicológica amplia, atendiendo a los distintos factores estresantes que intervienen.

La ayuda psicológica puede ser un elemento de protección ante posibles duelos complicados y una herramienta muy útil para su vivencia.

¿Qué es el duelo?

El duelo es una reacción normal que aparece ante la pérdida de alguien o algo significativo para nosotros, por ejemplo la pérdida de un ser querido o un divorcio.

El duelo nos ayuda a adaptarnos a la nueva situación y durante este proceso aparecen una serie de fases que ayudan a la persona a transitar la pérdida.

Fases del duelo

Estas fases no siempre se dan en este orden, ni siempre tienen que aparecer todas.

Factores de riesgo que pueden llevarnos a un duelo complicado

Nos encontramos con los siguientes factores de riesgo para el duelo patológico:

Duelo patológico

Para considerar un duelo como patológico, los síntomas deben ser muy intensos y también deben alargarse en el tiempo más de lo normal, un posible criterio temporal es más de 2 años.

Tristeza y afrontamiento de duelos en niños

La tristeza en los niños se puede manifestar de manera distinta que en los adultos, probablemente por ello se ha negado la depresión en los más pequeños durante mucho tiempo. Pero eso no significa que no vivan con tristeza determinados eventos negativos de la vida. Los más pequeños la suelen manifestar además con llanto, con quejas somáticas o con problemas de conducta.

Determinados eventos como la separación de los padres o la pérdida de alguna persona cercana pueden desencadenar reacciones de este tipo. En cuestión del duelo, a los menores tradicionalmente se les ha separado de los ritos y de la tristeza de los adultos, con la intención de evitarles el sufrimiento. Hoy sabemos que éste tipo de prácticas suelen generar más confusión en los niños lo que provoca mayor sufrimiento.

Si bien es cierto que siempre hay que adecuar las explicaciones a la edad madurativa del niño, cuando lo hacemos dotamos a los pequeños de un marco de entendimiento y de un espacio donde expresar sus emociones e inquietudes. Este tipo de explicaciones son especialmente adecuadas en el caso de divorcio de los padres, ya que al contrario de lo que muchos padres piensan, no es el divorcio en sí lo que perturba a los hijos. Lo que más influye en el malestar infantil son las discusiones entre los padres y el verse inmiscuidos en ellas.

¿Estás sufriendo un duelo complicado? Podemos ofrecerte la ayuda psicológica que necesitas.

Debemos ser conscientes que el bajo estado de ánimo va a ser una etapa transitoria y que lleva su tiempo salir de ella, pero que hoy en día con ayuda de los tratamientos psicológicos, esa etapa depresiva podemos superarla y/o saber manejarla.

Tristeza, apatía y depresión

La tristeza, la melancolía, la apatía o la desmotivación son estados emocionales que experimentamos todos en algún momento de nuestra vida. Pueden ser debidos a alguna pérdida, cambio vital, situación difícil, decepción, etc., y son una forma de adaptarnos a lo acontecido.

La tristeza y la apatía, cuando suben de intensidad y duración, pueden convertirse en depresión.

Cuando la persona se encuentra deprimida, no es capaz de vivir su vida con normalidad, sus áreas vitales se ven afectadas y aumenta el malestar general.

Síntomas de la depresión

Los síntomas principales de la depresión son los siguientes:

  1. A nivel emocional

Sentimientos de tristeza, ansiedad, soledad, vacío, rabia e irritabilidad, culpa, desesperanza, pesimismo…

  1. A nivel conductual

Llanto, inquietud o movimientos enlentecidos, evitación de actividades y relaciones sociales, …

  1. A nivel físico

Fatiga, pérdida de energía, problemas de sueño y apetito, dolores…

  1. A nivel pensamientos

Dificultades de concentración, memoria y atención, dificultad para tomar decisiones, pensamientos negativos acerca de uno mismo, el mundo y el futuro, ideas de suicidio…

Si los pensamientos negativos van invadiendo tu estado de ánimo y hacen que te sientas inútil, desganado y sin esperanza, en Psicólogos Princesa podemos ayudarte a que superes esta etapa depresiva y que te vayas encontrando mejor día a día.

