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El sueño, una necesidad que exige nuestro cuerpo para vivir, tanto o incluso más que la comida y el agua. Se dice que sin dormir podríamos vivir una semana como máximo y que parte de esos días los pasaríamos en coma. Como todas las necesidades, el sueño tiene una función que consiste en proporcionar un tiempo de recuperación para el cuerpo tras la actividad física y mental diaria y, también, procesar todo lo que hemos vivido durante el día. Por ello es tan importante cuidar nuestro sueño, tanto que Maslow lo incluyó en la base de su pirámide sobre la jerarquía de las necesidades del ser humano.

El hecho de dormir de forma inadecuada nos afecta tanto a nivel físico como mental y emocional. Centrándonos a nivel mental y emocional, puede aparecer irritabilidad y síntomas depresivos o ansiosos que pueden contribuir a la aparición de un trastorno mental. Por tanto, hay una relación patente indirecta entre el sueño inadecuado con diversos síntomas y trastornos mentales.

A raíz de esta explicación sobre la importancia del sueño y su función, quiero señalar una serie de medidas eficaces para mejorar el rendimiento del sueño desde el campo de la psicología. Gracias a estas medidas podremos evitar, o bien disminuir, el consumo de fármacos —como los ansiolíticos y sus efectos secundarios— y controlar nuestro descanso por cuenta propia. Estas herramientas son una serie de medidas generales sencillas de aplicar y que pueden ser adaptadas a cada persona según su situación vital. Cuantas más medidas realicemos de la lista, mayor beneficio obtendremos en nuestro descanso.

Antes de exponer la lista con medidas para el sueño, debemos realizar una autoobservación de nuestro descanso diario y anotar aquellos aspectos que consideramos que necesitan un cambio. Esta observación se centraría en aspectos básicos del sueño: cuántas horas dormimos, la luminosidad y temperatura de la habitación, cuánto tardamos en dormirnos, cuántas veces nos despertamos de noche, con qué estado de ánimo nos acostamos, qué nivel de tensión presentamos… de estos aspectos y otros que consideremos relevantes, podemos obtener mucha información para conocer la calidad de nuestro sueño y en qué podemos mejorarla en cuanto la comparemos con las medidas aquí propuestas.

A continuación, se presentan las medidas:

  1. Mantener un horario de sueño regular y constante, acostarse y levantarse todos los días a la misma hora, incluido fines de semana, para crear un hábito regular. En ese horario se recomienda dormir entre 7 y 8 horas como mínimo, en niños suelen ser necesarias más horas.
  2. No dormir la siesta y, si tu situación es de mucha fatiga o cansancio, duerme una siesta de no más de 20 minutos.
  3. No beber alcohol ni tomar cafeína o fumar en las horas previas a acostarse.
  4. Sólo nos debemos acostar cuando tengamos sueño. En el caso de no conseguir dormirte, levántate unos minutos y lee un libro en el salón o realiza una actividad tranquila y relajante hasta que tengas sueño y puedas ir a la cama.
  5. El dormitorio debe utilizarse solo para dormir y, en especial, la cama. No se debe realizar ninguna otra actividad en la cama que no sea dormir o tener relaciones sexuales.
  6. No tomar cenas pesadas que nos hinchen la barriga. Procurar comer unas 2 ó 3 horas antes de dormir.
  7. Hacer de tu habitación un entorno confortable donde haya una temperatura de 18 a 22ºC, carencia de ruidos, ventilación, iluminación tenue o regulable, almohada de dureza media y un colchón adaptado a nosotros. Las mantas no deben ser muy pesadas para que no nos opriman el cuerpo.
  8. Si os gustan los remedios de nuestras abuelas, podemos tomar un vaso de leche tibia por la noche que nos ayudará a conciliar mejor el sueño gracias al contenido de triptófano. En el caso de no tomar leche podemos tomar una porción pequeña de carbohidratos u otras bebidas relajantes como manzanilla, hierbaluisa, melisa o tila.
  9. Es recomendable tener unos rituales previos a acostarnos como ducharse con agua templada, lavarse los dientes, leer un libro, escuchar la radio, apagar la luz… Estos rituales serán una señal de aviso a nuestra mente que significará que estamos preparados para dormir.
  10. Si hemos tenido un día agitado, es recomendable utilizar algún método de relajación como la respiración abdominal o visualización de imágenes positivas.
  11. Evitar ir al dormitorio con preocupaciones y pensamientos recurrentes, para ello podemos utilizar las técnicas de relajación mencionadas antes o buscar alguna técnica de distracción para que la mente se aparte de dichos pensamientos como leer o realizar pasatiempos. Si esto no funciona, entonces podemos realizar una lista de las tareas para el día siguiente o de las preocupaciones que nos rondan la cabeza: esto ayudará a organizar las ideas y despejar la mente porque habremos trasladado las preocupaciones al papel.
  12. Evitar el sedentarismo por medio de ejercicio físico regular que debe realizarse durante las horas de sol y no antes de dormir para evitar ir activados a la cama. Este ejercicio nos ayudará a regular la energía y el humor y nos proporcionará salud física y mental.
  13. Y por último, pero no menos importante, evitar usar el móvil y ver la televisión o utilizar algún aparato electrónico un rato antes de ir a dormir, y mucho menos llevarlo con nosotros a la cama. La iluminación, principalmente la azul, de estos aparatos retrasa la producción de melatonina, la hormona del sueño que es necesaria para tener un sueño reparador.

Teniendo ya la lista con las diferentes medidas que podemos aplicar a nuestro día a día, es importante saber cómo aplicarlas. Este punto es muy importante porque las rutinas de sueño no se deben cambiar de golpe sino que requiere algo de planificación, práctica y paciencia.

Si hay muchos hábitos que cambiar, es recomendable realizar una lista ordenando las medidas que nos parezcan de más fáciles a difíciles de aplicar según nuestra opinión. Así, podremos incorporar cada semana dos o tres medidas nuevas, comenzando por las fáciles y, así, continuar progresivamente. Hacerlo de esta manera es esencial para que nos resulte más sencillo adquirir nuevos hábitos del sueño.

En caso de tener mucha urgencia de cambiar las pautas de sueño podemos aplicar más medidas a la vez pero teniendo en cuenta que el cuerpo requiere un periodo de adaptación, con lo que requeriremos algo de paciencia para ver los beneficios de los cambios en nuestra rutina diaria.

