
El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) ha ido ganando importancia como patología mental tanto por la dificultad en su diagnóstico como por la gravedad de los problemas que genera. Es un trastorno de gran relevancia en el espectro psicopatológico. Las personas con TLP manifiestan un sentimiento de vacío en su existencia vital, con crisis emocionales continuas e incapacidad para concretar metas individuales, que les generan una gran frustración en sus vidas.
El TLP es uno de los trastornos mentales que tiene un peso significativo tanto en la morbilidad como la mortalidad en las personas con este diagnóstico, siendo el suicidio una de las problemáticas más graves con respecto a otras manifestaciones disfuncionales. En relación al riesgo de suicidio y la comorbilidad psiquiátrica se ha encontrado que uno de los mayores factores que predicen dicho riesgo es la existencia de un trastorno de personalidad del grupo B, especialmente el TLP.
A este respecto la presencia de sentimientos de vacío de los pacientes con TLP les lleva a desempeñar conductas impulsivas como un canal para aliviar esos sentimientos, de la misma forma que necesitan tener vínculos sentimentales intensos de forma continua para encontrarle un sentido a las relaciones interpersonales (Gagnon y Daelman, 2011). Estas personas se ven habitualmente desbordadas por el sufrimiento y no poseen ningún tipo de esperanza en el futuro (Bobes, Giner y Saiz, 2011).
El significado de la vida en el TLP está asociado con dos características centrales: la alteración de la identidad y la falta de autodirección. De acuerdo con Frankl (2014), el primordial motivo del ser humano es que su vida tenga un sentido. El sentido de la vida se relaciona con la experiencia y la percepción de responsabilidad y de libertad, con la apreciación positiva de la vida, de uno mismo, del futuro y con la autodeterminación; a su vez, todo esto se vincula con la autorrealización y con la satisfacción vital.
Por el contrario, si existe un bajo nivel de sentido de la vida, se vincula con la depresión, la dependencia de sustancias, las conductas autolesivas, la desesperanza y el suicidio.
Así mismo, se plantea la necesidad de un diagnóstico precoz y de una intervención psicoterapéutica que aborde el concepto del “sentido de la vida” para poder disminuir los sentimientos crónicos de vacío. El hecho de crear un proyecto vital, con objetivos elegidos y realistas acerca de lo que quieren conseguir puede ayudarles a otorgar dicho sentido a su existencia o propósitos para la vida.
Martela y Steger (2016) afirmaron que el significado de la vida se compone de tres componentes:
Los psicólogos tenemos un papel clave en el apoyo y seguimiento de estas personas: acompañarlos en sus dificultades para así poder influir en la evolución más positiva del trastorno mejorando su bienestar personal y social.
Es importante plantear los siguientes aspectos para el abordaje con estos pacientes, desde un enfoque dinámico y positivo, tratando de atender no solo a los síntomas de la enfermedad:
Furnham, A., Milner, R., Akhtar, R., & De Fruyt, F. (2014). A review of the measures designed to assess DSM-5 personality disorders. Psychology, 5(14), 1646.Retrieved from: https://file.scirp.org/pdf/PSYCH_2014093011461253.pdf
López-Pérez, B., Ambrona, T., & Gummerum, M. (2017). Interpersonal emotion regulation in asperger's syndrome and borderline personality disorder. The British Journal of Clinical Psychology, 56(1), 103-113. doi:10.1111/bjc.12124. Retrieved from: https://onlinelibrary-wiley-com.bucm.idm.oclc.org/doi/full/10.1111/bjc.12124
Marco, J., Guillén, V., & Botella, C. (2017). The buffer role of meaning in life in hopelessness in women with borderline personality disorders. Psychiatry Research, 247, 120-124. doi:10.1016/j.psychres.2016.11.011. Retrieved from:
https://www-sciencedirect-com.bucm.idm.oclc.org/science/article/pii/S0165178116309489
Artículo escrito por Paula Díez.