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¿Por qué nos unimos a alguien?

En consulta, es muy habitual escuchar una pregunta que atraviesa generaciones, edades y tipos de relaciones: “¿Por qué ya no estamos igual?”. Muchas personas describen que algo se ha desajustado, pero no siempre saben identificar qué.

En nuestro podcast “Entre Divanes”, Ana Millán, Codirectora de Psicólogos Princesa, conversó con Rafael San Román, psicólogo y autor de “Qué le cuento a mi psicólogo”, sobre una idea sencilla pero profunda: las motivaciones que nos llevan a iniciar y sostener una relación de pareja.

Las tres conexiones básicas de la pareja

Ana Millán lo resumió de forma clara durante el episodio: “¿Cuáles son las tres motivaciones para entrar en una relación de pareja? La motivación mental, la conexión mental, la motivación emocional, conexión emocional y la pasión, la conexión física.”

Estas tres dimensiones: mental, emocional y física, suelen estar muy presentes en los inicios de una relación. Conversaciones estimulantes, sensación de complicidad, ilusión, deseo y cercanía corporal. Aunque, como matizó Rafael, no son los únicos factores.

Desde el asesoramiento psicológico en pareja, esta idea resulta especialmente útil porque ofrece un mapa sencillo para entender qué está funcionando y qué no en un momento determinado de la relación.

El reto no es empezar, sino sincronizarse

Uno de los puntos más valiosos del diálogo aparece cuando Rafael introduce una palabra clave: armonía. “Que haya una armonía, que haya una sincronía en el punto en el que estamos, porque igual para uno de los componentes de la pareja sigue pesando mucho lo sexual, pero para el otro no.”

Aquí aparece una realidad frecuente en la vida adulta: las prioridades cambian. El trabajo, la crianza, el estrés laboral o las experiencias vitales pueden hacer que una de estas conexiones pese más que las otras. Y eso no significa que la relación esté “rota”, sino que necesita ser atendida.

Desde la intervención psicológica, este tipo de desajustes se entienden como previsibles y abordables, algo que el propio Rafael subrayó: “Entonces eso va a suponer un conflicto, no necesariamente letal para la pareja, es más bien previsible y más bien asumible, pero habrá que abordarlo.”

Comprender el conflicto como parte del vínculo

En lugar de vivir estas diferencias como un fracaso, comprenderlas puede ser una vía directa hacia el bienestar emocional. No todas las personas sienten lo mismo al mismo tiempo, ni dan el mismo peso a cada dimensión de la relación.

Desde Psicólogos Princesa, consideramos que este enfoque ayuda a muchas parejas a revisar en qué punto están, qué necesitan ahora y cómo comunicarse desde un lugar más consciente. Modelos como la terapia cognitiva conductual (TCC) o el trabajo con vínculo y emociones cuentan con amplio respaldo científico para mejorar la comunicación y reducir el estrés relacional. 

¿Te sientes identificado o identificada?

Si al leer este artículo has pensado en tu propia relación, quizá sea un buen momento para parar y mirar qué conexiones están presentes y cuáles necesitan atención.

En Psicólogos Princesa ofrecemos atención psicológica presencial en Madrid y modalidad online, adaptada a cada persona y cada relación.

Contacta con nosotros y da el primer paso hacia un mayor bienestar emocional.

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Un artículo de Nagore Fernández

El sueño es una función biológica necesaria en los seres humanos, pero es especialmente indispensable en edades tempranas y adolescencia, ya que contribuye a una buena maduración y funcionamiento del sistema nervioso. Como se explica en el artículo de Riggins et al. (2024), el sueño no solo acompaña los hitos evolutivos del cerebro, sino que podría influir de manera activa en otros procesos clave como la maduración estructural y funcional de las redes neuronales. Desde la infancia hasta la adolescencia, el cerebro atraviesa etapas críticas de sinaptogénesis, poda sináptica y mielinización, vinculándose estos procesos con cambios en la macroestructura y microestructura del sueño (principalmente en la actividad de ondas lentas y aparición de husos del sueño).

Estos autores señalan que se han encontrado asociaciones predictivas entre la topografía de las ondas lentas y el grado de mielinización futura, así como relaciones entre el sueño de ondas lentas y el desarrollo del hipocampo, y entre la duración del sueño, el volumen de sustancia blanca y la conectividad cerebral global. Es por ende que la deprivación o alteración crónica del sueño en nuestros menores podría tener efectos negativos sobre la eficiencia y estabilidad de las redes funcionales del cerebro, así como sobre la maduración de estructuras implicadas en la memoria y las funciones ejecutivas. (Riggins et al., 2024). Otras estructuras cerebrales que podrían verse afectadas son:

Corteza prefrontal

La falta o mala calidad del sueño afecta también a la corteza prefrontal, en concreto a la dorsolateral y ventrolateral, dando como resultado menor activación y peor rendimiento en tareas de atención sostenida, memoria de trabajo e inhibición de respuestas. Como resultado, el niño o adolescente presentará más dificultades académicas y problemas de impulsividad. (Urrila et al., 2017; Anastasiades y Urban, 2022).

Sistema límbico (amígdala e hipocampo)

La amígdala mostraría hiperreactividad como respuesta a estímulos negativos después de una noche de sueño reducido, además de menos conectividad funcional con la corteza prefrontal, lo que causaría reacciones emocionales más intensas y peor regulación afectiva (Ouellet et al., 2024).

El hipocampo es la estructura clave para la consolidación de la memoria, por lo que la privación de horas de sueño reduce la eficacia de la memoria a largo plazo y el peor afianzamiento de memorias nuevas en niños y adolescentes. (Crowley et al., 2024). 

Redes por defecto y parietales

La falta de sueño afecta a la red por defecto (corteza prefrontal medial y corteza cingulada posterior); dará como resultado problemas de atención interna, rumiación y síntomas de ansiedad y depresión en adolescentes. (Tashjian et al., 2018; Zhang et al., 2025).