Por último, debemos tener en cuenta que cuanto más adaptemos estas pautas a nuestra vida, más sencillas serán de realizar y mantener en el tiempo. Lo más importante es tener presente que este cambio es un proceso donde el fin es mantener en el tiempo un sueño que nos resulte reparador, proporcionándonos la energía necesaria para disfrutar nuestra rutina vital.

Artículo escrito por Belén Tonda.

Con la reciente película de la saga Star Wars se menciona mucho el lado oscuro, y éste es un tema que también ha sido abordado por la psicología: la Tríada Oscura se mencionó por primera vez en el estudio de Paulhus & Williams (2002), y en él se estudiaban 3 rasgos de personalidad: maquiavelismo, narcisismo subclínico y psicopatía subclínica. En dicho estudio se plantearon si estos tres rasgos estarían interrelacionados o si por el contrario eran independientes. Finalmente encontraron que, aunque se solapaban en algunas áreas, estos 3 constructos eran diferentes.

En 1976 Cleckley establece 16 criterios diagnósticos para la psicopatía subclínica:

  1. Encanto superficial y notable inteligencia
  2. Ausencia de alucinaciones y otros signos de pensamiento irracional
  3. Ausencia de nerviosismo y/o de manifestaciones psiconeuróticas
  4. Indigno de confianza
  5. Falsedad o insinceridad
  6. Incapacidad para experimentar remordimiento o vergüenza
  7. Conducta antisocial sin aparente justificación
  8. Falta de juicio y dificultades para aprender de la experiencia
  9. Egocentrismo patológico e incapacidad para amar
  10. Pobres reacciones afectivas
  11. Pérdida específica de intuición
  12. Insensibilidad en las relaciones interpersonales ordinarias
  13. Conducta exagerada y desagradable bajo el consumo de alcohol y, a veces, sin él
  14. Amenazas de suicidio constantes, pero raramente consumadas
  15. Vida sexual impersonal, frívola y poco estable
  16. Incapacidad para seguir cualquier plan de vida

A este respecto se han encontrado evidencias de que las personas que puntúan alto en la Triada Oscura usarán sus habilidades para conseguir posiciones de liderazgo en sus trabajos, son más propensas a hacer trampas en entornos académicos y se ven a sí mismas como socialmente dominantes.

Jonason, P. K., Li, N. P., Webster, G. D., & Schmitt, D. P. (2009) encontraron que hombres que puntuaban alto en estos rasgos de personalidad poseían cualidades que facilitaban relaciones explotativas y de corta duración. Sin embargo, estas mismas cualidades dificultaban las relaciones de larga duración.

Pese a que, en entornos naturales, las personas que puntúan alto en la Triada Oscura tienden a tener malas relaciones sociales, y la gente que los conoce tiende a tener una mala imagen de ellos, en el mundo mediático han encontrado un hueco de alta demanda, formando parte de la personalidad de los llamados antihéroes; generalmente estos antihéroes estaban relegados a un segundo plano, siendo el malo de la peli al que el héroe debía vencer. Sin embargo, en estos últimos años han ganado en atractivo para las masas y hoy en día se pueden ver numerosos ejemplos sobre antihéroes protagonistas.

¿Somos capaces de reconocer a personas que puntúan alto en la Triada Oscura?

Gordon, D. S., & Platek, S. M. (2009) realizaron un estudio para dar respuesta a esta pregunta. Para ello idearon un experimento: en él enseñarían caras de personas que puntuasen alto en narcisismo, maquiavelismo y psicopatía y mediante escáneres cerebrales vieron si nuestro cerebro reaccionaba de forma distinta frente a caras de individuos con dichos atributos o si no era capaz de discernir la diferencia entre ellas y alguien normal. Lo que encontraron fue que nuestro cerebro si tiene una cierta capacidad innata para reconocer este tipo de personas, las cuales generaban una activación de la amígdala, la cual está relacionada con el miedo y la reacción de huida.

BIBLIOGRAFÍA

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Campbell, W. K., & Baumeister, R. F. (2006). Narcissistic personality disorder. In Practitioner’s guide to evidence-based psychotherapy (pp. 423-431). Springer, Boston, MA.

Gordon, D. S., & Platek, S. M. (2009). Trustworthy? The brain knows: Implicit neural responses to faces that vary in dark triad personality characteristics and trustworthiness. Journal of Social, Evolutionary, and Cultural Psychology3(3), 182.

Jonason, P. K., Li, N. P., Webster, G. D., & Schmitt, D. P. (2009). The dark triad: Facilitating a short‐term mating strategy in men. European Journal of Personality: Published for the European Association of Personality Psychology23(1), 5-18.

Jones, D. N., & Paulhus, D. L. (2009). Machiavellianism.

Moraga, F. R. G. (2015). La tríada oscura de la personalidad: maquiavelismo, narcisismo y psicopatía. Una mirada evolutiva. Criminalidad57(2), 253-265.

Paulhus, D. L., & Williams, K. M. (2002). The dark triad of personality: Narcissism, Machiavellianism, and psychopathy. Journal of research in personality36(6), 556-563.

Romero, P., & Manuel, J. (2016). Psicópatas integrados en las relaciones de pareja: la tríada oscura de la personalidad.

Snyder, G. K., Smith, C. V., Øverup, C. S., Paul, A. L., & Davis, T. M. (2018). Characters we love to hate: Perceptions of dark triad characters in media. Psychology of Popular Media Culture.

Artículo escrito por Carlos Checa .

Ante todo, las personas somos animales sociales y, por lo tanto, necesitamos de estas relaciones para mantener cierto grado de bienestar. ¿Qué pasa cuando sentimos que no nos desenvolvemos bien en los ámbitos sociales? Es posible que estén fallando algunas de nuestras habilidades o que nuestros propios pensamientos nos estén boicoteando de alguna manera. A continuación vamos a desarrollar algunos aspectos importantes a tener en cuenta en estas situaciones.

En algunas ocasiones se tiende a pensar que porque “soy tímido” o “soy así” simplemente no se vale para estas cosas y no se puede hacer nada por mejorarlo. Esto no es real. Estos aspectos no se consideran parte esencial de la persona, sino el resultado de ciertas experiencias negativas que se van sumando hasta dar lugar a este problema: “no sé desenvolverme del todo bien en un entorno social”.

Los pensamientos: ¿influyen?