¿Qué es la autoestima?

La autoestima es la percepción que tenemos de nosotros mismos. Es lo que pensamos sobre nosotros o cómo creemos que somos. Es el valor que nos damos a nosotros mismos basándonos en nuestras experiencias.

Empezamos a desarrollarla en la infancia. En ella influye mucho la forma en que nuestros padres y otros adultos importantes valoraron nuestros logros y capacidades.

Cuando la tenemos baja, conlleva una infravaloración de nosotros mismos. También nos hace sentir muy inseguros y dependientes de la aprobación de los demás y además solemos depender de nuestros éxitos o logros concretos para estar mejor con nosotros mismos.

La baja autoestima es un problema bastante extendido y generalmente está asociada o desencadena otros problemas como ansiedad o depresión.

Cuando tenemos una autoestima sana nos valoramos incondicionalmente con nuestras virtudes y defectos, además nos sentimos valiosos y orgullosos de nosotros mismos y de nuestras capacidades.

Tener una buena autoestima es un factor de protección y nos lleva al bienestar emocional.

¿Qué son los ataques de pánico o crisis de ansiedad?

Los ataques de pánico o crisis de ansiedad son una crisis donde en un breve espacio de tiempo, la persona experimenta elevados niveles de angustia – ansiedad con intensos pensamientos aterradores de que algo grave puede ocurrir (tener un ataque al corazón, asfixiarse, desmayarse, volverse loco, perder el control, etc.).

Los ataques de pánico pueden aparecer ante alguna situación específica o de forma espontánea. El malestar asociado es muy elevado y suele hacer que la persona evite o escape de posibles situaciones de riesgo. También que la persona se sienta preocupada y angustiada por su posible repetición.

Síntomas de un ataque de pánico

Un ataque de pánico es un aumento súbito de ansiedad que se manifiesta a nivel cognitivo a través de pensamientos automáticos negativos, a nivel fisiológico debido a sensaciones corporales desagradables y a nivel motor llevando a cabo conductas de escape o evitación.

Pueden surgir ante situaciones concretas o sin ninguna razón aparente. Algunos síntomas que presenta una persona cuando sufre un ataque de pánico son:

¿Qué es el trastorno de pánico?

El trastorno de pánico surge cuando los ataques de pánico se vuelven recurrentes y, además, aparece el miedo a sufrir un nuevo ataque de pánico o se ponen en marcha conductas que lo eviten

¿Cuáles son sus características?

Los ataques de pánico suelen comenzar sin ningún estímulo previo que indique su aparición. Pueden llegar a durar 30 minutos, aunque su intensidad durante este tiempo es variable, llegando a su máxima intensidad en los primeros 10 minutos.

Tras el ataque de pánico suelen aparecer sensaciones físicas de cansancio o fatiga.

Tras estas vivencias es muy común que aparezca el miedo a sufrir un posterior ataque de pánico.

¿Cómo se interviene en los ataques de pánico?

Para trabajar los ataques de pánico y los problemas asociados que puedan surgir se han desarrollado dentro de la Terapia Cognitivo-Conductual diversas técnicas muy efectivas, entre las que destacan:

Comenzar un proceso terapéutico puede ayudar a que las consecuencias de dichos ataques no se generalicen a la vida de la persona produciendo una alteración en diferentes ámbitos.

Si sufres ataques de pánico o crisis de ansiedad no dudes en ponerte en contacto con nosotros. En Psicólogos Princesa podemos ayudarte.

Los problemas de alimentación

Muchas personas que comen de manera compulsiva o restringen alimentos no padecen un trastorno de la alimentación.

Es importante diferenciar qué es un trastorno de la alimentación y qué es un problema de la conducta alimentaria.

Hablamos de problema alimentario cuando la alimentación no implica un perjuicio físico o no supone una amenaza en la calidad de vida de la persona.