Las regiones parietales están implicadas a su vez en la integración sensorial y la atención, y la mala calidad del sueño contribuirá a la disminución de rendimiento en tareas de concentración sostenida. (Zhang et al., 2025; Di et al., 2024).

El Colegio Oficial de Psicólogos alerta de que muchos niños duermen menos de lo requerido, con repercusiones en la salud física (homeostasis hormonal, obesidad, aumento de niveles de cortisol y posibles enfermedades crónicas en un futuro) y mental, como hemos visto más arriba. Pero debemos ir más allá y considerarlo como un asunto no solamente de índole individual, sino con afectación en el sistema familiar, escolar y social.

No hay estadísticas oficiales a nivel nacional o mundial que nos indiquen datos claros, pero lo que sí parece preocupante es que, según la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), en junio de 2025, el 52.4 % de los adolescentes españoles van a clase con menos de 8 horas de sueño, afectando su rendimiento académico y salud emocional (SEMG, 2025). Por otro lado, la fundación FAROS del Hospital de San Joan de Déu también registra el descenso del número de horas de sueño en menores, con un 17% que acuden al colegio con sueño y adolescentes, 52%, que no llegan a dormir 8 horas entre semana, con graves dificultades para despertarse por la falta de sueño.

No se trata de datos anecdóticos, sino de un problema crónico de falta de descanso que parece ir en aumento. (Infocop, 2025). Es por ello que las familias deben tomarlo en cuenta y establecer buenas rutinas para una adecuada higiene del sueño. Además, como psicólogos, debemos prevenir y recomendar el tratamiento y atención adecuada en caso de trastornos del sueño como son las parasomnias (terrores nocturnos, sonambulismo, despertar confusional y pesadillas) y las disomnias (insomnio y dificultad para dormirse). En el caso del insomnio, no tratado a tiempo, puede volverse persistente hasta la edad adulta.

Hay evidencia científica que señala la relación bidireccional entre la mala calidad del sueño continuada y crónica (por ejemplo, en el insomnio) y la aparición de diversas alteraciones de salud de tipo endocrino, metabólico, cardiovascular, inmunológico, mental y neurovegetativo. Esto correlaciona con patologías más graves a largo plazo como demencias, ictus, obesidad, ansiedad y depresión, entre otras.

Factores de riesgo

Recomendaciones

Los padres son los primeros agentes modeladores de sus hijos con la exhibición de buenos hábitos y disciplina continuada para prevenir los problemas del sueño:

Como profesionales de la salud y padres, no debemos subestimar el poder restaurador y funcional del sueño en estas etapas tan importantes, en las que el sistema nervioso está aún madurando en nuestros menores.

Referencias

Anastasiades, P. G., & Urban, N. N. (2022). Adolescent sleep and the foundations of prefrontal cortical development. Brain Research Reviews, 36(22), 2314–2325. https://doi.org/10.1016/j.brainresrev.2022.04.023

Crowley, R., et al. (2024). A systematic and meta-analytic review of the impact of sleep deprivation on hippocampal activation. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 154, 105743. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2024.105743

Di, T., et al. (2024). The impact of REM sleep loss on human brain connectivity. Translational Psychiatry, 14, 985–993. https://doi.org/10.1038/s41398-024-02985-x

Infocop. (2025, 26 de octubre). El déficit de sueño impacta en la salud psicológica y física de la población infanto-juvenil según el último informe FAROS. Infocop Online. https://www.infocop.es/el-deficit-de-sueno-impacta-en-la-salud-psicologica-y-fisica-de-la-poblacion-infanto-juvenil-segun-el-ultimo-informe-faros/

Riggins, T., Ratliff, E. L., Horger, M. N., & Spencer, R. M. C. (2024). The importance of sleep for the developing brain. Current Sleep Medicine Reports, 10(4), 437–446. https://doi.org/10.1007/s40675-024-00307-7

Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). (2025, 11 de junio). El 52,4% de los adolescentes españoles van a clase con menos de 8 horas de sueño, lo que afecta a su rendimiento académico y a su salud. SEMG Noticias. https://www.semg.es/index.php/noticias/item/1327-noticias-semg-20250611-2

Ouellet, J., et al. (2024). Neurocognitive consequences of adolescent sleep disruptions and risk for psychosis: A longitudinal study. Nature Mental Health, 1, 242–253. https://doi.org/10.1038/s44184-024-00058-x

Tashjian, S. M., Goldenberg, D., Monti, M., Galván, A., & Fuligni, A. J. (2018). Sleep quality and adolescent default mode network connectivity. Social Cognitive and Affective Neuroscience, 13(3), 290–299. https://doi.org/10.1093/scan/nsy013

Urrila, A. S., et al. (2017). Sleep habits, academic performance, and the adolescent brain structure. Scientific Reports, 7, 41678. https://doi.org/10.1038/srep41678

Zhang, L., Geier, C. F., & Sweeney, J. A. (2025). Latent Default Mode Network Connectivity Patterns: Associations With Sleep Health and Adolescent Psychopathology. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 66, 552–563. https://doi.org/10.1111/jcpp.13757

Un artículo de Raquel Merchán

“El mayor daño que puede hacer la inteligencia artificial

 es que la gente crea que la puede comprender”

Eliezer Yudkoswky

¿Desde tu móvil, una Tablet o desde el ordenador? Si has llegado hasta aquí es porque te interesa, sobre todo, la salud mental y estás preocupado/a por esta cuestión, cada día más en boga en la población.

Es innegable, la tecnología está cada vez más presente en nuestras vidas. A través de ella lo podemos controlar todo: qué comemos, a donde vamos, dónde están nuestros amigos, cuántos pasos damos, etc. Sin embargo, no todo son ventajas. Su uso está generando en la población diferentes trastornos de conducta que a lo largo de este artículo intentaremos desgranar.

