
Emprender es un acto de valentía y visión, un camino lleno de incertidumbres, pero también de oportunidades. En una conversación entre Marta Perandones, Fundadora y Codirectora de Psicólogos Princesa y Directora de la Unidad de Psicología Integrativa, y Ana Millán, Codirectora de Psicólogos Princesa, Directora de la Escuela de Psicología y Presidenta de la Asociación, se exploran las claves para dar vida a una empresa y transformarla en un proyecto significativo.
Para Marta, el inicio de cualquier empresa exige valentía. "Si montas una empresa tienes que ser valiente y muchas veces es un sí y luego ya ves el cómo, ¿no? Pero te tienes que arriesgar, si no, yo creo que una empresa no crece ni vive", comenta. Este enfoque destaca la importancia de tomar decisiones y aceptar los riesgos inherentes al emprendimiento. El progreso empresarial no siempre depende de tener un plan perfecto desde el principio, sino de la disposición para avanzar y adaptarse en el camino.
Ana aporta una perspectiva que conecta la práctica del emprendimiento con la experiencia en el mundo de la psicología. Según ella, muchas empresas comienzan desde el autoempleo, con colaboraciones y pequeños proyectos que eventualmente evolucionan hacia algo más grande. "Montar una empresa a veces sí, es como lo venden en los cursos de emprendimiento: tengo un proyecto, lo proyecto y empiezo a dar pasos", explica.
En este sentido, la transición de un esfuerzo individual a una empresa consolidada implica crear métodos, protocolos y sistemas que permitan delegar responsabilidades. Una empresa bien estructurada no depende exclusivamente de su fundador para funcionar. Esto libera tiempo para que los emprendedores se enfoquen en la supervisión y el crecimiento estratégico, mientras equilibran sus responsabilidades técnicas.
Ana también describe el emprendimiento como una "rueda en la que tú vas haciendo". Cada paso abre nuevas oportunidades y desafíos. No se trata de alcanzar un punto final, sino de mantener un movimiento constante que permita aprender, evolucionar y adaptarse a las necesidades cambiantes del mercado.
La conversación entre Marta y Ana destaca que el emprendimiento no es solo una cuestión de habilidades técnicas o planificación, sino de valentía, adaptabilidad y visión. Decir "sí" a una idea, incluso sin tener todas las respuestas, es el primer paso para construir algo significativo. Y a medida que las empresas evolucionan, es esencial establecer estructuras y procesos que permitan crecer sin perder de vista el propósito inicial.
En última instancia, el éxito empresarial no se define únicamente por los resultados, sino por la capacidad de los emprendedores para aprender, adaptarse y mantener la rueda en movimiento. Como Marta señala, sin valentía, "una empresa no crece ni vive". Y es esa valentía la que transforma ideas en proyectos y proyectos en realidades. Te invitamos a ver el fragmento aquí.