
Cada vez escuchamos con más frecuencia términos que vienen del inglés y que intentan poner nombre a fenómenos relacionales complejos. Uno de ellos es la “situationship”, una palabra que combina “situation” (situación) y “relationship” (relación), y que describe con bastante precisión una vivencia relacional cada vez más común: esa en la que casi hay algo, pero no termina de haberlo.
En un reciente episodio del podcast de Psicólogos Princesa, Ana, Irene y Carlos reflexionan sobre este tipo de vínculos, que suelen caracterizarse por una ambigüedad persistente. Desde fuera, puede parecer que hay una relación ya que hay conexión, intimidad, a veces incluso exclusividad, pero dentro, entre las dos personas implicadas, no hay claridad, ni acuerdos, ni una estructura emocional definida.
Lo más complicado de los casi algo no es tanto su existencia, sino su falta de límites y de comunicación clara. Uno de los ejemplos que comparte Ana es el de un paciente que le hablaba justamente de esto: estaba implicado emocionalmente, no dormía bien, sufría, necesitaba respuestas. Pero cuando pedía explicaciones a la otra persona, ella simplemente respondía: “Es que no somos nada”. A lo que él contestaba, con mucho sentido común: “No somos nada, pero somos personas, ¿no?”
Esa frase lo dice todo. Aunque no haya una relación formal, hay un vínculo, hay emociones en juego, y eso requiere una mínima responsabilidad afectiva. Lo que este paciente expresa es una necesidad legítima: que el otro se haga cargo del impacto emocional que está generando.
Las situationships suelen surgir en contextos donde el compromiso da miedo o se percibe como una amenaza a la libertad. Pero el problema aparece cuando una de las partes se implica más que la otra, o cuando se mantiene a alguien cerca sin ofrecerle una posición clara. Esa ambigüedad puede resultar emocionalmente desgastante y alimentar la ansiedad, la confusión y la baja autoestima.
Desde la psicología, no se trata de imponer etiquetas o forzar compromisos, sino de fomentar la honestidad y la coherencia emocional. Si dos personas están compartiendo tiempo, intimidad, experiencias y sentimientos, es natural que surja la necesidad de definir qué está ocurriendo. Negar esa necesidad o evadirla no hace que desaparezca: la transforma en sufrimiento.
En Psicólogos Princesa trabajamos para ayudar a las personas a comprender sus dinámicas relacionales, a ponerles palabras y a encontrar herramientas para actuar desde la claridad y el cuidado mutuo. Las situaciones ambiguas pueden ser una fuente de exploración, pero también de mucha confusión si no se manejan con responsabilidad.
🛋️ Si te interesan estos temas, te invitamos a escuchar el podcast Entre Divanes, donde exploramos relaciones, vínculos, emociones y los matices de lo que sentimos pero a veces no sabemos cómo nombrar. Puedes ver el capítulo completo del podcast en YouTube o Spotify
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