
¿Qué importancia tienen los eventos sucedidos en la infancia en la aparición de los diferentes Trastornos de la Personalidad? Rebeca Olmedo detalla en el siguiente artículo las diferentes teorías explicativas acerca del TLP. Estamos seguros que os va a interesar.
Al hablar sobre la personalidad es inevitable hacer alusión al desarrollo de la misma. En este sentido, no nos referimos a la personalidad únicamente como algo innato, sino que los aprendizajes de la edad temprana, la familia, y otros contextos en la infancia participan de forma muy activa en su desarrollo.
En primer lugar, conviene aportar una definición de “personalidad”. Eysenck y Eysenck (1985) la define de la siguiente manera:
Una organización más o menos estable y duradera del carácter, temperamento, intelecto y físico de una persona que determina su adaptación única al ambiente. El carácter denota el sistema más o menos estable y duradero de la conducta conativa de una persona; el temperamento, su sistema más o menos estable y duradero de la conducta afectiva; el intelecto, su sistema más o menos estable y duradero de la conducta cognitiva; el físico, su sistema más o menos estable y duradero de la configuración corporal y de la dotación neuroendocrina. (Eysenck y Eysenck, 1985, p. 9).
Estos aprendizajes que conforman dicha organización estable están indudablemente relacionados con los vínculos que el individuo establece con sus primeras figuras. Cuando este vínculo ofrece una sensación y un entorno de seguridad, la personalidad se desarrolla sin problemas. Es lo que llamamos apego, concepto del cual hablaremos más en profundidad en los siguientes apartados.
Sin embargo, ¿qué ocurre cuando estos vínculos afectivos no se desarrollan de forma óptima en la infancia? Es aquí donde se presenta el punto central de nuestro trabajo. Si el patrón de apego configura una personalidad desadaptativa es cuando existe un alto riesgo de que aparezcan los trastornos de personalidad.
Concretamente nos centraremos en el Trastorno Límite de la Personalidad (a partir de ahora, TLP), que se ha relacionado especialmente con eventos de la infancia, donde las familias juegan un papel importante. Es uno de los trastornos de personalidad que más interés han generado en los últimos tiempos. Debido a su gran heterogeneidad, se han tratado de delimitar bien sus síntomas y fronteras con otros trastornos, así como tratar de determinar si existe un único subtipo de TLP.
Según Gunderson et al. (2018), serían cuatro las teorías relacionadas con la patología límite. La primera teoría situaría la agresión excesiva como núcleo del trastorno; la segunda se centraría en la desregulación emocional; la tercera en la escasa capacidad de mentalización de estos pacientes y la cuarta en la hipersensibilidad interpersonal.
Profundizando en estas teorías, podríamos resumirlas de la siguiente forma:
Agresividad excesiva (Kernberg, 1967; como se citó en Gunderson et al., 2018): En realidad, la agresividad debe considerarse como instinto humano. Sin embargo, cuando es excesiva, se ha asociado a frustración excesiva en la infancia. Puede oscilar entre expresarse de forma ofensiva, o bien reprimirse como defensa y repudiarse, teniendo dos visiones posibles en este caso: Percepción de sí mismo como alguien “malo”, o proyectarse con los otros siendo ellos “Malos” yo “bueno” en una visión de todo o nada.
Desregulación emocional (Linehan, 1993; como se citó en Gunderson et al., 2018). Disfuncionalidad en la regulación emocional. Se caracteriza por una vivencia de las emociones de forma intensa y prolongada (la emoción tarda mucho en regresar a un estado basal). Se asocia a una invalidación emocional durante la infancia. La desregulación actúa por lo tanto como predictor de los rasgos de conducta del paciente límite, así como de los problemas interpersonales.
Baja capacidad de mentalización (Fonagy y Luyten, 1999; como se citó en Gunderson et al., 2018): Incapacidad para identificar estados mentales (ya sean ciertas actitudes o emociones) en uno mismo o en los demás. Tiene su origen en la infancia y en el no aprendizaje de la identificación y expresión de emociones.
Problemas interpersonales (Gunderson, 2008; como se citó en Gunderson et al., 2018). Se viven las frustraciones de forma excesivamente reactiva y estresante. Esta baja tolerancia a la frustración hace que las personas TLP perciban la falta de apoyo de los otros y sientan que actúan de forma “mala” o cruel (los otros son “Malos) o que ellos son malos y no merecen recibirlo. Por ello, no toleran la sensación de soledad y los lleva a intentos para hacer que los otros se involucren con ellos.
Referencias
Eysenck, H. J. & Eysenck, M. (1985). Personality and Individual Differences, N.Y.: Plenum Press.
Gunderson, J.G., Fruzzetti, A., Unruh, B. & Choi-Kain, L. (2018). Competing Theories of Borderline Personality Disorder. Journal of Personality Disorders. 32 (2), 148-167. Recuperado de https://www.researchgate.net/publication/324140014_Competing_Theories_of_Borderline_Personality_Disorder