Exacto. Los pensamientos negativos pueden influir en nuestra manera de relacionarnos con otras personas. Estos pensamientos pueden tener mucha fuerza para nosotros, y por ello es importante saber identificarlos, ser conscientes de que en muchas ocasiones son automáticos y que podemos darles la vuelta de manera que se conviertan en más realistas y menos negativos. Cambiar el lenguaje que utilizamos puede ser muy útil; no es lo mismo pensar “tengo que parecer fuerte” o “debo aparentar seguridad” que “voy a pasarlo bien” o “voy a ser yo mismo/a”. Cambiando la forma en que pensamos también nos ayudará a quitarnos presión y a sentirnos más cómodos.

Además de la forma, el contenido de nuestros pensamientos nos puede también afectar. En ocasiones podemos pensar que “si me ven nervioso/a van a pensar que no valgo” y tomarlo como algo real, cuando el hecho de estar nervioso no va ligado necesariamente a la inutilidad. Cambiar estos estilos cognitivos puede ayudarnos a disfrutar en mayor medida de nuestras relaciones sociales.

La manera en la que nos comunicamos importa

Los factores que influyen en una interacción con otra persona no solo van a ser pensamientos, por supuesto afecta también la forma en la que nos comunicamos. Seguramente hayas oído hablar de la asertividad, esa habilidad para responder de una manera correcta de forma que nos sintamos valorados y respetados, defendiendo nuestras opiniones de un modo firme pero siempre respetándonos a nosotros mismos y a los demás. Esta habilidad es fundamental, y como habilidad se puede entrenar o desarrollar.

Dentro de la asertividad podemos encontrarnos con tres tipos de comunicación:

¿Qué consecuencias trae? Una buena autoestima y sensación de control emocional.

Seguramente os hayáis sentido identificados con alguno de estos tipos, pero la realidad es que en función de las situaciones podemos movernos de un estilo a otro; lo ideal es acercarnos al zorro lo máximo posible para mantener nuestras relaciones sociales y, a su vez, disfrutarlas.

¿Y qué trucos podríamos utilizar para ser más asertivos?

Existe un gran número de técnicas de comunicación asertiva y, a continuación, vamos a ver cómo podríamos responder ante diferentes situaciones:

Es común encontrarte en algún momento de la vida a esa persona tan insistente que solo se nos acerca para pedirnos algo. Pues bien, en estas ocasiones nada mejor que responder como un disco rayado: Sí, habéis leído bien; exponer nuestra negativa a la petición que nos están haciendo de forma repetida ayuda a que estas personas dejen de insistirnos. Con un ejemplo se puede entender mejor:

Quizá parezca algo inadecuado, pero resulta bastante eficaz en estas situaciones.

También es importante saber cómo manejar ciertas críticas o situaciones algo más incómodas. Una de las formas para afrontarlas sería reconocer a la otra persona que sus críticas son ciertas en parte, sin darle toda la razón (¡y únicamente si sabemos que es así!). Por ejemplo:

(Por un momento te distraes en una conversación y la otra persona lo nota)

En esta ocasión admitimos que no estamos escuchando, pero no damos la razón en que NUNCA escuchamos. Aunque, muy parecida a esta situación, podría darse alguna en la que la crítica en su totalidad sea cierta. En esos casos, ¿por qué luchar contra algo que sabemos que es verdadero? Es mejor aceptar nuestro error; además de esta manera la otra persona lo agradecerá y la conversación será mucho más sencilla.

La manera en la que nos comunicamos es muy importante, pero también lo es que lo hagamos con empatía. Pueden darse situaciones en las que la persona con la que estamos hablando haya tenido un mal día, o por sus gestos notemos que lo que le estamos diciendo no le sienta bien. Por lo tanto, procuremos ser empáticos, tratando de ponernos en su lugar, a la hora de comunicarnos; de esta manera será más sencillo.

Existe mucho más…

Existe mucha más información relacionada con este aspecto, a la que podemos recurrir si es de nuestro interés.

Si esta información ha resultado de tu interés y quieres ponerla en práctica, y así seguir informándote para poder cuidar más de tus relaciones sociales, ya tienes mucho ganado. Como ya explicábamos anteriormente: si ponemos de nuestra parte todos podemos mejorar.

Artículo escrito por Marta Barrio.

¿Cuándo y cómo surge la terapia online?

Si habéis llegado hasta aquí probablemente es que las nuevas tecnologías e Internet ya forman parte de vuestra vida. Del mismo modo que estas se han incorporado a diferentes ámbitos cotidianos: hacer la compra, pedir citas a diversos servicios, reservar hoteles o restaurantes, hablar con familiares y amigos…, también lo han hecho en el campo de la salud mental y el bienestar psicológico a través de diferentes modalidades: realidad virtual, realidad aumentada y telepsicología.  Nos centraremos en esta última: definida ya en 1998 como el uso de la tecnología de las telecomunicaciones para poner en contacto a los pacientes con profesionales de la salud con el objetivo de facilitar el diagnóstico, tratamiento, consultas, investigación y otras actividades relacionadas.

Aunque es ahora cuando se ha hecho más popular esta modalidad terapéutica, su primer uso fue en los años 60 para la realización de una videoconferencia y la creación de programas de intervención, como el programa ELIZA y la aplicación DOCTOR. Podríamos decir que es una modalidad que se ha ido consolidando con los años, pero la realidad es que la práctica psicológica a través de las nuevas tecnologías es recibida con ambivalencia entre los profesionales.

Se han realizado diversos estudios para conocer la situación respecto al uso de la terapia online en España, concluyendo que en 2010 se produjo un incremento significativo de su aplicación, siendo el medio más utilizado la videoconferencia y las principales razones a petición del propio cliente, complemento a la terapia presencial en días de viaje o traslados y para llegar a mayor número de personas. En cuanto a la edad de los profesionales que lo utilizan se ve que es más predominante en los sujetos jóvenes, probablemente por la familiaridad y normalización que estos tienen respecto a internet y las nuevas tecnologías. También se ha visto que las mujeres acceden en mayor medida.

La terapia online surge como una oportunidad para ofrecer ayuda a aquellas personas que por diferentes motivos (lejanía, idioma, propias consecuencias del problema psicológico…) no pueden acudir a una terapia presencial.

¿Qué ventajas y limitaciones presenta la terapia online?

Como todo proceso terapéutico presenta una serie de ventajas y limitaciones que en función de dónde se coloque el foco será una opción aceptada por los profesionales o no.

Una de las principales ventajas que se encuentran es la accesibilidad ya que facilita la atención psicológica a diversos colectivos que presentan dificultades para acudir a terapia presencial, como personas con diversidad funcional, movilidad reducida, centros sanitarios saturados o lejanos o residir en áreas rurales. Aún teniendo la oportunidad de ampliar la población diana las tecnologías no son utilizadas por muchas personas, las cuales quedarían fuera.

