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¿Qué es el coitocentrismo?

El hecho de que históricamente nuestras relaciones sexuales se hayan centrado en el coito, por más que sean, en palabras de Álvaro López,“(…) mucho más que una penetración”, obedece a diversas causas sobre las que conviene llevar a cabo una reflexión. Estamos seguros que os va a interesar. 

¿Cuál es el verdadero objetivo de mantener una relación sexual? El zoólogo Desmond Morris ya respondía a esta pregunta en 1970 en su libro El zoo humano. En el identifica hasta 10 funciones de las relaciones sexuales: por placer, por cariño, para tener un bebé… lo más importante es que la función se la damos nosotros mismos, que las relaciones deben ser consensuadas y que una relación sexual es mucho más que la penetración. En la actualidad gracias, en gran parte,  a los movimientos sociales han surgido nuevos términos para dar nombre e importancia a problemas muy concretos, especialmente en el área sexual, como es el caso del coitocentrismo.

El coitocentrismo es la tendencia o interpretación errónea de la penetración como eje central de las relaciones sexuales y eróticas. Y además es una tendencia mucho más común de lo que se cree. Un ejemplo de esto es la expresión “perder la virginidad”, que frecuentemente es usada para referirse a la primera penetración. Ahora nos queda preguntarnos ¿Por qué una relación sexual se reduce a una penetración? ¿Sin penetración no hay sexo? ¿Qué diferencia hay entre una relación coital y los preliminares? ¿Son menos satisfactorios?  La respuesta a estas preguntas se encuentra en las primeras líneas: puede que las relaciones sexuales se confundan con las relaciones coitales porque la función tradicional del sexo es la reproducción y, por ello, el resto de funciones se olvidan. Por el contrario, los sexólogos definen las relaciones sexuales como el contacto físico entre, fundamentalmente, dos personas donde se aunan objetivos reproductivos y dar y recibir placer. Las relaciones coitales son parte de las relaciones sexuales, así como pueden ser los besos, caricias o masturbaciones entendidos normalmente como los “preliminares del sexo” pero siendo en muchas ocasiones mucho más placenteros que una relación coital. 

El coitocentrismo está presente en muchos ámbitos. Podemos verlo en el cine, cuando una pareja se besa e inmediatamente después, sin ningún tipo de estimulación añadida, sin preservativo, ni lubricación previa llegan al orgasmo coitalmente. El sexo, para casi todos/as,  es un tema tabú en nuestra sociedad y podemos entender el coitocentrismo como una consecuencia de este tabú, de la desinformación cotidiana y del machismo arraigado. Para entender el coitocentrismo es especialmente importante atender a las diferencias entre los hombres y las mujeres. Y es que este es un problema que afecta especialmente a las mujeres heterosexuales, las cuales, según investigaciones, quedan más veces insatisfechas sexualmente. 

El tabú del sexo y del placer femenino hace que las mujeres, por lo general, tiendan a unir el sexo con lo emocional, ya que tener sexo por puro placer siendo mujer está condenado socialmente. Pero también afecta a los hombres, tanto en las relaciones heterosexuales como en las relaciones homosexuales. Un ejemplo de esto puede verse en la dificultad de tener una erección tan intensa como para conseguir una penetración, lo cual muchas veces es complicado por factores como la edad, consumo de sustancias, miedos relacionados con el sexo… generando en muchos hombres frustración y ansiedad. 

En general, el coitocentrismo perjudica a todo el mundo. Tener una relación sexual exitosa va más allá de la dicotomía pene-vagina/ pene-ano. En el resto del cuerpo se encuentran muchísimas zonas erógenas que explorar y estimular, el sentido del gusto, del olfato, la vista, el oído y por supuesto el tacto. Además, no se puede quedar atrás la fantasía y el deseo: estimular el cerebro, ese órgano encargado de la excitación. Un punto importante es que a pesar de que el orgasmo pueda ser el fin o el culmen de la relación sexual, el hecho de no conseguirlo no implica que se haya fracasado o que no haya sido una relación sexual satisfactoria. 

Para conseguir tener relaciones sexuales de calidad es importante la obtención de información, así como tener muy buena comunicación, sentirse excitado/a y excitar a la/s otra/s persona/s. A modo de conclusión, se debe aprender la diferencia entre practicar sexo y practicar el coito, ya que para disfrutar más es recomendable probar nuevas experiencias, desde algo más habitual como los masajes, las caricias  y sexo oral hasta prácticas menos convencionales como aceites, lubricantes, velas aromáticas o juguetes sexuales. Y por último evitar expectativas y falsos mitos sobre el sexo, se le debe dar la importancia justa, ni enaltecerlo ni estigmatizarlo.  

En resumen, el coitocentrismo es una tendencia arcaica, perpetrada por el sistema patriarcal y la falta de educación sexual, esa gran asignatura pendiente de las escuelas. Si desde la infancia el sexo no fuera un tabú, se hablara con información veraz tanto en el colegio como en casa y los niños/as no se educaran a través del porno se podría disfrutar más de la sexualidad y existirían menos falsos mitos en torno al sexo. En lugar de prohibirlo debería enseñarse a practicarlo de forma segura ya que, al final, es algo que todo el mundo hace.

Referencias

Desmond, M. (1970). El zoo humano. Plaza & Janes Editores.

Sanchis, R. (2010). Tejiendo hilos de placer. Aula de Innovación Educativa, (191), 33-37.

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