No obstante,  la persona vive la ingesta de la comida o la relación con la comida como un problema o también siente que tiene una “mala relación con la comida con la que se acostumbra a vivir”.

Trastornos de alimentación

Respecto a los Trastornos de alimentación, podemos encontrar:

¿Qué es la Pica?

La Pica es un patrón de ingestión de materiales no comestibles, como tierra o papel.

Este patrón se observa más en niños pequeños que en adultos, hasta un tercio de los niños de 1 a 6 años tienen estos comportamientos.

La Pica también se puede presentar durante el embarazo debido a la falta de ciertos nutrientes, como por ejemplo el hierro y zinc o también en adultos que ansían sentir una cierta textura en la boca.

¿Qué es el trastorno por Rumiación?

El trastorno por Rumiación es un problema poco frecuente donde el foco del problema está en la regurgitación, que se produce por una contracción del estómago.

El término “rumiación” procede de la palabra en latín ruminare, que significa “masticar el bolo alimenticio”.

El trastorno de rumiación consiste en la regurgitación repetida de alimentos durante un período mínimo de un mes de forma frecuente, varias veces por semana o diariamente. Además, estos alimentos regurgitados se pueden volver a masticar, tragar, o escupir por la persona que lo padece, sin mostrar síntomas de asco, repulsión o náuseas.

La regurgitación puede ser voluntaria. Los adultos que lo padecen afirman que no tienen control sobre este trastorno y que no pueden dejar de hacerlo.

En los niños, la postura consiste en mantener la espalda tensa y arqueada con la cabeza hacia atrás, haciendo movimientos de succión con la lengua. Puede dar la impresión de que se obtiene satisfacción con la actividad de regurgitar.

Puede provocar: irritabilidad, hambre, malnutrición y pérdida de peso.

¿Qué es el Trastorno de Evitación/Restricción?

Las personas con Trastorno de Evitación/Restricción comen muy poco y/o evitan el consumo de ciertos alimentos.

Pueden llegar a perder mucho peso y es posible que los niños que sufren el trastorno no se desarrollen según lo previsto. Las deficiencias nutricionales son frecuentes y también suele haber problemas para participar en actividades sociales normales.

Normalmente comienza generalmente durante la infancia y puede parecerse inicialmente al modo de comer caprichoso que es frecuente a esas edades, pero los niños que son malos comedores, a diferencia de las personas con este trastorno, tienen un apetito normal, ingieren suficiente comida en general y crecen y se desarrollan normalmente.

¿Qué es la Bulimia nerviosa?

Para establecer el diagnóstico de la Bulimia nerviosa han de darse tres elementos y excluirse un cuarto.

La persona debe padecer atracones frecuentes.

  1. Ingestión en un período determinado, de una cantidad de alimentos claramente superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un periodo similar en circunstancias parecidas.
  2. Sensación de falta de control sobre lo que se ingiere durante el episodio.

La persona ha de practicar uno o varios métodos extremos para controlar el peso. Entre ellos se incluye el vómito autoinducido, el abuso de laxantes o diuréticos, el ejercicio excesivo o la dieta o ayuno extremo.

Los atracones y los comportamientos compensatorios inapropiados se producen, de promedio, al menos una vez a la semana durante tres meses.

La persona debe juzgarse a sí misma fundamental o exclusivamente en términos de su capacidad para controlar su peso y su figura. Muestran una excesiva preocupación por su figura y su peso que van más allá de sentirse gordos o infelices con su apariencia.

La persona no padece anorexia nerviosa. Esto quiere decir que la persona no puede estar muy por debajo de su peso normal.

¿Qué es la Anorexia nerviosa?

Para establecer que alguien padece Anorexia nerviosa han de reunirse las siguientes condiciones:

La persona ha de tener un peso significativamente inferior al que le corresponde como resultado de su propio esfuerzo. Restricción de la ingesta energética en relación con las necesidades.

Un peso significativamente bajo se define como un peso que es inferior al mínimo normal, o en niños y adolescentes, inferior al mínimo esperado.