Se presenta igualmente como una alternativa de acceso a una ayuda psicológica inicial para personas con dificultades para acudir a un servicio presencial; por ejemplo, en el caso de que el propio problema psicológico impida  acudir a terapia. Por el contrario las personas que requieren una intervención en crisis presentan grandes dificultades con esta modalidad terapéutica.

En cuanto a los costes económicos, también presenta ventajas al reducir los gastos de desplazamiento tanto para el terapeuta como para el cliente, aunque sí es cierto que se necesita una inversión inicial para disponer de la tecnología apropiada.

Por otro lado, se presenta como una modalidad ventajosa para quienes tienen dificultad de mantener un contacto regular y continuado aunque existe una ausencia de requisitos claros respecto a la normativa legal y ética.

Por último, permite que la información del cliente sea accesible de forma rápida y exista un intercambio de esta entre diferentes profesionales, aunque hay que tener precauciones con la protección de datos.

En resumen, existen claras ventajas que superan las limitaciones que puedan encontrarse, las cuales podrían superarse a través de la investigación y la difusión de información clara y concisa acerca de los procesos, los protocolos de actuación y las precauciones a adoptar. La modalidad online se plantea como una alternativa a las dificultades que presenta la terapia presencial: mayores costes, largas listas de espera, estigmas relacionados con acudir a un psicólogo, incompatibilidad de horarios…

Y lo más importante… ¿funciona realmente la terapia online?

En los diversos estudios realizados, se ha encontrado que la terapia online presenta beneficios en síntomas depresivos, fatiga, trastornos de ansiedad, trastornos de  la conducta alimentaria, síntomas en cuidadores de enfermedades crónicas, trastorno obsesivo compulsivo, trastornos de estrés postraumático, insomnio o problemas de jetlag, adicciones y problemas de la psicología de la salud.

Bien es cierto que la terapia online exige por parte de los participantes mayor motivación y creencias en el modelo terapéutico; por tanto, para que la terapia online se pueda llevar a cabo con mayor nivel de adherencia terapéutica hay que trabajar la motivación intrínseca.

Desde el 2003 se han propuesto diferentes programas de intervención utilizando internet como medio de comunicación, entre los que destacan: inter-terapia, internet me ayuda, programa ODIN, beating the blues, bluepages, moodGYM, Sahar, háblame y sin miedo.

Para finalizar, añadir una valoración personal basada en las conclusiones de la literatura científica consultada y en la propia experiencia personal tras más de seis meses utilizando esta modalidad. Aunque es cierto que se han obtenido en el ámbito de la investigación resultados eficaces del uso de la tecnología en intervenciones psicológicas en diferentes problemas y trastornos, es imprescindible por parte del profesional crear una forma de trabajar que supere las limitaciones, por un lado, espaciales y casi temporales que pueden surgir en una videoconferencia (cortes en la comunicación, conexión desde lugares seguros, desfase del sonido, congelación de la imagen…) y, por otro lado, aquellas en las que interviene la comunicación no verbal y la expresión emocional (tono de voz, incongruencia de la posición del cuerpo y las palabras, aparición de momentos difíciles…). La investigación nos ha dado luz verde para el uso de esta modalidad en el ámbito aplicado. Es este último el responsable de conseguir que la terapia online funcione.

BIBLIOGRAFÍA

Alfonsson, S., Johansson, K., Uddling, J., & Hursti, T. (2017). Differences in motivation and adherence to a prescribed assignment after face-to-face and online psychoeducation: An experimental study. BMC Psychology, 5(1). https://doi.org/10.1186/s40359-017-0172-5

Botella, C., Baños, R., García-Palacios, A., Quero, S., & Guillén, V. (2007). La utilización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en psicología clínica. 10.

González-Peña, P., Torres, R., Barrio, V. del, & Olmedo, M. (2017). Uso de las nuevas tecnologías por parte de los psicólogos españoles y sus necesidades. Clínica y Salud, 28(2), 81-91. https://doi.org/10.1016/j.clysa.2017.01.001

Muriel, J. G. V. (2012). A Reflection on how Psychologists Perceive Online psychological Interventions. (35), 21.

Proctor, B. J., Moghaddam, N., Vogt, W., & das Nair, R. (2018). Telephone psychotherapy in multiple sclerosis: A systematic review and meta-analysis. Rehabilitation Psychology, 63(1), 16-28. https://doi.org/10.1037/rep0000182

Soto-Pérez, F., Franco, M., Monardes, C., & Jiménez, F. (2010). Internet y psicología clínica: Revisión de las ciber-terapias. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica, 15(1). https://doi.org/10.5944/rppc.vol.15.num.1.2010.4082

Torre, M. de la, & Pardo, R. (2018). Guía para la intervención telepsicológica. Colegio Oficial de Psicólogos (España).

Artículo escrito por Natalia Mateos

Con relación a las alteraciones psicológicas se ha encontrado que los cuidadores familiares sufren distintos grados de depresión, ansiedad, conflictos familiares (Conde-Sala 1998; Laserna et al, 1997; Rodríguez, 2005), pérdida de su autoestima y disminución de su autoeficacia y finalmente agresividad hacia el paciente u otras personas (Conde – Sala, 1998; Laserna et al, 1997; Marmaneu- Moliner, 2007; Rodríguez del Álamo, 2002). En la mayoría de ocasiones esto se desencadena debido a que el cuidador se olvida de su propia vida, su tiempo de ocio, sus logros, sus hobbies, entre otros aspectos. Su vida pasa a enfocarse totalmente hacia el cuidado de su familiar.

Desde el punto de vista del modelo biopsicosocial, se considera que esta situación deteriora cada vez más la salud del cuidador, pues él mismo debe enfrentarse a una gran cantidad de estresores, los cuales se relacionan con la sobrecarga. Debido a esto es muy importante que se evite desde el principio que el paciente invada completamente la vida del cuidador, ya que como mencionamos anteriormente el mal manejo de la situación provocará una sobrecarga hasta tal punto que no pueda llevar a cabo la responsabilidad de cumplir con su labor. Claramente para poder llevarla a cabo de una manera efectiva es necesario que el cuidador este descansado y estable emocionalmente.

