
Pese a ser, como apunta Elena Delgado“humano y necesario”, el sufrimiento tiene mala prensa, entre otras razones mencionadas en su artículo porque vivimos en una época caracterizada por la imposición de la felicidad. Estamos seguros que os va a interesar.
Desde pequeños hemos crecido escuchando frases como: “llorar es de cobardes”, “no te pongas así, hay cosas peores”, “eres demasiado grande para tener miedo” o viéndolas en tazas de desayuno: “la vida está hecha para ser feliz”, “un día sin reír es un día perdido”, “nada es imposible”. Esto lo único que dejaba claro era una regla: “lo normal en la vida es estar bien la mayor parte del tiempo, y si no es así, tenemos que hacer todo lo posible para que lo sea”.
Esta regla ha provocado más daño que otra cosa y te explico el por qué: es como si alguien hubiera cogido dos sacos y hubiera metido en cada uno de ellos las emociones que debes sentir porque son positivas y las que no. Esto hace que en el momento en el que sientes algo del saco de lo negativo, quieras rápidamente hacer todo lo posible para quitártelo y poder coger otra vez las emociones aceptadas como buenas.
¿Cómo son estos intentos de quitarnos el malestar que nos provocan las emociones que no nos gustan?
Podría enumerar múltiples ejemplos de ello como fumar, beber, comer, culpar, distraerte con el móvil, darle vueltas a la cabeza para pensar soluciones, etc. Pero también, sin ir más lejos, puedes pensar en qué haces tú en estas situaciones y se te ocurrirán muchos más.
A todos estos intentos los psicólogos los denominamos conductas de evitación, refiriéndonos a todos los comportamientos que emprendemos las personas para evitar entrar en contacto con el malestar que genera la emoción desagradable.
Estas conductas nos distraen, tapan la emoción por así decirlo, haciendo que nos olvidemos de ella y, por consiguiente, alivian nuestro malestar. De lo que no nos damos cuenta es de las consecuencias que tienen a largo plazo estas conductas de evitación.
La primera es que, aunque parezca que la emoción negativa se disipa, después siempre vuelve a salir, incluso con mayor intensidad. Es como si intentas tapar los agujeros de un colador para que no se escape el agua, al principio podrás contener el agua tapando con dos dedos, después con cuatro o con la mano entera, pero tarde o temprano te cansarás o el agua correrá con más fuerza y se desbordará.
Asimismo, al estar siempre pendiente de que no se salga el agua por el colador estamos perdiendo mucho tiempo y recursos en esta lucha que podríamos estar empleando en otras cosas valiosas en nuestra vida. Por ejemplo: una persona que, en lugar de pasar por el duelo de un familiar fallecido, se dedica a salir de fiesta, beber y meterse en peleas, está malgastando su tiempo, su dinero y su energía.
Por último, podemos ver que algunas conductas de evitación pueden interferir gravemente en muchas áreas de nuestra vida e impedirnos llevar la vida que queremos. En el ejemplo anterior, vemos que esa persona que evita puede caer en un problema de alcoholismo o drogadicción, por lo que se podría decir, como dice el refrán popular, que el remedio está siendo peor que la enfermedad.
Y ahora te preguntarás, ¿qué podemos hacer con este malestar si no luchamos contra él?
Pues te diría que la única alternativa es A C E P T A R. Dejar de tapar los agujeros del colador, y aceptar que sí, inevitablemente se caerá el agua, pero habrás liberado tus manos, podrás invertir tu tiempo en cosas más importantes para ti. En definitiva, podrás relajarte.
Pero no, no voy a caer en el mismo error de decir lo fácil y feliz que tiene que ser todo como aquellos lemas de los que hablábamos al principio de este texto. Te diré que es un camino largo, complicado, pero si tienes en mente el por qué lo haces y las cosas valiosas que conseguirás de este modo, será entonces muy enriquecedor. Porque, al fin y al cabo, hubiera sido mejor ajustar expectativas y que nos dijeran, en lugar de todas esas frases Mr. Wonderful: “el sufrimiento es humano, necesario y forma parte de la vida”.
Referencias
Harris, R. (2017). La trampa de la felicidad: deja de sufrir, comienza a vivir. Editorial Planeta.
Luciano, C., & Hayes, S. C. (2001). Trastorno de evitación experiencial. International Journal of Clinical and Health Psychology.