Redes sociales vs salud mental: un equilibrio complejo

¿Cuántas horas pasas al día en redes sociales? Uno de los grandes problemas de las RRSS está relacionado con las adicciones. En Psicología, en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, uno de los manuales de referencia conocido popularmente como DSM, ya en el año 2012 se produjeron grandes debates en el seno de su edición sobre la pertinencia o no de incluir esta cuestión dentro del manual por sus similitudes con el “Juego Patológico”. ¿Cómo podemos identificar una adicción a Internet o a las redes sociales?. Permanece atento a estos síntomas:

Las redes sociales se convierten en el centro de la vida del individuo

Su uso acarrea cambios en el comportamiento

Síndrome de abstinencia cuando se reduce su uso o se interrumpe

Creación de diferentes conflictos en terrenos interpersonales, sociales o laborales

Mi perfil vs perfil del resto: una batalla psicológica

Las redes sociales y su impacto en el ámbito de la Psicología, así como las conductas anormales que provocan en los usuarios, se han ido estudiando a la par que estas evolucionaban y adquirían un gran peso dentro de la sociedad. Al albor de la creación de las nuevas plataformas de comunicación las conductas desadaptadas se han ido haciendo cada vez más patentes no sólo entre los jóvenes sino, también, en una gran parte de la población.

Se estima que uno de cada seis jóvenes va a experimentar ansiedad en algún momento de su vida. De hecho, los Trastornos de Ansiedad y Depresión han aumentado de forma significativa en los últimos años. En diferentes estudios llevado a cabo sobre este tema, y cuya muestra eran jóvenes con alta presencia en redes sociales, se llegó a la conclusión que la participación en este tipo de redes aumentaba sus sentimientos de ansiedad.

¿Cuáles eran los sentimientos más latentes en estos jóvenes? Sobresalen dos conceptos: comparación y desesperación. Es indudable que las redes sociales ofrecen una plataforma ideal para comunicar y compartir. Pero ¿qué sucede cuando el producto es nuestra vida? Muchos de estos jóvenes llegaron a desarrollar baja autoestima. Compararse con otras personas partiendo única y exclusivamente de la imagen que se genera en una red social como, por ejemplo, Instagram puede dar lugar este tipo de conductas.

De la misma forma, la perfección y el mundo idealizado en el que se mueven algunos perfiles (sobre todo, de personas reconocidas) ha llevado a que los jóvenes quieran alcanzar tanto unos niveles de perfeccionamiento como el anhelo de una vida semejante a la que estos perfiles proyectan en las redes sociales. Un deseo difícilmente alcanzable que trae consigo no sólo un efecto de desesperación sino, también, un aumento de la ansiedad y frustración por no ser capaz de conseguir o alcanzar aquellas metas. Sentimientos mantenidos e, incluso, exacerbados en el tiempo que pueden desembocar en comportamientos más graves como, por ejemplo, ideas autolíticas.

Además, el uso de las RRSS ha traído consigo otro tipo de coyunturas relacionadas, por ejemplo, con la imagen corporal. De nuevo, la comparativa (sobre todo de las mujeres) con respecto a perfiles reconocidos en lo que se refiere a cuestiones que afectan al peso o las propias imperfecciones ha demostrado como muchas de ellas, con el tiempo, han mostrado su deseo de modificar su imagen corporal en pro de conseguir una figura o unos rasgos idealizados en las redes sociales.

Es significativo y llamativo el aumento de operaciones estéticas a raíz del incremento del uso de las redes sociales. Las propias clínicas estéticas han reconocido cómo usuarias de estas redes acuden a sus centros con el objetivo de tener rasgos, así como una imagen, que coincide con filtros propios de la red social Instagram.

Si a las redes sociales pero… con límites 

Hemos visto la otra cara de las RRSS. Sin embargo, existen multitud de aspectos positivos que hacen de estas plataformas una forma de expresión así como de ayuda y construcción de relaciones sociales. Demonizarlas no es una opción pero si será importante establecer algunas recomendaciones y límites al uso de cara a prevenir así como proteger nuestra salud mental y la de aquellos que nos rodean.

Toma nota de algunos consejos:

Establece un tiempo determinado para el uso de redes sociales

El descanso es importante: no utilices el móvil antes de irte a dormir

Desinstala las apps de redes sociales de tu teléfono. De esta forma, tendrás que acceder desde un dispositivo fijo como, por ejemplo, un ordenador y no estarás enganchado ni llevaras la red social todo el día contigo

Pasa tiempo de desconexión: realiza ocio saludable

Recuerda que tú eres único y no debes compararte con nadie y menos… con un algoritmo

Y sobre todo… si necesitas ayuda, ¡no dudes en pedirla a un profesional!

Referencias bibliográficas

Faros., (2021). “Los riesgos de las redes sociales en la salud mental de los adolescentes”. Hospital Sant Joan de Déu.

Fernández Sánchez, N., (2013). “Trastornos de la conducta y redes sociales en Internet”. Revista Salud Mental, 36, pp. 521- 527.

Durante la conversación que mantuvieron Carlos Argaber y Ana Millán en el último capítulo de nuestro podcast, Ana explicó una idea clave para entender por qué tantas personas sienten que les cuesta avanzar en su vida social o afectiva. Lo expresa así: “Lo que pasa cuando tenemos miedo y mucho miedo, pues es que nos congelamos… hay tres estados del sistema nervioso: el estado de calma, el de lucha-huida y luego el estado de congelación.”

Esta tercera respuesta, la congelación, aparece cuando la persona ha vivido repetidas situaciones sociales en las que se ha sentido incapaz o desbordada. Como señala Ana: “Cuando uno se ha visto en una y otra situación… en la que a nivel social no se ve capaz, pues lo que hace es que su cuerpo se congele.”

Este mecanismo dificulta la espontaneidad, la conexión emocional y la expresión natural en contextos sociales o afectivos. Es aquí donde la intervención psicológica o el asesoramiento emocional pueden ayudar a recuperar la sensación de seguridad.

Autopercepción, diferencia social y desesperanza aprendida

Ana profundiza en cómo, para algunas personas, sentirse “distintas” provoca un mantenimiento del bloqueo: “Al verse tan diferentes… se genera este proceso de congelación de ‘no tengo confianza ya en que esto vaya a funcionar’”.