Ma Vicenta, Ma Carmen, & Emilia (1998) afirman que las principales características que padece el cuidador principal de un enfermo de Alzheimer son:

Como lo vemos anteriormente, podemos decir que el cuidador puede llegar a padecer diferentes dificultades a nivel psicologico y de salud; por esto es importante que la carga no recaiga solamente en un familiar, sino que se puedan establecer horarios y se puedan llegar a repartir tareas y responsabilidades entre dos o más miembros de la familia.

Todos los cuidadores que están atravesando esta difícil situación por diferentes circunstancias utilizan diferentes técnicas de afrontamiento que, si bien algunas son sanas, otras pueden llegar a ser más nocivas para el cuidador. Pearlin et al (1990), citado por (Gilberto & Leticia, 2012) nos habla de una de las estrategias que es la denominada contención de estrés: proceso por el cual los cuidadores limitan o disminuyen los efectos de los estresores primarios y secundarios mediante la utilización de variables mediadoras, siendo estos los recursos psicológicos de que disponen para interactuar con dichos estresores.

Con respecto a la variable mediadora entre el estrés y el cuidador, aquí juegan un papel muy importante las predisposiciones personales que cada uno tiene para asumir las situaciones, en este caso la enfermedad. Existen diferentes tipos de afrontamiento y esto va a depender de la calidad de relación que tenga n cuidador-persona con demencia. Roger, Jarvis y Najarian (1993) clasifican a los estilos de afrontamiento por desapego emocional y racional como estilos adaptativos, mientras que a la evitación y al afrontamiento emocional les consideran estilos desadaptativos.

Teniendo en cuenta esto, en estudios se logro identificar que los cuidadores informales y formales tienden a tener estrategias más racionales, sin embargo también presentan estrategias desadaptativas en segundo lugar. Según (Gilberto & Leticia, 2012) en el grupo de cuidadoras informales el estilo de afrontamiento con la media más alta es el racional, seguido de evitación, emocional y finalmente el desapego. Por su parte, el grupo de las cuidadoras formales no profesionales muestra una tendencia ligeramente diferente a la anterior: el estilo de afrontamiento más empleado es el racional, seguido de evitación, luego desapego y finalmente emocional.

Con respecto a esto podríamos decir que en general los cuidadores familiares tienen estilos de afrontamiento menos adaptativos con respecto a los cuidadores formales. Los cuidadores familiares tienden más a evadir y evitar la situación, pero sin desapegarse de esa responsabilidad; podríamos considerar que un factor que sostiene esta tendencia seria el vinculo afectivo que existe con la persona con demencia, mientras que con los cuidadores formales el aspecto emocional es el ultimo estilo estratégico de afrontamiento que utilizan, debido a que en ellos en cuanto al vinculo paciente–cuidador, no hay tanta carga emocional.

Finalmente, teniendo en cuenta la realidad de esta enfermedad, no debemos omitir la importancia que tienen los cuidadores de personas con demencia senil, en especial los cuidadores familiares quienes no presentan ningún tipo de formación acerca de esta labor. Ellos también son víctimas principales de esta enfermedad, con lo que necesitan apoyo social y búsqueda de ayuda profesional; con el fin de obtener psicoeducación acerca de esta patología así como estrategias de afrontamiento más sanas para el desarrollo de su propia vida.

BIBLIOGRAFÍA

Garriga, O. T., Cors, O. S., Olmo, J. G., Pousa , S. L., Franch, J. V., & Vila, S. M. (2008). Distribucion factorial de la carga en cuidadores de pacientes con enfermedad de alzheimer. NEUROL, 582-588.

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M. R., M. A., & E. S. (1998). La sobrecarga en los cuidadores principales de enfermos de alzheimer. Anales de psicologia, 215-227.
(s.f.).[

Artículo escrito por Juliana Unigarro.

Se estima que hoy en día existen 24,3 millones de personas en el mundo con demencia, y cada año se suman aproximadamente 4,6 millones de nuevos casos. Los cálculos establecen que se presenta un nuevo caso cada siete segundos y que para el año 2040 el mundo tendrá 81,1 millones de personas con demencia, de los cuales entre el 50 y 55% serán debido a la demencia senil tipo Alzheimer —DTA (Alzheimer ́s Disease International, 2009)—. A medida que avanzamos en el tiempo las enfermedades con demencia estan aumentando y los cientificos siguen buscando la cura a este tipo de patologías neurodegenerativas, centrándose en el paciente que posee la enfermedad, con el fin de brindarles una mejor calidad de vida; sin embargo estamos dejando de lado las personas que lo rodean, los cuidadores que conviven con la enfermedad, sus sintomas y la forma como afrontan esta difícil situación.

La psicología de la salud en el abordaje de la DTA, al igual que con otras enfermedades crónicas, considera la evaluación, estudio y tratamiento tanto del paciente como de la persona que ejerce su cuidado, ya que ambas se convierten en víctimas de este trastorno (Aldana-Sierralta, 2003; Aldana-Sierralta, 2009 y Brannon y Feist, 2001). En este caso nos centraremos en los cuidadores de pacientes que padecen demencia senil tipo alzheimer. Observaremos la enfermedad y sus caracteristicas, tipos de cuidadores, la sobrecarga que padecen así como el afrontamiento a la enfermedad que los cuidadores experimentan.

La Enfermedad de Alzheimer (EA) se caracteriza por un progresivo deterioro cognitivo y funcional que limita la capacidad para el desarrollo de las actividades de la vida diaria (AVD) (Garriga, y otros, 2008). Inicialmente se olvidan recuerdos inmediatos y a medida que la enfermedad avanza se comienzan a perder facultades básicas del día a día. Esto trae consigo cambios a nivel emocional, físico, conductuales e incluso a nivel de la personalidad.

El hecho de que el paciente vaya perdiendo facultades cognitivas hace que se convierta en una persona dependiente y esto afecta significativamente al cuidador, ya que hacerse cargo de estas personas requiere de actividades altamente demandantes y estresantes. Con los cambios que se van produciendo las responsabilidades aumentan cada vez más con el tiempo, desencadenando de esta manera una sobrecarga alta o baja que va a depender de la percepcion de la situacion que tiene cada cuidador. Asi como lo afirma Garriga y otros (2008) “La percepción de carga depende de la interacción entre la carga física, la psicológica y la social. En este sentido, además del grado de dependencia del paciente, la percepción del cuidador de los problemas, de la capacidad para afrontarlos, y la percepción subjetiva de autoeficacia o del respaldo social también son determinantes fundamentales en la percepción de la carga”.