La persona ha de mostrar evidencias de sobreestimación de la importancia del peso y la figura.

A las personas con anorexia nerviosa les aterra la idea de ganar peso, por
lo que tienen un comportamiento persistente que interfiere en el aumento de peso, incluso con un peso significativamente bajo.

Alteración en la forma en que uno mismo percibe su propio peso o constitución corporal en la autoevaluación, o falta persistente de reconocimiento de la gravedad del peso corporal bajo actual.

¿Qué es el Trastorno por atracón?

El trastorno por atracón se caracteriza por la aparición de episodios de ingesta compulsiva que se definen por dos características esenciales:

  1. La ingesta en poco tiempo de una cantidad de comida excesiva.
  2. La pérdida de control sobre esa ingesta.

Los episodios de atracones se asocian a tres o más de los hechos siguientes:

Los atracones y los comportamientos compensatorios inapropiados se producen, de promedio, al menos una vez a la semana durante tres meses.

  1. Comer mucho más rápidamente de lo normal.
  2. Comer hasta sentirse desagradablemente lleno.
  3. Comer grandes cantidades de alimentos cuando no se siente hambre físicamente.
  4. Comer solo, debido a la vergüenza que se siente por la cantidad que se ingiere.
  5. Sentirse luego a disgusto con uno mismo, deprimido o muy avergonzado.

Malestar interno respecto a los atracones.

Los atracones se producen, de promedio, al menos 2 veces por semana, en los últimos 6 meses.

El atracón no se asocia a la presencia de un comportamiento de conducta compensatoria (característica de la bulimia nerviosa).

Obesidad

Actualmente, la obesidad es considerada por la Organización Mundial de la Salud la epidemia del siglo XXI. Las cifras de prevalencia de la obesidad son alarmantes y siguen en aumento, especialmente en el caso de los hombres, los cuales están equiparándose en cifras a las mujeres. Afortunadamente, en los últimos años ha dejado de ser considerada un problema fundamentalmente estético, y las autoridades sanitarias se han percatado de las múltiples complicaciones médicas-psicológicas y sociales que acarrea esta enfermedad, abandonando la idea de “gordito simpático y feliz”.

Nuestra cultura actual exige un modelo ideal de figura corporal (especialmente a las mujeres) imposible de alcanzar para la gran mayoría.

Este modelo irreal, genera insatisfacción, rechazo del propio cuerpo, sentimientos de falta de autocontrol y de eficacia, culpa y estrategias muchas veces inadecuadas de control de peso, como ciclos de atracón – restricción, ejercicio excesivo, vómitos, fármacos, dietas desequilibradas… muchas de estas estrategias son más frecuentes entre las mujeres debido a que existe una mayor presión social hacia el sexo femenino. Esta mayor preocupación de las mujeres respecto a su sobrepeso u obesidad, queda plasmado en que las mujeres consulten con mayor frecuencia que los hombres a las clínicas para reducir su peso (hay autores que estiman que el 85% de las consultas son por parte de mujeres).

Algunos otros datos que también indican un mayor malestar psicológico y mayor presión respecto a la estética en las mujeres, son por ejemplo: que las mujeres obesas tienen más problemas para tener una pareja que las mujeres en normopeso cosa que no pasa en los hombres; también que las mujeres con sobrepeso y obesidad suelen tener peor funcionamiento sexual y mayor afectación en su relación de pareja que en el caso de los hombres. Parece por tanto que las mujeres son más tolerantes respecto a la obesidad o sobrepeso del hombre que los hombres respecto a los kilos de más de las mujeres.

Lo que es un hecho tanto para hombres como para mujeres, es que cuando las personas llegan a su peso saludable, por lo general, su estado de ánimo mejora, así como su autoestima y autoconfianza, lo que les hace personas más disponibles y atractivas de cara a los demás y más abiertas a posibles relaciones.

Un tratamiento multidisciplinar de la obesidad y el sobrepeso resulta fundamental en su abordaje.