Cuando se combina esta sensación con dinámicas de evitación —muy frecuentes en quienes intentan manejar situaciones sociales desafiantes— aparece la llamada “desesperanza relacional". 

El mito de las infinitas posibilidades en las apps de citas

Abrir Tinder o cualquier otra aplicación parece ofrecer infinitas opciones… pero no es así. Ana lo expresa claramente: “Ves una cantidad de personas con las que tú potencialmente te podrías relacionar, pero eso no es verdad.”

Carlos Argaber aporta un dato revelador desde la antropología: “Alrededor de un tercio de los usuarios… son mujeres, lo que significa que los otros dos tercios son hombres.” Esto genera una dinámica de competitividad, presión y validación externa que afecta a la autoestima y a la salud emocional, incluso en personas que podrían considerarse “atractivas”: “Muchos hombres tienden a validarse a través de los resultados que obtienen en Tinder… y aún así no tienen el resultado que quizá esperarían.”

Construir relaciones desde la calma

Comprender estas dinámicas permite recuperar el control. En Psicólogos Princesa trabajamos desde enfoques como la Terapia Cognitiva Conductual (TCC) o el EMDR para trauma, ofreciendo recursos para mejorar la autoconfianza, gestionar la ansiedad social y fortalecer el bienestar emocional.

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En el último episodio de Entre Divanes, Ana Millán —Codirectora de Psicólogos Princesa, Directora de la Escuela de Psicología y Presidenta de la Asociación Psicólogos Princesa— conversa con el antropólogo social y cultural Carlos Argaber sobre un fenómeno cotidiano que, aunque parece insignificante, dice mucho sobre nuestra salud mental integral: el uso del teléfono móvil en situaciones, por ejemplo, como cuando nos vamos a dormir.

Cuando el entretenimiento se convierte en refugio

Carlos lanza una pregunta que abre una reflexión profunda: “¿Cuántas personas se duermen hoy con el móvil escuchando algo, viendo vídeos?”. Y añade: “Muchas veces lo que tratamos de hacer es huir de nosotros mismos, de huir sobre los pensamientos que tenemos… porque nos genera miedo, porque nos genera ansiedad”.

En un mundo dominado por el consumo constante de contenido, esta idea conecta directamente con lo que muchas personas nos consultan en terapia: la dificultad para detenerse, escuchar su mundo interno y manejar emociones intensas como el estrés o la preocupación constante.

La hiperatención al entretenimiento perpetuo puede convertirse en una barrera para nuestro bienestar emocional, especialmente cuando sustituye espacios de autocuidado o descanso mental. Desde la psicología contemporánea, este patrón se entiende como un modo de evitación experiencial, un intento automático de alejarse de pensamientos o sensaciones incómodas.

Terapias de tercera generación para reconectar con uno mismo

Ana Millán conecta esta reflexión con un enfoque terapéutico cada vez más solicitado al pedir atención psicológica: “Una terapia que es muy prevalente… son las terapias de tercera generación, como la terapia de aceptación y compromiso y la terapia tipo mindfulness.”

Estas intervenciones ayudan a las personas a desarrollar una relación más amable con su mundo interno. No buscan eliminar pensamientos incómodos, sino aprender a convivir con ellos sin que dominen la vida diaria. Se utilizan con frecuencia en procesos de asesoramiento para ansiedad, manejo del estrés laboral e intervención en crisis emocionales.

Aprender habilidades basadas en mindfulness o aceptación es un apoyo útil para quienes buscan mejorar hábitos de descanso, reducir el consumo compulsivo de pantallas o desarrollar estrategias de bienestar emocional.

¿Por qué cuesta tanto estar en silencio?

Dormir con el móvil no es solo un hábito moderno: para muchas personas es una forma de evitar pensamientos que actúan como una alarma que no deja de sonar. Las técnicas de relajación para el estrés, la terapia cognitiva conductual (TCC) y la terapia EMDR para trauma pueden ayudar a entender y gestionar estas alarmas internas desde un enfoque respetuoso, científico y centrado en la persona.

Para comenzar a “romper el ciclo”, recomendamos dedicar 5 minutos antes de dormir a respirar sin pantallas, observar qué pensamientos aparecen cuando apagas el móvil y considerar una valoración psicológica si sientes que evitar tus emociones te está sobrepasando.

¿Necesitas acompañamiento?

En Psicólogos Princesa, en la zona de Argüelles–Moncloa, ofrecemos atención psicológica presencial y terapia online para ayudarte a reconectar contigo, reducir el estrés y construir un bienestar emocional sostenible.

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En el último episodio de Entre Divanes, nuestra codirectora, Ana Millán, conversó con Carlos Argaber, antropólogo social y cultural, sobre las nuevas formas de relación que surgen en la era digital. Entre los temas abordados, el fenómeno de OnlyFans ocupó un lugar importante, al reflejar cómo la búsqueda de validación y conexión puede transformarse en un síntoma de la soledad contemporánea.

Como señaló Carlos: “OnlyFans es el fenómeno de la competición intrasexual femenina 2.0”. Con esta afirmación, reflexionó sobre cómo muchas mujeres “exponen su cuerpo para ganar validación social” en un contexto donde la visibilidad digital se asocia con éxito y pertenencia.

La validación digital y el impacto emocional

Las redes sociales y plataformas como OnlyFans han convertido la exposición en una moneda simbólica de valor. Según Argaber, la aprobación social se traduce, en muchos casos, en aprobación sexual, “una validación que se convierte en dinero” y que puede llevar a “entregar la intimidad del cuerpo a cambio de calderilla”.

Desde la psicología, Ana planteó que este fenómeno enlaza directamente con la cultura del aislamiento, ya que hay una parte del consumidor que busca una relación parasocial, una conexión ficticia que evita el rechazo real.