Podríamos definir sobrecarga, de la misma forma que Dillehay y Sandys (1990), como un “estado psicológico que resulta de la combinación de trabajo fisico, presión emocional, restricciones sociales, así como las demandas económicas que surgen al cuidar dicho enfermo”(pp. 268). La sobrecarga del cuidador principal puede dividirse en dos vertientes: La primera sería la sobrecarga objetiva del cuidador, que se refiere exactamente al desempeño de las tareas de cuidado que tienen que ver mas con las necesidades básicas como por ejemplo: asear al enfermo todos los días, darle de comer, llevarlo al baño, controlar que no coja utensilios con los que pueda autolesionarse, etc. La segunda sería la sobrecarga subjetiva del cuidador, y ésta se referiría al plano de los sentimientos y emociones que le provocan dicha labor de cuidado. (Ma Vicenta, Ma Carmen, & Emilia, 1998). Esta ultima vendría siendo la que actualmente influencia mucho mas negativamente en cada una de las personas cuidadoras, pues su estado de ánimo, aislamiento social y pérdida de sentido personal es lo que esta afectando significativamente en el desarrollo de su vida como ser humano, olvidándose de si mismo con el fin de cumplir una función; caso que se evidencia mucho mas en los cuidadores familiares o informales.

Como lo mencionamos anteriormente existen diferentes tipos de cuidadores: están los formales e informales.  La diferencia entre estos es que los primeros están preparados para asumir la responsabilidad de cuidar a estos pacientes, cumplen un horario por las tareas que realizan y reciben remuneracion, mientras que los segundos son familiares de la persona con demencia, los cuales asumen la responsabilidad y el compromiso del cuidado. Su labor se caracteriza por una dedicación horaria ilimitada sin recibir remuneración. Estas características generalmente se toman como base para considerar que los cuidadores familiares o informales soportan una mayor sobrecarga y, por lo tanto, un mayor compromiso en su salud y bienestar en comparación con los cuidadores profesionales o formales. (Gilberto & Leticia, 2012)

Esto sugiere que el cuidado de un paciente con demencia tipo Alzheimer genera más deterioro y desgaste físico, psicológico y emocional a personas que están vinculadas afectivamente con el paciente y que no tienen ninguna formación previa en el ejercicio del rol del cuidador. El hecho de haber un lazo afectivo hace que la persona sienta más compromiso y le afecte más vivenciar los cambios que se van observando durante las diferentes etapas de la enfermedad. Todo esto sugiere que las instituciones de salud gubernamentales deberían ofrecer mayores recursos para la formación de personal que se dedique al cuidado de pacientes con demencia tipo Alzheimer, entrenando a nivel profesional a los cuidadores, dotándoles de estrategias de afrontamiento para el cuidado de los familiares que por circunstancias del entorno se ven en la obligación de asumir. (Gilberto & Leticia, 2012). Es muy importante que tanto los pacientes como los cuidadores principales puedan buscar ayuda y acompañamiento profesional por su bienestar.

Artículo escrito por Juliana Unigarro.

De forma general los objetivos de la psicología se resumirían en una comprensión de los procesos de la mente humana, en dar solución a las diversas patologías mentales y emocionales y en encontrar respuestas sobre la naturaleza de la conciencia. En los últimos tiempos la alianza entre la psicología y las nuevas tecnologías nos está abriendo caminos novedosos de investigación facilitando por tanto la consecución de dichos objetivos. Tenemos apps, realidad virtual y robots que ya se utilizan como apoyo terapéutico. Podemos hipotetizar sobre el futuro de la psicología, a corto y a largo plazo, pero lo que ya es una realidad es que la sociedad está cambiando a un ritmo vertiginoso desde que se embarcó en la aventura tecnológica (IA, big data…). Por todo ello, es de vital importancia que dispongamos de herramientas para conseguir un buen ajuste frente a las nuevas realidades, adaptándonos y aprendiendo a gestionar, de forma más saludable, el exceso de información que recibimos a diario y que aumenta exponencialmente. Resulta por ello imprescindible una psicoeducación en valores morales y éticos, que nos ayude a no transgredir los límites legales.

¿Qué futuro le espera a la psicología en esta alianza tecnológica?

El futuro de la psicología a corto plazo

Lentamente se está produciendo un cambio social respecto a esta disciplina, siendo aceptada y dejando de estigmatizar a aquellos que recurren a ella, desmontando la falsa creencia de que los psicólogos sólo tratan aspectos negativos, sino que también nos ayudan a la autorrealización (Maslow)  y nos proporcionan herramientas para un mayor bienestar a nivel individual y social.

La psicología, como ciencia que es, se basa en el método hipotético-deductivo, y los nuevos avances tecnológicos, especialmente la IA y el big data, nos están ayudando a ser más accesibles y flexibles, desarrollándose una psicología mas rigurosa a través de la constante recogida de datos (apps, terapia online, neurofeedback, robots…) en  diferentes áreas de nuestra vida; analizando nuestras conductas, cogniciones, emociones… en definitiva analizando nuestra realidad.

Las nuevas tecnologías se están alimentando de múltiples conocimientos, entre ellos la psicología. Como resultado, se han logrado avances que nos aportan un mayor soporte terapéutico, cada vez más diverso. Estas son algunas de las herramientas que se están utilizando en la actualidad:

Apps

B-resol: Es un proyecto para adolescentes que une conciencia social e innovación tecnológica, para luchar contra el bullying, ciberbullying, acoso y trastornos alimentarios.

NovoPsych Psychometrics: Pensada para psicólogos, pueden encontrar diferentes test de evaluación aplicables a los pacientes.

AirPersons: Sirve para que se puedan comunicar tanto psicólogos como otros profesionales, con sus clientes a través de videochat o videollamada.

Robots

Nao: Un robot provisto de sensores táctiles, que reconoce voces, objetos y caras y que interactúa con humanos mediante un sistema de inteligencia artificial. Para tratar alzheimer y autismo.

Leka: Un robot esférico con sensores que le permiten entender los estímulos que recibe, respondiendo con luces y colores para que el usuario pueda participar de los juegos que propone a la vez que evalúa los progresos. Para niños con necesidades especiales.

Teresa: Un robot con inteligencia social. Un dispositivo “Skype sobre ruedas” con aplicaciones en el campo de los servicios sociales y de la salud(visitas médicas, clases a distancia para niños hospitalizados...).

Tico: Un robot social que favorece el diagnóstico, de déficit de atención e  hiperactividad, y de trastornos en el lenguaje.

Mario: Un robot que da soluciones a los pacientes con demencia para mejorar su calidad de vida.