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Cuando la ansiedad se convierte en una respuesta generalizada, demasiado intensa o duradera, puede convertirse en un problema de salud.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es un mecanismo para nuestra supervivencia. Es un sistema de alerta que surge cuando existe un peligro que pone en juego nuestra integridad física y/o psicológica.

Por lo tanto, es un sistema defensivo y gracias a él seguimos sobreviviendo como especie. Así que tener cierto grado de ansiedad no es malo incluso es un proceso natural e inevitable.

Todos de vez en cuando nos sentimos ansiosos. Sin embargo, cuando estos sentimientos duran demasiado en el tiempo, aparecen frecuentemente o son excesivamente intensos, es posible que tengamos un trastorno de ansiedad y en ese caso, es necesario buscar ayuda de un psicólogo.

Los psicólogos especialistas en ansiedad pueden enseñarte una serie de herramientas para poder ponerla en su lugar, en su justa medida, ya que muchas veces nuestros intentos de controlarla pueden ser contraproducentes y empeorar la situación.

También es frecuente que las personas que la sufren no se sientan entendidas por las personas que les rodean. Las personas cercanas suelen aconsejarlas «que dejen de preocuparse», «que se relajen», «que piensen en otras cosas»… lo que hace que el problema no se solucione y en algunos casos se agrave.

¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad?

Los síntomas de la ansiedad los podemos dividir en físicos, emocionales, cognitivos y conductuales.

Síntomas físicos

Cuando se sufre un trastorno de ansiedad los síntomas físicos suelen ser muy desagradables por lo que preocupan mucho a la persona que los padece.

Síntomas emocionales

Síntomas conductuales

Síntomas cognitivos

¿A quién afecta la ansiedad?

Los trastornos de ansiedad pueden aparecer en cualquier momento de la vida y afectan tanto a hombres como a mujeres. También la media de edad de aparición de los problemas de ansiedad está alrededor de los 20 años y suelen presentarse con más frecuencia en mujeres.

Habitualmente este tipo de trastorno suele ir acompañado de otros problemas psicológicos como adicciones, problemas del estado de ánimo, problemas de alimentación, etc.

Tipos de ansiedad

Los trastornos de ansiedad más comunes son:

¿Qué causa la ansiedad?

Generalmente no podemos achacar a una única causa los trastornos de ansiedad sino que suelen ser multicausales:

¿Qué diferencia hay entre la angustia y la ansiedad?

Respecto a la angustia, aunque de manera coloquial se utiliza indistintamente con el término ansiedad, sí podemos diferenciar algunos matices.

A nivel clínico, la angustia es un subtipo de problema de ansiedad llamado «ataque de pánico». El ataque de pánico o de angustia sería un episodio de miedo intenso de poca duración.

La ansiedad, por el contrario, se refiere a un estado que se prolonga más en el tiempo.

¿El estrés y la ansiedad son lo mismo?

La ansiedad no es lo mismo que el estrés.

El estrés está más asociado a una causa externa y es posible reducir el estrés cuando desaparece la causa que ha provocado esta situación.

La ansiedad es algo que puede aparecer tanto si la causa es clara o no y provoca a la persona una sensación física y emocional de amenaza, miedo irracional e impotencia. Estas sensaciones generan un gran malestar e impiden que las personas desarrollen su vida con normalidad.

Te podemos ofrecer una intervención psicológica amplia, atendiendo a los distintos factores que intervienen: fisiológicos, cognitivos, emocionales, conductuales.

El amor y el enamoramiento es un tema que podríamos definir como esencial en la vida de una persona, ya que de las relaciones con las personas nacen los sentimientos más intensos que podemos experimentar; y depende de cómo sean estas relaciones, o más bien la interpretación que hacemos de ellas, nos pueden generar bienestar o, por el contrario, nos estemos exponiendo a un malestar constante, que no sepamos controlar o acerca del que tomar ciertas decisiones: ya que al enamorarnos las emociones que sentimos nos evaden y las expresamos a través de nuestra mente y nuestro cuerpo, a veces de forma irracional, sin mantener un procesamiento racional de que es lo que siento, y porque lo siento así.