Este tipo de vínculos virtuales pueden aliviar momentáneamente la sensación de soledad, pero también generan una desconexión emocional progresiva. La atención constante a la imagen y al reconocimiento externo activa mecanismos de estrés y comparación social, que afectan al bienestar y a la autoestima.

En Psicólogos Princesa, observamos cada vez más personas que llegan a consulta refiriendo malestar emocional derivado del uso de redes sociales o del sentimiento de desconexión interpersonal, pese a estar “hiperconectadas”. Este fenómeno evidencia una paradoja: cuanto más conectados estamos digitalmente, más se intensifica la sensación de vacío o aislamiento.

La búsqueda de conexión y los riesgos de la soledad

Carlos explicó que muchos hombres que consumen contenido en OnlyFans “no lo hacen por el contenido erótico, sino por la relación parasocial que ofrecen estas mujeres”, un tipo de vínculo ficticio en el que la interacción se produce a cambio de dinero. Este modelo, señalaba, “sustituye las interacciones reales por interacciones basadas en el teléfono móvil”.

Desde una mirada psicológica, esta sustitución tiene efectos directos sobre la regulación emocional y el apego. La falta de contacto auténtico y la exposición continua a estímulos virtuales reducen la capacidad de sostener relaciones reales, provocando lo que Ana describió como “la desconexión por hiperconexión”.

En un entorno donde la intimidad se mercantiliza y la atención se fragmenta, la salud mental integral requiere nuevas formas de intervención y acompañamiento. La terapia cognitiva conductual (TCC) o el enfoque mindfulness ayudan a reconectar con el presente y con las emociones propias, favoreciendo un bienestar emocional duradero.

Repensar la intimidad en la era digital

La conversación entre Ana y Carlosinvitó a reflexionar sobre el papel que juegan las nuevas plataformas en la construcción de identidad y en la forma de relacionarnos. Como concluye Ana, “vivimos en un entorno hiperestimulado que nos desconecta de nosotros mismos; tenemos tantas cosas con las que distraernos que dejamos de estar en contacto con lo que sentimos”.

Recuperar el equilibrio implica aprender a regular el sistema nervioso, fomentar relaciones basadas en la autenticidad y, en muchos casos, pedir ayuda profesional para identificar patrones de dependencia digital o emocional.

Atención psicológica en Psicólogos Princesa

En Psicólogos Princesa, ofrecemos atención psicológica presencial y terapia online, con un enfoque integral para el cuidado del bienestar emocional. Nuestro equipo de psicólogos generales sanitarios acompaña procesos de intervención en crisis emocionales o dificultades relacionales.

¿Sientes que la soledad digital o las redes están afectando tu bienestar?

Contacta con nosotros y descubre cómo podemos ayudarte a recuperar tu equilibrio emocional.

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En el último episodio de nuestro podcast "Entre Divanes", Ana Millán conversó con el antropólogo social y cultural Carlos Argaber sobre un tema tan actual como complejo: cómo las redes sociales, la inmediatez y los nuevos modelos de relación están transformando nuestra manera de amar y de vincularnos.

Como reflexionó Ana al inicio del episodio:“En un intento de liberarnos de la dependencia y el sufrimiento en el amor, hemos creado una guerra de sexos, un mercado de vínculos efímeros”. Con esta frase, se resume el tono de una charla que invita a la reflexión sobre las dinámicas afectivas contemporáneas.

Redes sociales y la paradoja de la conexión

Carlos Argaber explica que su interés por el estudio del género y las relaciones surgió al observar cómo las redes sociales modificaban los comportamientos tradicionales:

“Instagram está mucho más centrado en el yo… he apreciado que había una tendencia por parte de algunas mujeres a exponer su cuerpo de manera muy habitual, algo que antes no se veía.”

El antropólogo plantea que vivimos un “shock tecnológico” que ha transformado nuestras interacciones: el ser humano está diseñado para convivir con unas 150 personas, pero ahora “tenemos acceso a miles a través de un teléfono móvil”. Esa hiperconexión, añade Ana, genera “la desconexión por hiperconexión”: múltiples contactos, pero pocas conexiones auténticas.

Desde la psicología, este fenómeno se relaciona con un incremento del estrés y la soledad. En Psicólogos Princesa lo observamos a diario en consulta: la dificultad para construir vínculos sanos o mantener la atención plena en una relación se ha convertido en un motivo recurrente de asesoramiento.

La cultura del rendimiento emocional

Uno de los momentos más reveladores del episodio llega cuando ambos abordan cómo los modelos de libertad sexual y las expectativas sociales pueden derivar en nuevas formas de presión. Como comentó Ana: “Lo que ha sido la liberación sexual se ha convertido para muchas mujeres en una obligación autoimpuesta. No es libertad si sientes que tienes que hacerlo para gustar.”

Argaber añade que tanto hombres como mujeres viven bajo la exigencia de “cumplir” emocional o sexualmente, lo que alimenta la ansiedad relacional. Este enfoque conecta con la terapia cognitivo-conductual (TCC), que promueve la conciencia plena (mindfulness) y la aceptación de las emociones como vía para recuperar el equilibrio y el bienestar emocional.

El espejismo de las apps y la soledad digital

El episodio también aborda el impacto de las aplicaciones de citas y plataformas como OnlyFans. Para Carlos, estas herramientas “distorsionan la realidad y aumentan la competencia entre los sexos”, mientras que Ana señala que fomentan un tipo de relaciones “anestesiadas por el consumo y el entretenimiento”.

Ambos coinciden en que la sobreexposición y la búsqueda constante de validación generan una desregulación del sistema nervioso, lo que se traduce en ansiedad, insomnio y estrés. En este sentido, trabajar el manejo del estrés, así como recuperar espacios de conexión real, se vuelve esencial para una salud mental integral.

Repensar los vínculos: del ideal al encuentro real

En la recta final del episodio, Ana y Carlos invitan a repensar el amor más allá de los modelos tradicionales o las etiquetas contemporáneas.