Realidad Virtual

Psious: Es una plataforma de realidad virtual de psicología y salud mental, en la que podemos vencer los miedos.

Woebot: Es un terapeuta virtual para lidiar con la ansiedad, depresión, fobias.

PsicoRV: A diferencia de otras plataformas de realidad virtual y aumentada, ésta puede crear nuevos escenarios personalizados consiguiendo una mejor adaptación a las necesidades de cada paciente.

Previ: Se utiliza para tratar la agorafobia, claustrofobia, fobia a las alturas, miedo a volar, juego patológico, trastornos alimentarios.

NeuroAtHome: Ayuda en la rehabilitación. Pensada para enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, o lesiones neurológicas.

El futuro de la psicología a largo plazo

Podría dejar de existir tal y como la concebimos hoy en día. Una hipótesis sobre las posibles realidades con las que nos podríamos encontrar es que el avance tecnológico engullirá a la psicología, dando paso a una integración multidisciplinar,  desde una perspectiva cuántica y holística que englobará todos los conocimientos de las diferentes escuelas y ramas, recogiendo datos de todas nuestras etapas del desarrollo, así como de nuestros sistemas, pudiéndose aplicar el axioma de la Gestalt «El todo es mayor que la suma de sus partes». Formándonos y educándonos con la IA desde antes de nacer llegaríamos a un hipotético punto ideal de autorregulación, a través de diferentes ámbitos científicos (nanotecnología, modificación del ADN, células madre, hipotermia terapéutica…) donde seríamos nuestros propios especialistas en cualquier campo sanitario. Podríamos disponer de nuevas capacidades que ahora están en estudio (telepatía, comunicarnos con otras especies…) y otras muchas que aún no estamos preparados para entender, o imaginar, como ocurre en “Planilandia” (Edwin Abbott Abbott). Incluso la ciencia y la fe podrían darse la mano y tomar la misma dirección.

Una conclusión importante que podemos sacar de todo esto es que para poder asimilar y tener un buen ajuste frente a todos estos cambios, que ya se están  produciendo cada vez con mayor rapidez, es de vital importancia que preparemos a la sociedad proporcionándoles las herramientas necesarias para desarrollar rasgos de personalidad saludables (entre ellos, la Inteligencia Emocional), así como también psicoeducarles en valores éticos y morales.

La inundación de información a la que estamos siendo sometidos desde hace décadas está afectando seriamente a nuestra salud (estrés, ansiedad, depresión…) y va en aumento, por lo cual es necesario que las personas tomen conciencia de lo importante que es aprender a gestionar sus conductas, sus cogniciones, sus emociones… en definitiva, su vida. Tenemos la oportunidad, gracias a la flexibilidad  y la accesibilidad que nos proporciona hoy en día la tecnología, de comenzar a ajustarnos y disfrutar del camino.

Abraham Maslow

Supongo que es tentador tratar todo como si fuera un clavo, si la única herramienta que tienes es un martillo

REFERENCIAS

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Artículo escrito por Mª Vanessa Roldán.

Los estilos parentales son la forma en la que los padres actúan con respecto a sus hijos en la vida cotidiana, en la resolución de problemas y la toma de decisiones. Es decir, son el conjunto de técnicas que utilizan los padres en la educación de los hijos. Las distintas formas de actuar dan pie a expectativas y límites que serán el marco de referencia para los menores.

Existen diversos estilos educativos, pero no son excluyentes. Hay padres que pueden utilizar combinaciones de estos, pero esto implica una baja consistencia, que no es lo más correcto para una buena educación.

¿Qué estilos parentales existen?

La combinación del tono de la relación, del nivel de comunicación y de las conductas empleadas para encaminar el comportamiento darán lugar a los diferentes estilos parentales, que varían con el paso del tiempo y también están influidos por características propias del menor, dado que las relaciones entre padres e hijas son bidireccionales.

¿Qué puedo hacer para ser más democrático?

Artículo escrito por Laura Díaz

La identidad de género representa la manera interna que tiene cada persona de vivir su género, el cual puede ser independiente del sexo con el que se nace y de la orientación sexual que se tenga. Es un concepto que está directamente relacionado con cómo vivimos y sentimos nuestro cuerpo, y como lo reflejamos en el ámbito público. La identificación de género como un derecho promueve la diversidad sexual y un desarrollo sexual saludable.

La ONU define la identidad de género como “la vivencia interna e individual del género tal y como cada persona la experimenta, la cual podría corresponder o no, con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo y otras expresiones de género como el habla, la vestimenta o los modales”.

La identidad de género está relacionada con nuestra manera de percibir nuestro género. Pese a que habitualmente se identifiquen sólo dos identidades de género, hay que resaltar que existe una amplia diversidad de identidades, las cuales se pueden definir mediante el concepto de transgenerismo, el cual indica la disconformidad entre el sexo biológico de la persona y la identidad de género que le fue tradicionalmente asignada. Dentro de esta categoría se encuentra la transexualidad, en la que se incluyen a las personas que se sienten pertenecientes al género opuesto que se les ha asignado, social y culturalmente, de acuerdo a su sexo biológico y que en algunos casos deciden recurrir a una intervención médica para adecuar su físico a su identidad social.

Es importante resaltar la diferencia entre expresión de género e identidad de género. La primera es la “manifestación externa de los rasgos culturales que permiten identificar a una persona como masculina o femenina conforme a los patrones considerados propios de cada género por una determinada sociedad en un momento histórico determinado”. La expresión de género hace referencia a la manera en la que las personas interpretan el género de alguien en concreto, sin que importe como se identifique esa persona.

Habitualmente se ha considerado la expresión de género como un concepto formado por dos partes: por un lado, se encuentra lo femenino, atribuido a las mujeres, y por el otro se encontraría lo masculino, relacionado con los hombres. Cabe destacar que la expresión de género es independiente del sexo biológico, la identidad de género y la orientación sexual.

Por otra parte, la identidad de género alude a como una persona se asume a sí misma, sin importar cómo la perciben los demás.

La aclaración de estos conceptos disminuye la confusión que tan frecuentemente observamos en la sociedad, la cual en muchas ocasiones no entiende como una persona que ha nacido como hombre se sienta mujer, y/o se sienta atraída por el sexo opuesto.

