
El sueño, una necesidad que exige nuestro cuerpo para vivir, tanto o incluso más que la comida y el agua. Se dice que sin dormir podríamos vivir una semana como máximo y que parte de esos días los pasaríamos en coma. Como todas las necesidades, el sueño tiene una función que consiste en proporcionar un tiempo de recuperación para el cuerpo tras la actividad física y mental diaria y, también, procesar todo lo que hemos vivido durante el día. Por ello es tan importante cuidar nuestro sueño, tanto que Maslow lo incluyó en la base de su pirámide sobre la jerarquía de las necesidades del ser humano.
El hecho de dormir de forma inadecuada nos afecta tanto a nivel físico como mental y emocional. Centrándonos a nivel mental y emocional, puede aparecer irritabilidad y síntomas depresivos o ansiosos que pueden contribuir a la aparición de un trastorno mental. Por tanto, hay una relación patente indirecta entre el sueño inadecuado con diversos síntomas y trastornos mentales.
A raíz de esta explicación sobre la importancia del sueño y su función, quiero señalar una serie de medidas eficaces para mejorar el rendimiento del sueño desde el campo de la psicología. Gracias a estas medidas podremos evitar, o bien disminuir, el consumo de fármacos —como los ansiolíticos y sus efectos secundarios— y controlar nuestro descanso por cuenta propia. Estas herramientas son una serie de medidas generales sencillas de aplicar y que pueden ser adaptadas a cada persona según su situación vital. Cuantas más medidas realicemos de la lista, mayor beneficio obtendremos en nuestro descanso.
Antes de exponer la lista con medidas para el sueño, debemos realizar una autoobservación de nuestro descanso diario y anotar aquellos aspectos que consideramos que necesitan un cambio. Esta observación se centraría en aspectos básicos del sueño: cuántas horas dormimos, la luminosidad y temperatura de la habitación, cuánto tardamos en dormirnos, cuántas veces nos despertamos de noche, con qué estado de ánimo nos acostamos, qué nivel de tensión presentamos… de estos aspectos y otros que consideremos relevantes, podemos obtener mucha información para conocer la calidad de nuestro sueño y en qué podemos mejorarla en cuanto la comparemos con las medidas aquí propuestas.
A continuación, se presentan las medidas:
Teniendo ya la lista con las diferentes medidas que podemos aplicar a nuestro día a día, es importante saber cómo aplicarlas. Este punto es muy importante porque las rutinas de sueño no se deben cambiar de golpe sino que requiere algo de planificación, práctica y paciencia.
Si hay muchos hábitos que cambiar, es recomendable realizar una lista ordenando las medidas que nos parezcan de más fáciles a difíciles de aplicar según nuestra opinión. Así, podremos incorporar cada semana dos o tres medidas nuevas, comenzando por las fáciles y, así, continuar progresivamente. Hacerlo de esta manera es esencial para que nos resulte más sencillo adquirir nuevos hábitos del sueño.
En caso de tener mucha urgencia de cambiar las pautas de sueño podemos aplicar más medidas a la vez pero teniendo en cuenta que el cuerpo requiere un periodo de adaptación, con lo que requeriremos algo de paciencia para ver los beneficios de los cambios en nuestra rutina diaria.
Por último, debemos tener en cuenta que cuanto más adaptemos estas pautas a nuestra vida, más sencillas serán de realizar y mantener en el tiempo. Lo más importante es tener presente que este cambio es un proceso donde el fin es mantener en el tiempo un sueño que nos resulte reparador, proporcionándonos la energía necesaria para disfrutar nuestra rutina vital.
Artículo escrito por Belén Tonda.