Como dijo Argaber: “Lo que no funciona no es la monogamia, sino las relaciones entre hombres y mujeres. Hemos hecho de las relaciones algo sagrado, pero deberíamos aprender a disfrutarlas sin ansiedad por su final.”

Ana destacó que el desafío actual pasa por “aceptar la incertidumbre y reconectar con uno mismo antes de buscar al otro”. Una reflexión que, más allá de lo teórico, tiene una aplicación práctica: aprender a regular nuestro sistema nervioso, a sostener las emociones sin huir de ellas y a cultivar vínculos auténticos, no inmediatos.

Cuidar el bienestar emocional en tiempos líquidos

La conversación entre Ana Millán y Carlos Argaber deja un mensaje claro: no podemos comprender la salud mental sin entender el contexto relacional en el que vivimos.

En Psicólogos Princesa, creemos que el bienestar emocional se construye desde la atención psicológica, la conexión humana y el aprendizaje continuo.

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Aprender a fortalecer tu tolerancia a la frustración y evitar conductas compulsivas que agraven el malestar, es clave para conectar contigo mismo y acabar favoreciendo a tu bienestar emocional.

Durante la conversación del último episodio de nuestro podcast, Ana Millán le comentó a Miguel de Lucas lo siguiente: “Una cosa que se habla mucho en psicología, es el tema de la tolerancia a la frustración y luego que esa emoción desagradable, uno no se enganche como con una conducta compulsiva”

Esta frase resume un problema muy común en nuestra vida diaria: cuando algo nos genera malestar, muchas veces tratamos de “quitárnoslo de encima” de forma inmediata. Pero en lugar de aliviarlo, ese intento de escape puede llevarnos a actuar de manera impulsiva o evitativa.

Aceptar el malestar como parte del bienestar emocional

Ana explicó que “es absolutamente natural que todo sube y todo baja”. Esta idea, tan sencilla como profunda, nos recuerda que las emociones negativas no son un error del sistema, sino una parte inevitable del equilibrio psicológico.

Sin embargo, en una sociedad que prioriza la productividad y la satisfacción inmediata, se hace difícil tolerar el dolor emocional o la frustración. Cuando no lo conseguimos, es fácil caer en lo que Ana llama “conductas compulsivas o evitativas”, como salir a beber, refugiarse en redes sociales o buscar distracciones rápidas para no sentir.

Estas estrategias pueden parecer eficaces a corto plazo, pero con el tiempo nos alejan del bienestar emocional. Buscar atención psicológica puede ayudar a trabajar precisamente en este punto: aprender a convivir con las emociones desagradables sin que ellas nos dominen.

Técnicas para fortalecer la tolerancia a la frustración

Como señala Ana, existen conductas conscientes que ayudan a sobrellevar los momentos de malestar: “Si tú haces una conducta consciente, una técnica de distracción, como es salir a correr, hablar con alguien de una manera tranquila, consciente, entonces podrás sobrellevar esa emoción y esa situación.”

Estas prácticas son herramientas simples pero potentes para reducir la intensidad de la emoción sin evitarla. Desde la perspectiva de la terapia cognitiva conductual (TCC), este tipo de estrategias ayudan a identificar los pensamientos automáticos y promover respuestas más adaptativas frente al estrés o la ansiedad.

De hecho, diversos estudios han demostrado que la TCC es una de las intervenciones psicológicas más efectivas para mejorar la regulación emocional y aumentar la tolerancia al malestar.

Cuando el impulso manda: las trampas del alivio inmediato

El problema, como subraya Ana, surge “cuando intentas escaparte del dolor corriendo o intento hacer algo: o salgo y bebo, o voy, me meto en una aplicación y tengo que conocer gente corriendo”. Estas conductas buscan un alivio rápido, pero refuerzan la idea de que no somos capaces de sostener el malestar.

Aprender a detenerse, respirar y observar la emoción sin reaccionar impulsivamente es una habilidad que se puede desarrollar con acompañamiento profesional. En Psicólogos Princesa, nuestros profesionales ofrecen asesoramiento psicológico en áreas como el estrés laboral, la ansiedad, las crisis emocionales, etc, tanto en formato presencial en Madrid como en terapia online.

Cuidar la salud mental desde la aceptación

Aceptar el malestar no significa resignarse, sino reconocer que forma parte de nuestra experiencia humana. En palabras de Ana: “querer evitarlo como sea” solo nos lleva a más sufrimiento. La verdadera gestión emocional empieza cuando dejamos de luchar contra lo que sentimos y aprendemos a relacionarnos con ello desde la conciencia.

¿Quieres aprender a gestionar mejor tus emociones?

En Psicólogos Princesa, contamos con un equipo especializado en salud mental integral, manejo del estrés y bienestar emocional. Ofrecemos atención psicológica presencial en Madrid (zona Argüelles-Moncloa) y terapia online.

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Por más que en muchas ocasiones nos resulte costoso otorgar el perdón, este esfuerzo consciente por dejar atrás el daño causado nos permite, en palabras de Irene Villa que cita María Gracia Albines en su artículo, “poder sobrellevar la vida, poder empezar de nuevo (…)”. Estamos seguros que os va a interesar.

El valor de un “incomprensible”: reflexiones en torno al perdón

Por María Gracia Albines

Madrid, 17 de octubre de 1991. Irene Villa, de tan solo 12 años, y su madre, María Jesús González, fueron víctimas de un atentado terrorista que marcó sus vidas para siempre. Como consecuencia del ataque, Irene perdió ambas piernas y tres dedos de la mano izquierda y su madre, una pierna y un brazo. Han pasado más de treinta años desde aquel día, pero hay un mensaje que permanece:“Decidimos perdonar y mirar hacia adelante sin sentir rencor” (Antena 3, 2024). El atentado prescribió sin que se encontraran culpables. ¿Es acaso una locura? ¿Una forma de humillación? ¿O quizá una muestra de fortaleza y dignidad? Para Irene Villa, perdonar es el camino “para poder sobrellevar la vida, para poder empezar de nuevo, (...) para romper el vínculo con quien ha hecho daño.”