En este punto es importante definir el concepto de sexo biológico, el cual se puede explicar de tres maneras:

Todos los conceptos que han surgido a lo largo de la historia y que siguen apareciendo en cuanto a la libertad de género están incluidos y protegidos por la comunidad LGBT (lesbiana, gay, bisexual y transgénero) que actualmente es llamada LGBTIQ al haber añadido la Ietra I de intersex y la Q de queer: la palabra intersex hace referencia a las personas cuyo sexo biológico no se ajusta a la definición binaria de hombre/mujer, ya que existen una gran cantidad de atributos sexuales que no se ajustan a estas categorías binarias.

Por otro lado, la palabra queer, la cual significa raro en inglés, en un principio fue utilizada despectivamente para hablar de las personas que no se ajustaban a los parámetros de la heterosexualidad, pero a partir de la década de los noventa el término fue redefinido y actualmente es utilizado en contra de la normativa impuesta, para no clasificar a personas gays o lesbianas, para no etiquetarlas dentro de su condición, ya que cada persona puede ser o comportarse de una determinada manera dentro de su condición de gay o de lesbiana.

Esta comunidad se formó a partir de los años noventa con el objetivo de defender los derechos de las personas no binarias y para luchar contra la discriminación que estas sufrían. Actualmente estos géneros intermedios y mixtos están logrando más visibilidad a través de este tipo de organizaciones, intentando con ello alcanzar una normalidad en una sociedad que sigue etiquetando identidades sin que exista una integración real de las personas que no se identifican con los géneros binarios tradicionales impuestos.

Artículo escrito por Laura Nuñez

Durante los años 70 la población sufrió un aumento significativo de la esperanza de vida. En estos años suponía alargar el periodo de declive, de enfermedad, discapacidad y dependencia, ya que el envejecimiento estaba asociado a estos conceptos.

Fue en los años 80, gracias a los avances de la medicina y los nuevos estilos de vida, cuando se empieza a afirmar que el tiempo de vida que se disfruta en la tercera edad, con salud, era cada vez mayor, retrasándose la aparición de enfermedades. Se comienza a hacer hincapié en la necesidad de garantizar el bienestar y la calidad de vida, dejando en un segundo plano la asociación de la enfermedad y la discapacidad con el envejecimiento.

Desde entonces hasta ahora, han sido muchos los autores que han explicado sus teorías y modelos sobre el envejecimiento con éxito.

¿A qué nos referimos con éxito?

Cuando hablamos de envejecimiento con éxito, estamos hablando de un envejecimiento positivo, saludable, activo... El envejecimiento no se refiere solo a la tercera edad. Los investigadores apuntan a que es un proceso que dura toda la vida, y la manera en que actuamos influye directamente en el modo en que nos desarrollamos durante la vejez: nuestro estilo de vida, nuestra alimentación, el consumo de alcohol y tabaco, la actividad física, entre otros, son factores influyentes en el desarrollo de enfermedades y en el declive físico y funcional.

Por otro lado, la puesta en valor de las relaciones sociales que hemos desarrollado a lo largo de nuestra vida, será nuestro círculo y nuestro apoyo socioemocional. Las habilidades socioemocionales son especialmente importantes en la adaptación a esta etapa de la vida.

Por tanto, envejecer con éxito sobrepasa el plano físico y va más allá. Implica la realización de actividades productivas que tengan un significado para la persona, actividades que tengan un valor social y generen relaciones interpersonales gratificantes. La persona debe mantener un lugar activo y participativo en la sociedad, considerándose parte de ella, ejerciendo sus derechos, aprovechándose de los recursos. Debe mantenerse activo en actividades físicas y de ocio, llevar a cabo una adecuada alimentación y autocuidados, mantener relaciones sociales, gestionar las emociones y habilidades para adaptarse a los cambios de esta etapa, y, sobre todo, sentirse satisfecho con su vida.

La importancia de envejecer con éxito

Podemos decir que el periodo de la tercera edad comienza con la jubilación, lo que supone una transición en el ciclo vital. La persona debe adaptarse a un cambio en sus funciones y roles, donde su identidad o autoestima pueden verse afectadas.  La jubilación supone un cambio en sus actividades, en sus responsabilidades… en este periodo la persona es más vulnerable emocionalmente y, por tanto, más propensa a desarrollar trastornos emocionales como ansiedad o depresión, que pueden conllevar su aislamiento social. También las cargas familiares (cuidado de nietos, cónyuge), viudedad… Los cambios físicos y cognitivos, así como las enfermedades crónicas típicas de este periodo, mantienen una asociación con los factores psicológicos y comportamentales. Todos estos cambios demandan una adaptación de la persona a su entorno, generando un desafío para el bienestar y la calidad de vida.

La investigación ha demostrado, entre otras cosas, que el declive funcional que sufrimos los seres humanos durante la vejez se puede reducir y retrasar mediante actividades motoras, físicas y cognitivas. Algunos de los autores de este campo indican que el funcionamiento físico y mental y la alta participación social son componentes clave de un envejecimiento con éxito. A pesar de las dificultades y pérdidas que caracterizan al envejecimiento es posible conseguir un estado de bienestar. Es por ello que la Organización Mundial de la Salud (OMS) propuso, en el año 2002, un modelo de envejecimiento activo, asumiendo que las personas que envejecen con problemas de salud también pueden tener un envejecimiento positivo si se mantienen activas física, cognitiva y socialmente. Dicho nivel de actividad resulta clave para envejecer con éxito, reduciendo los riesgos de un envejecimiento patológico. La OMS ha propuesto desde entonces diferentes modelos de intervención en la población mayor, con el fin de conseguir promover un envejecimiento saludable y con éxito.

Porque no es solo la persona la que debe llevar a cabo conductas para lograr este objetivo, la sociedad cumple un papel igual de importante, siendo responsable de ofrecer recursos y servicios de calidad. Es necesario potenciar el envejecimiento con éxito, ofreciendo intervenciones de prevención y promoción de estilos de vida saludables, generando comportamientos adaptativos a los cambios y bienestar psicológico en las personas mayores. El psicólogo cumple, a este respecto, un papel esencial en la educación de habilidades y dotación de estrategias, necesarias en este periodo de transición del ciclo vital.

No podemos olvidar que actualmente se está produciendo un incremento en la esperanza de vida de la población, lo que significará cambios socioculturales y nuevas formas de intervención en promoción de la salud y bienestar en esta etapa vital.

Resulta por ello imprescindible continuar la investigación en este campo para lograr una mejora sostenible en esta población, reduciendo la enfermedad y la discapacidad y logrando un bienestar y calidad de vida en este periodo; porque sí, es posible un envejecimiento con éxito.

Artículo escrito por Ana Orellana Poyatos.

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