Frecuentemente generamos unas expectativas de pareja que deseamos que se cumplan y en ocasiones, al luchar contra ellas acabamos alejándonos de los valores que guiaban esas expectativas que queríamos obtener, dejando que ciertas circunstancias o actuaciones se pasen por alto.  Debemos ser muy conscientes de donde están nuestros limites, y no permitir que dentro de la pareja se minusvaloren ciertos aspectos, creando expectativas irreales; de esta manera prevenimos una relación toxica basada en la desigualdad de roles.

¿Qué es una relación sana?

Robert Sternberg es un psicólogo que ha profundizado mucho en el estudio del amor y las relaciones de pareja, y manifiesta que  para que exista una relación sana y estable, deben de considerarse  tres cualidades:

El tipo de relación de pareja que se establece surge a partir de la combinación e interacción de estos tres elementos; por ejemplo si en una relación existe mucha pasión e intimidad por las dos partes, pero compromiso solo por un integrante de la relación, y esto no se comunica ni se habla con la persona, lo más probable es que existan conflictos dentro de la pareja, dado que ambos miembros no se terminaran de sentir a gusto y felices, promoviendo que la relación no perdure de forma saludable a lo largo del tiempo.

Partiendo del anterior ejemplo, un problema común que suele originarse en este tipo de combinación es que, el hecho de  no existir un compromiso real, pueda ocasionar la aparición de los celos; los celos estarían motivados, a este respecto, con la desconfianza hacia la pareja que pondría en peligro la relación.

¿Qué son los celos? ¿Por qué sentimos celos?

Los celos son una respuesta emocional que normalmente aparece cuando una persona percibe una amenaza o peligro hacia su bienestar con la otra persona, que induce a una sospecha o inquietud constante ante un tema, generando una incomodidad en la pareja; cumpliendo la función de custodiar a nuestra pareja, y proyectando en ella y en nosotros mismos inseguridad y miedo.

Los celos son autodestructivos, causan multitud de sintomatología: nerviosismo, angustia, ansiedad, estrés, malestar, dolor de cabeza, insomnio, etc. Por ello es necesario aprender a canalizar y controlar esos celos, encontrando la causa y tratando de modificar las ideas irracionales que se puedan haber formado.

Tenemos que tener en cuenta que cuando existen celos corremos el peligro de que se retroalimenten y nos hagan infelices, además de que exista una profecía auto cumplida, en la que la conducta del celoso suele ser enfadarse, pedir explicaciones, excesivo control de la pareja, provocando que la otra parte se sienta acosada y al final acabe la relación.

Si sentimos que estos celos se caracterizan por la aparición de la desconfianza, pensamientos recurrentes que nos llevan a conductas controladoras constantemente, deberíamos pensar en ponernos en manos de un profesional y pedir ayuda para aprender a modificar esas obsesiones, tomando conciencia de la existencia de posibles ideas delirantes, ya que podemos estar hablando de celos patológicos y que estemos idealizando las relaciones con creencias que tenemos instauradas, con lo que necesitaríamos ayuda para desestigmatizar posibles distorsiones cognitivas.

Tips para una relación sana y la manera de enfrentar los celos

Como resultado de todo lo expuesto, podemos manifestar que el “comieron perdices y fueron felices para siempre” no existe y es una utopía. Señalizar también que el encontrar “mi media naranja” constituye un mito y una creencia idealizada.

“Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta”.

Referencias bibliográficas

Sternberg, R. (1999). El Amor es como una historia. Barcelona: Paidós.

Montes-Berges, B. (2008). Tácticas para la resolución de conflictos y celos románticos en relaciones íntimas: adaptación y análisis de las escalas CTS2 y CR. Estudios de Psicología, 29(2), 1-15.

Yela, C. (2000). El amor desde la psicología social; ni tan libres, ni tan racionales. Madrid: Pirámide.

Artículo escrito por Ana García.

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