Ruanda, abril de 1994. Immaculée Ilibagiza, una mujer tutsi, sobrevivió al genocidio que cobró la vida de más de 800 000 personas. Entre ellas, sus padres y dos de sus hermanos. Durante 91 días, permaneció escondida en un baño de apenas un metro cuadrado, junto con otras siete mujeres. Terminado este período, Immaculée tomó una decisión impensable para muchos: perdonó a los asesinos de su familia, e incluso llegó a visitarlos en prisión. ¿Se trata de una disociación compleja? ¿De una incapacidad para sentir dolor? ¿Es posible sostener en el tiempo una actitud tan incomprensible? Con los años, Immaculée continúa compartiendo su testimonio como un ejemplo de perdón y libertad interior. Frente a quienes suponen ausencia de sufrimiento en su testimonio, refiere: “mi corazón destrozado ha sido reparado a través del perdón” (Ilibagiza y Erwin, 2014).

Dos experiencias de dolor profundo, y un tema común de perdón. A veces se piensa que esta disposición al perdón es poco terapéutica e imposible de plantear tras haber experimentado vivencias de daño complejas, pero sin duda, contiene un valor poco conocido y de gran trascendencia. 

¿Qué supone perdonar? ¿Qué implica esta disposición? Hay un consenso académico y de práctica clínica en Psicología que establece que el perdón no es una “negación”, pues es necesario, en primer lugar, aceptar que ha existido un daño; el perdón tampoco supone “olvido”, como si se tratase de una actitud automática capaz de eliminar una ofensa de la conciencia. En realidad si se olvida, no hay nada que perdonar y, finalmente, tampoco supone “justificación”, por la que se accede a aceptar los motivos que llevaron al ofensor a cometer su error (Echeburúa, 2013; Guzmán, 2010).

Perdonar implica que la persona ha vivenciado el dolor de una ofensa, reconoce la naturaleza hiriente de ésta y aún a sabiendas de que la situación puede ser injustificada y la persona no merece ser perdonada, decide hacerlo (Guzmán, 2010); por lo tanto es un acto del todo consciente, una decisión de libertad a la que no se puede obligar, ni siquiera sugerir de forma ligera, porque forma parte de un proceso terapéutico de sanación, de superar una herida emocional y trascender al daño.

Hay un concepto implícito en una relación que necesita perdón: el sentido de comunidad. Así, este acto no solo permite sanar a la víctima y al agresor, sino que restaura relaciones y reintegra al otro en la comunidad (Vanier, 2001). Al respecto, en los dos testimonios descritos puede mencionarse que tienen en común que el agresor no constituye una persona con un lazo inicial estrecho, como ocurre en otras experiencias de trauma complejo, en las que es necesario distanciarse, al menos temporalmente, de quien ha hecho daño, para poder comprender la situación, restaurar en el tiempo y en libertad, y poder elegir cómo continuar.

Hay quienes han descrito el perdón como sinónimo de liberación, puede representar un favor a alguien, pero en realidad constituye una oportunidad para uno mismo; la de no vivir atormentado, sacudirse el yugo del pasado, mejorar la salud, y en definitiva, reconciliarse consigo mismo y recuperar la paz interior (Echeburúa, 2013).

En este sentido, sin perdón no hay presente ni futuro. Queda únicamente un pasado que pide ser restaurado y que genera resentimiento o ira contenida. Perdonar implica colaborar conscientemente a que la herida se cicatrice de manera auténtica para luego aprender a vivir con esa cicatriz. Con este acto se deshacen los sentimientos de culpa y resentimiento que se hacen continuamente presentes, se resta el control que tiene dicha experiencia para condicionar el presente (Arendt, 1993), y se reduce también la motivación de distanciarse o buscar venganza. Puede compararse con una carretera de doble sentido: al perdonar a otros, también se experimenta una forma de perdón hacia uno mismo; así como ser tolerante con los demás facilita aceptar los propios errores, por la compasión y empatía presentes (Echeburúa, 2013; Wade y Worthington, 2005)

Para cerrar la puerta de forma definitiva a esa experiencia de daño, es necesario colocar los acontecimientos en el momento temporal al que corresponden y establecer nuevas formas de relacionarse. Desde una mirada transformadora, este proceso implica pasar por la superación del dolor y del odio, comprendiendo la experiencia, aceptándola, y generando experiencias de reconstrucción personal y comunitaria. 

Finalmente, perdonar significa liberarse también de la concepción de víctima, una implicación importante en el proceso terapéutico, dado que esta resignificación facilita la capacidad de agenciamiento y responsabilidad personal con la propia vida (Bravo y Rojas, 2021).

Sin embargo, quedan conceptos aún por tratar: ¿es condicional o incondicional al arrepentimiento de quien ha hecho daño? ¿supone reconciliación? ¿qué sucede cuando ya no está presente quien ha cometido la ofensa? En todos estos aspectos juega un papel fundamental nuevamente la libertad, en la que los actos personales están motivados por una fuerza muchas veces incomprensible para otros, como las realidades más complejas de la persona humana.

Todas estas razones que operan a nivel psicológico son abundantes, pero no suficientes para abordar el tema del perdón. Es necesario tener una mirada antropológica que no se reduzca a un sentimiento de bienestar emocional que engendra el perdón. No se trata de una estrategia cognitiva, fruto de un sentimiento de compasión hacia alguien, en realidad perdonar es un acto de magnanimidad, supone un nuevo comienzo en el obrar, rompe la cadena de las consecuencias de la acción de agravio, supone reconocer la libertad del otro para cambiar y la propia para no quedar determinada por el pasado y permite la restauración de la convivencia y de la esperanza  (Arendt, 2005). 

Es necesario reconocer que la persona es más que su afectividad, que tiene un alma propiamente humana, que la dota de libertad y permite entender que su crecimiento personal se da cuando da a los demás aquello de lo que dispone, como refiere Polo (2003). Se trata de un acto de apertura al otro, que repara la ruptura de la donación interpersonal, que reconoce la dignidad del otro más allá de sus acciones, que trasciende el límite del yo, superando el resentimiento, y se abre al don, liberando al perdonador y al perdonado.

