
Si en algo coinciden la mayoría de los padres es que la maternidad y paternidad es como una montaña rusa de emociones, llena de experiencias, alegrías y preocupaciones. Algunos afirman que es la experiencia más sacrificada y reconfortante de su vida y otros que ellos mismos pasan a un segundo plano, siendo lo principal su hijo. Por tanto si algo tienen en común es que, a pesar de todas las emociones positivas, la maternidad y paternidad se caracteriza por la preocupación. Las preocupaciones van dependiendo de las etapas: al principio aparecen los miedos sobre si el embarazo irá bien, luego el gran miedo del parto, cuando él bebe va creciendo aparecen preocupaciones cada vez que se pone malo, sus primeras experiencias, les aterra la idea de que algo malo le pueda pasar.
Cuando llega la adolescencia, dichas preocupaciones aumentan. Debido a los cambios que se producen en esta etapa, los padres suelen mantener la incertidumbre hacia el rendimiento académico, amistades, fiestas, drogas, videojuegos, redes sociales etc. Cada adolescente es un mundo, aunque en los últimos años (según un estudio de UCCA) se afirma que el 39,1% de ellos realizan apuestas online. En 2013 había 239.465 personas y en 2018 883.174, siendo lo más común las apuestas online, póker, casino, ruleta de la suerte, ect.
El consumo de aplicaciones y páginas web relacionado con las apuestas online ha aumentado considerablemente entre los adolescentes, este aumento se relaciona con varios factores:
Como todas las adicciones, se debe a una interacción entre aspectos individuales —factores biológicos, genéticos, personalidad— y la interacción con elementos externos como los factores de riesgo, disponibilidad, accesibilidad, familia, grupos de iguales, etc.
Lo que al principio empieza como una apuesta circunstancial, en el momento que comienza a ganarse más dinero del apostado se activa el sistema cerebral de recompensa, el cual es el responsable del uso compulsivo del juego, la pérdida de control y la aparición de estados emocionales negativos mientras no se juega. Cuando se está jugando, en el sistema cerebral de recompensa hay un aumento de Dopamina en el núcleo Accumbens, produciéndose así una sensación de placer. Es muy común que cuando se empieza a apostar y se gana, aparezcan pensamientos de: "¡Toma! lo sabía", "Sabía que iba a ser ese", "Que bueno soy".
La adicción se genera por refuerzo; es decir, cada vez que se realiza una apuesta y se gana se produce un refuerzo positivo, una sensación de placer, la ilusión por el éxito, dinero. El aspecto que más fortalece dicha asociación es el reforzamiento intermitente variable; es decir, cuanto mas juegue el sujeto, más probabilidad de ganar. La adicción también se produce por un refuerzo negativo: la persona juega para liberarse del malestar de no jugar y para disminuir la ansiedad que le provoca.
Las adicciones van asociadas a la búsqueda de placer, impulsividad, y un sesgo atencional a lo positivo. Resulta muy común que los adolescentes se refugien en comentarios como: "Javi el otro día apostó 20€ y ganó 100€" en vez de fijarse que probablemente Javi el día anterior perdió 5€, el anterior 10€, etc; es decir, el adolescente solo atiende a las ganancias y no a las perdidas.
Es muy común, como vemos, que se tenga una falsa sensación de control, creyéndose con la capacidad de controlar el azar y buscar estrategias para ganar.
La Dirección General de Ordenación del Juego (organismo encargado del control del juego online) concluyó que el 44 % de las personas que se iniciaron en el juego con menos de 18 años desarrollaron juego patológico. Y otro dato igualmente grave: en 2017 se emitieron 2,7 millones de anuncios de juego online frente a 128.000 de 2013.
Lo primero y más importante es que los padres tomen conciencia de que realizar apuestas online y estar suscrito a estas páginas, o tener descargadas estas aplicaciones, son factores de riesgo. Y estos factores de riesgo pueden desencadenar en una adicción al juego. Hay que ser conscientes por tanto de lo que esto supone:
Como apuntábamos al principio, si en algo coinciden la mayoría de los padres es que la maternidad y la paternidad es un continuo aprendizaje.
Artículo escrito por Alba Santervás.