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La vida después de tu ex: cómo aplicar el contacto cero

Un artículo de Araceli V. Castillo

En los últimos años se ha popularizado la técnica del contacto cero. Una técnica que consiste en romper todo contacto con la persona para, soltando una relación del pasado, poder sanar. Pero ¿qué tan efectiva es? Y, ¿cómo aplicarla? En este artículo daremos respuesta a estas dos preguntas, además de razones de por qué aplicarla si estás pasando por una ruptura complicada. 

Las rupturas amorosas son experiencias muy dolorosas y difíciles. Dar el paso y decir a la otra persona que todo ha acabado es complicado de por sí, pero olvidarla lo es aún más. Decir adiós a quien hemos querido supone una ruptura con esa persona, pero también con nosotros mismos y nuestra propia identidad. No solo es dejar de verla, sino también es cambiar nuestros hábitos, dejar atrás la seguridad y cariño que nos proporcionaba, y lo más importante: dejar una parte de lo que éramos en el pasado.

Romper con alguien no es únicamente el hecho de separarse físicamente del otro. También supone una ruptura con las costumbres compartidas, la seguridad y afecto que nos proporcionaba la expareja. Especialmente es despedirse y dejar atrás una parte de nosotros mismos.

Cuando dejamos de ver a esa persona que quisimos, una serie de mecanismos se activan, generándose neurotransmisores que provocan gran estrés al organismo. En casos de dependencia emocional, las emociones y sensaciones de malestar desencadenan un deseo irrefrenable de retomar el contacto con la expareja. En dicho momento, la parte más emocional del cerebro aflora, mientras que la parte más racional se nubla, provocando que muchas veces no tomemos las decisiones más oportunas durante el tiempo de duelo. 

Durante este periodo volver a saber del otro traerá consigo sensaciones agradables y placenteras, pues el tiempo que hemos pasado separados de la otra persona nos lleva a extrañarla. Sin embargo, esto sólo actúa como una anestesia ante el dolor. Pero no permite sanar.

La ruptura trae consigo un duelo que en cada persona va a tener unos ritmos y tiempos diferentes. Sin embargo, estar cerca de la expareja, o saber constantemente del otro, puede dificultar todo este proceso. Para hacerlo más llevadero, se recomienda la técnica del contacto cero, que implica un distanciamiento total de la persona tras la ruptura.

El contacto cero es una herramienta utilizada en psicología que consiste en restringir todo tipo de comunicación con aquella persona con la que hemos decidido cortar un vínculo afectivo. Supone dejar de recibir llamadas o mandar mensajes. Es no estar pendiente de las redes sociales del otro y evitar que las personas de nuestro entorno nos den información sobre el otro. Siempre que se pueda se aconseja evitar los lugares que sabemos que la otra persona suele frecuentar, y tampoco ver recuerdos o fotografías que se tienen en común.

En la teoría puede parece sencillo, sin embargo puede evocar en la persona sensaciones desagradables, que le hagan querer volver a estar con la expareja. Incluso, algunos psicólogos y psicólogas asemejan las rupturas con procesos de adicción, estableciendo una analogía con el síndrome de abstinencia que se sufre cuando se dejan de consumir sustancias que antiguamente despertaban en nosotros deseo y placer.

En nuestro centro aconsejamos aplicar el contacto cero siempre que se pueda. Como sabemos que es costoso, a continuación os damos una serie de tips que se pueden utilizar de manera conjunta a esta técnica. Son:

Sé paciente y comprensivo con tu proceso. Cada persona necesita un tiempo determinado para sanar y recuperarse completamente de una ruptura amorosa.

Aprende a aplicar un contacto cero también a nivel mental. Puede ser útil eliminar los encuentros con la expareja, sin embargo, una persona puede facilitar o interrumpir su proceso voluntariamente a través de pequeñas acciones mentales. A veces somos nosotros mismos los que evocamos recuerdos que compartimos en el pasado con la expareja. Sin embargo, nosotros también podemos decidir reorientar nuestros pensamientos hacia otra dirección y detenerlos para que no nos evoquen tanto dolor.

Ama tu tiempo en soledad. Estar solo/a no es sinónimo de aburrimiento y tristeza. Sácale partido y descubre cuáles son tus intereses y aficiones y dedícales tiempo. También es una oportunidad de retomar algún hobbie que te hacía feliz y dejaste de hacer en el pasado.

Haz una lista de razones por las que decidiste acabar con la relación. Deja por escrito una lista con los motivos que te llevaron a finalizar con la relación. Qué te dolió, qué no te gustaba o qué no te hacía sentir en paz estando en ese vínculo.

Permítete hacer planes con tu familia y amigos. Hacer pequeñas actividades y planificar viajes con tus seres queridos puede ser muy beneficioso para tu cuerpo y tu mente. Permítete descansar y tomarte un respiro, siendo feliz con las personas de tu entorno. 

El contacto cero tiene como vemos múltiples beneficios y es efectivo si se aplica correctamente y se mantiene en el tiempo. Evita entrar en dinámicas dañinas de “romper-volver-romper” con la expareja, puede servir para reflexionar sobre qué falló en nuestra relación pasada, y qué aspectos hemos de trabajar nosotros en el futuro.

En resumen, el contacto cero permite soltar primeros para sanar después, tomando distancia de la ex pareja. Al contrario de lo que muchos puedan pensar, hacerlo no es un signo de inmadurez, sino más bien de respeto y amor propio. Tal vez alejarse del otro sea el mayor acto de madurez, y responsabilidad, contigo misma y tu bienestar. Recuerda que en Psicólogos Princesa estamos dispuestos a ayudarte si sientes que la situación te desborda. Si sientes que no sabes manejarla, no dudes en contactar con nosotras. Reserva una cita con nuestro equipo sin compromiso.

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