El perdón aúna y comprende la vulnerabilidad y la grandeza, propias de la naturaleza humana. En cierto sentido necesita haber experimentado el perdón y un nivel de trascendencia tal, que le otorgue un sentido personal en la vida.

Referencias bibliográficas

Arendt, H. (1993). La condición humana (R. Gil Novales, Trad.). Paidós.

Arendt, H. (2006). Responsabilidad y juicio (M. Mur, Trad.). Paidós.

Bravo, A. y Rojas, L. (2023). Valoración del perdón desde las víctimas del conflicto armado colombiano. Informes Psicológicos. 23(1); pp. 159 - 174.

Echeburúa, E. (2013). El valor psicológico del perdón en las víctimas y en los ofensores. Eguzkilore: Cuaderno del Instituto Vasco de Criminología, 27, 65‑72.

Guzmán, M.; Santelices, M. y Trabucco, C. (2015). Apego y Perdón en el Contexto de las Relaciones de Pareja. Terapia Psicológica. 33(1). http://dx.doi.org/10.4067/S0718-48082015000100004. 

Ilibagiza, I., y Erwin, S. (2014). Mi viaje hacia el perdón: Renaciendo de las cenizas del genocidio de Ruanda. Palabra.

Millán, E. y Ahedo, J. (2023). Perspectiva Antropológica del perdón desde Hannah Arendty Leonardo Polo. Sophia: Filosofía, Antropología y Educación, pp. 65-86. https://doi.org/10.17163/soph.n34.2023.02.

Polo, L. (2003). Antropología trascendental II: La coexistencia del hombre. Eunsa.

Vanier, J. (2001). Comunidad: lugar de perdón y fiesta. España: Sauce.

Villa, I., y González, M. J. (2024, 17 de octubre). Irene Villa y su madre recuerdan el atentado que cambió su vida: «Aceptas lo que no puedes cambiar y piensas que has nacido así». Espejo Público, Antena 3. Recuperado de: https://www.antena3.com/.

Villa-Gómez, J. (2016) Perdón y reconciliación: una perspectiva psicosocial desde la no violencia. Polis, Revista Latinoamericana. 15(23). 131 – 157.

Wade, N. y Worthington, E. (2005). In search of a common core: A content analysis of interventions to promote forgiveness. Psychotherapy: Theory, Research, Practice, Training, 42(2), 160-177. https://doi.org/10.1037/0033-3204.42.2.160.

Si has visto el último capítulo de nuestro podcast, recordarás la anécdota que compartió Miguel de Lucas, sobre el manejo del miedo, la búsqueda de bienestar emocional y la importancia de mantener los pies en la tierra incluso en los momentos de mayor éxito.

Cuando Miguel nos contó que tiene la gran fortuna de poder hacer conferencias para muchas empresas y que acababa de hacer una para 4500 alumnos en su primer día de universidad, para darles la bienvenida y algunos tips para que vivieran esa aventura como nunca, Ana le preguntó por el mensaje que quiso transmitirles, a lo que él respondió con naturalidad: “Yo les he dicho que vivan, que se equivoquen, que descubran que el miedo va a llegar”.

Estas palabras resumen uno de los pilares de la salud mental integral: aceptar nuestras emociones sin juzgarlas. El miedo, la incertidumbre o el error no son enemigos, sino señales que nos invitan a crecer. Como subraya Miguel, incluso el rector de aquella universidad conectó con esa idea al decir: “Chicos, chicas, el miedo os llegará, no os preocupéis porque es normal, vamos a ver qué hacemos con el miedo, nosotros os vamos a ayudar”.

Esta frase refleja un enfoque profundamente humano y psicológico: el miedo es parte de la vida, pero también puede transformarse en aprendizaje si contamos con el acompañamiento adecuado.

El miedo como punto de partida

En Psicólogos Princesa, entendemos el miedo como una emoción básica que cumple una función adaptativa. Sin embargo, cuando se vuelve constante, por ejemplo, ante la presión laboral o las exigencias personales, puede generar estrés crónico y malestar. En estos casos, la terapia cognitivo-conductual (TCC) o las técnicas de relajación para el estrés pueden ayudar a identificar los pensamientos que alimentan el miedo y ofrecer herramientas prácticas para gestionarlo.

Además, en procesos más profundos, la terapia EMDR ha demostrado ser eficaz para procesar recuerdos dolorosos o situaciones de bloqueo emocional, ayudando a la persona a reconectar con su sensación de seguridad.

El “cable a tierra”: mantener la perspectiva

Tras compartir su experiencia, Miguel relata un momento que conecta la reflexión con la vida cotidiana: “Cuando acabó la conferencia, que sales un poco de subidón, me llamó mi mujer y me dijo: ‘Oye, Miguel, que hay que ir a Mercadona a comprar’. Y me encanta cuando hace esas llamadas porque digo, ¡Bom!, cable a tierra, que lo importante es que no tenemos pan para que los niños desayunen mañana”.

Ese “cable a tierra” simboliza la importancia de volver al presente, recordar lo esencial y mantener el equilibrio emocional. En psicología, esta idea se asocia con técnicas de mindfulness, que ayudan a centrar la atención en el aquí y ahora, reduciendo la rumiación y el estrés.

Aprender a vivir con autenticidad

La enseñanza que deja este fragmento es clara: vivir implica sentir, equivocarse y aceptar que el miedo forma parte del camino. Desde Psicólogos Princesa, acompañamos a quienes buscan mejorar su bienestar emocional, ya sea a través de atención psicológica presencial en nuestro centros psicológicos en Madrid o mediante terapia online.

Porque, como dice Miguel, se trata de “vivir esa aventura como nunca”, con miedo, con ilusión y con los pies firmes en el suelo.

¿Necesitas apoyo para manejar el miedo? Contacta con nosotros y empieza a construir tu propio “cable a tierra”.

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