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El arte de estar solo (sin sentirse solo)

Un artículo de Amaya Lillo

Vivimos en la era de la hiperconexión: tenemos cientos de contactos, miles de mensajes, notificaciones en nuestros dispositivos a todas horas… y, paradójicamente, nunca se ha hablado tanto de la soledad. Parece que hoy estar solo está mal visto, como si fuera un fallo del sistema. Si no estás disponible, online o acompañado, algo  malo pasa. Pero tal vez no sea tan malo pasar tiempo con uno mismo (si sabes cómo hacerlo).

Soledad o aislamiento: no es lo mismo

Aunque se usen como sinónimos, soledad y aislamiento no son lo mismo. La soledad es una experiencia emocional: sensación de estar desconectado, incluso cuando estás rodeado de gente. El aislamiento, en cambio, tiene que ver con la falta objetiva de contacto social. Puedes estar aislado y ser feliz, o acompañado y sentirte profundamente solo. Fascinante, ¿verdad?

Desde la psicología, se sabe que el aislamiento prolongado puede afectar negativamente a la salud mental: aumenta el riesgo de depresión, ansiedad e incluso de deterioro cognitivo. Pero una soledad elegida y bien gestionada podría hacer justo lo contrario: mejorar el bienestar, estimular la creatividad y favorecer el autoconocimiento. En otras palabras: no es el número de personas a tu alrededor lo que realmente importa, sino cómo te sientes contigo mismo cuando el ruido se apaga.

Estar solo sin sentirse solo

Pasar tiempo a solas no implica desconectarse del mundo, sino reconectarse con uno mismo. Aunque suene a tópico, lo cierto es que la ciencia lo respalda. Estudios de la Universidad de Chicago y de psicólogos como John Cacioppo (uno de los mayores expertos en el tema) muestran que las personas que disfrutan de momentos de soledad voluntaria tienden a presentar mejor regulación emocional y mayor claridad en la toma de decisiones.

El truco está en aprender a disfrutar de la compañía más constante que tendrás en toda tu vida: tú. Piénsalo: contigo desayunas, viajas, trabajas, y no te caes tan mal. Entonces, ¿por qué tanto miedo a estar solo durante un rato sin mirar el móvil?

Algunas estrategias para cultivar una soledad saludable pueden ser:

Encontrar actividades que te nutran en silencio: leer, escribir, cocinar, pasear sin auriculares

Aprender a escuchar tus pensamientos sin juzgarlos

Reservar espacios de “modo avión emocional” para recargar energías

Reconectar con las personas adecuadas. No con demasiadas

Porque pasar tiempo contigo mismo no significa cerrarte al mundo, sino elegir cuándo y cómo abrirte a él.

Conclusión: un poco de silencio, por favor.

Ocuparnos de nuestra salud mental también pasa por reconciliarnos con el silencio. No hace falta huir a una cabaña sin wifi (aunque a veces sienta bien). Basta con reservar pequeños momentos para escucharte a ti mismo. Como una vez leí en internet: “Me puse a hablar conmigo mismo y resultó que era una conversación muy interesante”. Quizás ahí empiece el genuino arte de estar solo: cuando dejas de temer el silencio y empiezas a disfrutar de tu propia compañía.

Cacioppo, J. T., & Patrick, W. (2008). Loneliness: Human Nature and the Need for Social Connection. W. W. Norton & Company.

Peplau, L. A., & Perlman, D. (1982). Loneliness: A Sourcebook of Current Theory, Research, and Therapy. John Wiley & Sons.

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